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lunes, 23 de septiembre de 2024

Entre el amor, el duelo, la ciencia: La ridícula idea de no volver a verte

 

La novela La ridícula idea de no volver a verte (Booket, 2021) comienza tras la muerte del esposo de Rosa Montero, un suceso que la impulsa a escribir este libro íntimo y reflexivo. Inspirada por el diario de Marie Curie —enviado a Montero por su editora, el cual fue escrito tras la muerte de su marido Pierre Curie—, la autora entrelaza la biografía de la científica con su propio duelo. “En su breve diario de duelo, Marie apunta con obsesivo detalle los últimos días que vivió con Pierre, sus últimos actos, las últimas palabras. Es la incredulidad ante la tragedia: la vida fluía tan normal y, de pronto, el abismo.” (110) 

 

El texto no es una novela tradicional, sino una mezcla de memorias, ensayo y narrativa biográfica que profundiza en el dolor de la pérdida y el modo en que las mujeres enfrentan la adversidad. “Quizá nos avergüence y pensemos que no hemos sabido <<recuperarnos>>. Pero ya digo que la recuperación no existe: no es posible volver a ser quien eras. Existe la reinvención, y no es mala cosa. Con suerte, puede que consigas reinventarte mejor que antes. A fin de cuentas, ahora sabes más.” (175) 

 

A lo largo del libro, Montero reconstruye la vida de Marie Curie, no solo como científica excepcional, sino como mujer que sufrió, amó, trabajó y resistió en un mundo masculino. Trabajó incansablemente en una época de infravaloración de lo femenino, y no solo estudió e investigó, sino que se casó y fue mamá, maestra, y ama de casa. Y a la vez hija que estuvo a punto de callar y hacer lo que la sociedad y los padres le indicaban. “Crecemos con el poderoso mensaje de nuestros progenitores calentándonos la cabeza y a menudo terminados creyendo que sus deseos son nuestros deseos y que somos responsables de sus carencias.” (39)

La autora destaca el esfuerzo de Curie por abrirse paso en un entorno hostil, enfrentando el machismo, el prejuicio y el peso de la fama. “La inmensa mayoría de nosotras estamos empeñadas en cambiar al amado para que se adapte a nuestros sueños grandiosos.” (62)

 

A través de esta figura histórica, se plantean temas como la desigualdad de género, la maternidad, la pasión por el conocimiento y la resiliencia femenina.

 

Paralelamente, la autora va narrando su propio proceso de duelo tras la pérdida de su pareja. “De ese tamaño de soledad estoy hablando. Y resulta que en el verdadero dolor, en el dolor-alud, sucede algo semejante.” (24)

 

Sin caer en el sentimentalismo, expone su dolor con honestidad y sencillez, utilizando la escritura como herramienta de sanación. “En el origen de la creatividad está el sufrimiento, el propio y el ajeno. El verdadero dolor es inefable, nos deja sordos y mudos, está más allá de toda descripción y todo consuelo.” (31)

 

Recuerda que había pensado no casarse, hasta que en una época que parecía no haber marcha atrás, lo conoce y cambia su sentir. 

 

Recurre a anécdotas personales, reflexiones filosóficas y referencias literarias para construir un relato íntimo que conecta con el lector a un nivel humano profundo. Tan real como una biografía, tan falso como una ficción. “Para vivir tenemos que narrarnos; somos un producto de nuestra imaginación. Nuestra memoria en realidad es un invento, un cuento que vamos reescribiendo cada día.” (117)

 

El libro incluye con una meditación sobre el sentido de la vida, el amor, la muerte y la memoria. Montero sugiere que hablar de la muerte no es morboso, sino necesario para entender mejor la vida. “La pérdida de un ser querido es una vivencia tan dislocada e insensata que resulta increíble cuánto te puede llegar a turbar y emocionar una tarjeta VISA con el nombre de tu muerto escrito en relieve.” (115)

 

