sábado, 18 de octubre de 2025

2 mujeres, el pasado, la búsqueda, el futuro: La hija del curandero

A la escritora norteamericana de padres asiáticos Amy Tan la conocí con la extraordinaria novela El club de la buena estrella. En La hija del curandero (Plaza Janés, 2001) retoma el leitmotiv de la relación madre-hija, la migración y la recuperación del pasado.



Con una escritura lenta, capítulos largos, multiplicidad de personajes y dos historias en paralelo, la novela va explorando los años previos a la segunda guerra mundial en una región china, la invasión japonesa, las creencias y las costumbres de la región, a medida que conocemos a una hija desesperada por conocer la otra parte de su madre, aquella que la demencia senil quiere desvanecer.

La recuperación de unas hojas caligrafiadas en caracteres chinos permitirá esa exploración del pasado, y con la detonante de una vieja fotografía, la recuperación de la historia familiar y cómo todo se ha acomodado para ser lo que hoy son.

El contraste entre el mundo enigmático y casi fantástico donde todo se cura con hueso de dragón -que eventualmente da nombre al texto- frente a la modernidad contemporánea de relaciones familiares, enfrenta a dos creencias diferentes, dos perspectivas de la vida que parecen no estar reconciliadas.

Si bien maneja un ritmo lento, la novela desarrolla los personajes, demostrando la habilidad de crear personajes que tienen una versión actual, pero derivados de una historia singular.

En La hija del curandero, Ruth Young es una escritora de encargo -recordemos el término ghost-writer- que vive en San Francisco en la época contemporánea; hija de LuLing, una inmigrante china mayor que comienza a mostrar signos de demencia senil y pérdida de memoria. Ruth sospecha que su madre está muy enferma y decide ocuparse de ella más de cerca, haciendo a su familia y a tu trabajo a un lado.

En un punto determinado encuentra entre las cosas de LuLing unos documentos escritos en chino: memorias de su infancia y juventud en China. Tratando de entender por qué su madre es como ha ido, y una posible razón de su demencia, a través de esas páginas Ruth va descubriendo secretos del pasado de su madre, incluyendo leyendas, maldiciones, fantasmas, amores, traumas y verdades que nunca había compartido abiertamente. Incluyendo su nombre, su madre.

En este momento la novela nos revela su estructura: el presenta caótico, la recuperación del pasado, y el regreso a la época contemporánea. Capítulos amplios, descripciones abundantes, diálogos que buscan retratar las épocas, la autora nos construye ese mundo que confronta lo mágico de un dragón, con la realidad de la miseria y la guerra.

En estas revelaciones, conocemos que LuLing en un pueblo rural chino llamado Corazón Inmortal, su relación profunda con su nodriza muda, la existencia de creencias tradicionales sobre espíritus, huesos de dragón, el “Hombre de Pekín”; y heridas familiares que se guardan en el silencio. Ruth, al conocer esos fragmentos del pasado, logra acercarse a su madre, comprender los motivos de su conducta, las heridas que la han marcado, y así ambas generaciones encuentran un punto de reconciliación emocional, pues lo que estaba oculto u olvidado cobra voz antes de que la memoria de LuLing se desvanezca completamente.

Una novela que pareciera de recuperación de la memoria y el contraste de lo tradicional/moderno, termina siendo una reflexión sobre la familia, la relación madre-hija, lo que valoramos de otras personas y, claro, la fidelidad que el concepto “familia” tiene en diversas culturas.

Amy Tan confirma un estilo narrativo que combina lo íntimo con lo cultural: usa memorias y voces alternadas —la de la madre (LuLing) en primera persona al relatar su pasado, y la de la hija (Ruth) en tercera persona o en presente vivido— para mostrar la distancia generacional, los malentendidos, pero también los lazos afectivos profundos.

Retoma también esos elementos mágicos que en países como China existieron hasta “la invasión de occidente” y cómo la guerra mundial reconfiguró fronteras y naciones, sin olvidar los cambios que entre las personas y las familias surgieron por las migraciones y la necesidad de vivir en otras tierras.

Una novela para disfrutar personajes interesantes, y esa apropiación cultural que pareciera perderse pero que reside en cada migrante, en cada familia, en cada relación.

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