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lunes, 6 de enero de 2020

Un cuarto propio: una visión literaria y social


De estos textos que uno sabe que debe leerlos. Y de pronto se topa uno con la edición en inglés y sin querer con la versión en español. Ambos de mi esposa, se habían traspapelado entre novelas y ensayos, pero finalmente los encontró y pude leer propuesta significativa de Virginia Woolf sobre el papel de la mujer en la literatura, y en sí, sobre una visión literaria y social de la mujer.

En casa tenemos la versión A room of one’s own (con prólogo de Mary Goldon, Harvest book, 1989) y Un cuarto propio (Colofón, 2002) versión traducida por Jorge Luis Borges.

Simplemente un texto erudito, de profundo conocimiento de autores y situaciones sociales, con un manejo irónico de los temas, mientras hace gala de comparaciones y situaciones que se enfrenta una mujer que quiere escribir en uno de los países más ilustrados del planeta.
Se narra que a la autora se le solicitó algunas conferencias sobre el tema de la mujer y la literatura; el resultado son 6 conferencias o sesiones que indagan la vida editorial del país y la revisión de las principales autoras de la época y, entre líneas, una fuerte crítica a la situación de la mujer.

Y es que, en uno de los países más cultos y revolucionarios de su época, la mujer está plagada de limitaciones: si quiere escribir debe ser en poesía, pues un género nuevo como la novela pareciera no ser propio; si quiere escribir, pareciera que debe imitar la voz de un hombre; debe estar casada y dedicarse al hogar; debe ser fiel a la tradición que indica incluso, el manejo nulo de sus bienes o derechos… aunque la ley ya lo permitiese en forma limitada.

Tener un cuarto propio y 500 libras anuales (en su momento, claro) parecieran ser la base para detonar la creatividad de toda mujer. Cómo se educa, cómo se enfrenta al mundo editorial, e incluso cómo es leída en la sociedad, son cuestiones que encienden los comentarios de la autora.
Su revisión lleva a planear que Shakespeare tuvo una hermana, que falleció joven. Y, de haber tenido la educación o la sensibilidad de su hermano ¿habría podido alcanzar el grado de genialidad de su hermano?
Habla también de una mujer de la época, en unas cartas encontradas por azar, donde señala que siempre quiso escribir poesía, pero la falta de educación o de un canal adecuado para sobresalir la hacen únicamente quejarse de su entorno y de la condena al silencio y al olvido de las mujeres.
Más adelante, hace mención de “estudios científicos” de la época, done un afamado autor indica que la capacidad intelectual de la mujer es biológicamente inferior a la del varón.

Estos tres puntos en general se van retomando a lo largo del texto: las mismas oportunidades educativas, culturales, económicas y políticas no son una realidad para el país de Woolf, ni así la oportunidad que los editores dan a una novela o una obra escrita por una mujer; ni las oportunidades que socialmente los compatriotas no están dispuestos a abrir.

También la fuerte crítica a visiones pseudocientíficas empeñadas a menospreciar a la mujer, sin considerar puntos de vista equilibrados o con fundamento realmente objetivo.

Revisar a las autoras famosas de su país, se convierte en otro de sus objetivos, indicando que la firmeza de texto como Brontë o Austen, representan pequeños ejemplos positivos en una situación francamente negativa.

Con esa demostración de conocimiento de primera mano, Virginia Woolf construyó un clásico sobre la posición femenina, demostrando que se requiere algo más que asignar un cuarto propio, es un cambio cultural total que se requiere para modificar esa posición de la mujer. En su época claro.

Y, lamentablemente, una situación que ha evolucionado, pero tal vez no lo suficiente. ¿Se debe evolucionar? Por supuesto, el acceso a las mismas oportunidad educativas y económicas es solo el comienzo. Un cuarto propio sería también básico, aunque un hogar fortalecido a su diálogo, respeto de opinión y respaldo total a sus ideas y sueños, podría ser otro complemento ideal.

Un texto que puede ser leído con una actualidad aplicable. A casi 100 años de su publicación, una visión sin duda vigente.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Una visión de la mujer: Carta a sor Filotea de la Cruz


Sor Juana Inés de la Cruz ha inspirados novelas, ensayos, películas, series de televisión, editoriales, coloquios y mucho más. Mexicana que tiene un lugar en las letras y en la cultura novohispana, comparable a los grandes escritores del Siglo de Oro Español, dicen los biógrafos que fue una mujer sencilla, seguidora de las directrices oficiales y parte del sistema religioso de su época.


Lo cierto es que pocas veces la leemos más allá de su poesía, su otro gran texto comentado por Octavio Paz y otros grandes escritores, es el texto “Carta a sor Filotea de la Cruz”. En una sencilla y completa edición de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Colección Pequeños Grandes Ensayos (#19, 2008), la presentación corre a cargo de Sara Poot Herrera, y se incluye una cronología y una biografía mínima de la autora.

La carta, históricamente, se puede ubicar en el apogeo de las letras de la autora, cuando todavía se consideraba negativo tal productividad y causó la reprimenda de un superior y este texto se convirtió en su respuesta.

En sí, es un texto erudito: las citas a las sagradas escrituras, los estudiosos de las mismas, incluso fragmentos en latín de diversas fuentes. El grado de conocimiento de autores de la época compite con el nivel de dominio del lenguaje, la narrativa certera, las frases largas, las abundantes comas y el uso de recursos literarios y estilísticos, hacen de este texto no solo una carta, sino un ejemplo de dominio claro de temas y lenguaje.

Según el texto, se pregunta –en pocas palabras– si conviene para una mujer escribir sin pretensión, pero sí con fortaleza, sin el afán de competir con las escrituras sagradas ni los grandes escritores de la época. Ya sea por necesidad o por demostrar su fortaleza o la fuerza de espíritu, el escribir se convierte no solo en una forma de expresión sino en una adoración divina. Entonces ¿es erróneo? Si lo ha sido ¿es un reto aquellas que en la historia lo han hecho?

La pregunta o el reclamo no se dirige a una personal, sino al sentir de una época.

Revisa, con ello, la figura de la mujer en la historia, en momentos clave de la historia, incluso en los libros bíblicos. Una exaltación a la habilidad de escribir y de decir, sobre todo, con libertad.

Abre preguntas, y las contesta con erudición. Plantea retos y los enfrenta con seguridad. La carta, a fin de cuentas, es un reclamo con la humildad letrada de una persona que entiende y enfrenta a su época

Un texto para reflexionar y entender la época, y por supuesto, conocer y reconocer el valor histórico de sor Juana y de su pensamiento.