La ridícula idea de no volver a verte es, en última instancia, un homenaje a quienes amamos y perdemos, y una invitación a vivir con intensidad, conscientes de la fragilidad que nos define. “Sí, hay que hacer algo con la muerte. Hay que hacer algo con los muertos. Hay que ponerles flores. Y hablarles. Y decir que les amas y siempre les has amado. Mejor decírselos vivos; pero, si no, también puedes escribirlo en un libro como éste.” (174)

lunes, 29 de junio de 2020

Shanghai Baby: la occidentalización de China


La novela Shanghai Baby de Wei Hui (2003, Booket) se promovió como “el libro prohibido en China”… y con rotundo éxito.

El texto plantea una de las ciudades que mayor transformación hacia lo occidental ha tenido en el territorio chino a partir de la apertura comercial en la década de 1990: Shanghai. Privilegiada por su ubicación geográfica, con una amplia salida al mar, su catalogación como zona económica especial relevó a sus habitantes las ventajas de una economía libre (pero controlada)

Esto trajo no solo una enorme cantidad de extranjeros hacia la ciudad, la comercialización desquiciante y el crecimiento de la propia ciudad, sino los vicios y las “malas costumbres”: la droga, el alcohol, el sexo, la socialización desmedida… el contrasta generacional se volvió enorme y la sensación de búsqueda y de perdida de una cierta generación, apareció aquí.

La protagonista Cocó, como la famosa diseñadora francesa, tiene publicada una novela y algunos cuentos, goza de cierta fama y tiene lo que puede desear cualquier mujer moderna: un apartamento, libertad para andar por la ciudad, un ingreso más o menos estable, vive con su novio… pero aquí comienza “lo prohibido”: el novio es impotente y ella, se puede decir, es amante del sexo.

Las descripciones de sus deseos y sus satisfacciones rompen con tabús en China (y claro, con mucho de la literatura escrita por mujeres), y no solo eso, sino la vivencia de sus amantes y encuentros también se nutren.

El novio, Tiantián, es un sensible y talentoso ilustrador, abandonado por su madre que viaja España –no regresa y solo le dice que su padre ha muerto, enviándole las cenizas- sabe de su dolencia y no limita a Cocó… su refugio son sus herramientas de dibujo y las drogas.

La pareja se mueve en el ambiente cultural de la ciudad, lo que permite conocer a un abanico de personajes cuyos excesos y vivencias sin límite, también forman parte de este universo “pervertido”, propio de la contaminación de occidente.

La novela va a ritmo lento pero preciso, con un amplio conocimiento de la cultura popular mundial, y con epígrafes en cada inicio de capítulo, diálogos abundantes y un toque de lo místico y espiritual propio del lejano oriente.

En el argumento, Cocó intenta escribir una nueva novela (y toda la descripción del mundo literario en ese país es muy interesante) y con ello es capaz de estar días completos en bata, satisfaciéndose y avanzando todo lo más posible en la historia por contar. Mark, un alemán que queda prendido de ella en una fiesta, será el triángulo amoroso que detone la adicción de Tiantián y el regreso imprevisto de la mamá de éste.

Narrada en primera persona, la novela se convierte en una muestra de los excesos y los límites que puede vivir la nueva generación de chinos ante ciertas libertades –o libertinajes- de occidente, y en cierta medida la nostalgia por una forma de ser que no regresará, y que posiblemente no quieren muchos que así sea.

Se vuelve un texto divertido, honesto, franco, sin filtros a veces, con una sinceridad que, seguramente, es lo que hace un texto atractivo. Posiblemente en la tradición de El amante de Lady Chatterley o Trópico de Cáncer, la novela busca simplemente narrar las vivencias y las sensaciones, con un marco cultural e histórico que la hacen una pieza valiosa por conocer.

Para vivir de otra manera las consecuencias de esta apertura comercial en el país asiático y cómo los jóvenes, no importa dónde vivan, buscarán siempre expresarse sin limitaciones.