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sábado, 15 de noviembre de 2025

Todos los fines del mundo: vasos comunicantes de personas y realidades

Toda novela nos engaña. Nos manipula para dar por sentada una historia. Nosotros participamos en ese juego y aceptamos todos los futuros, las posibilidades, los escenarios.

Andrea Chapela construye una ficción en Todos los fines del mundo (Random House, 2025) que nos manipula, nos hace creer en este mundo postapocalíptico y, de pronto, da un giro de 180 grados. Hemos caído en ese juego de lo incierto, de los vasos comunicantes que entrelazan los personajes y las realidades. 

Dividida en tres partes, las dos primeras son una novela contenida en sí misma, una especie de intertexto que cae en nuestras manos y nos adentra en ese mundo que no está lejos de la realidad. El juego de real y lo ficticio, muy a la usanza de Don Quijote, nos indica que lo cierto es en realidad incierto, para abrir paso a la tercera y reveladora parte.

El amor se convierte en uno de los leitmotivs del texto: “Así como en el inglés, donde el verbo to love tiene que contener todos los matices entre te quiero y te amo, así podía haber existido en algún tiempo, en algún lugar del mundo, un idioma en el que el amor y la amistad fueran el mismo concepto. Donde no hubiera que buscarle límites al cariño.” (41)

Los límites, precisamente, se convierten en el juego de un triángulo amoroso, en realidad el ejercicio de una amistad que trasciende fronteras, pero que a la vez parece desvanecer las líneas entre lo real y lo deseado (por no decir fantástico) De esta forma jugará a la ficción dentro de la ficción.

La misma narradora participa de una u otra forma en el juego, cuando su reflexión dice “El triángulo se había deformado siguiendo la trayectoria de ese viaje a la playa: las aristas se alejaron y ellos dejaron de ser esquinar para verse, en la lejanía, como el mismo punto.” (47)

Y es el que amor está ahí presente, y es donde la novela se consume así misma. Los personajes parecen evolucionar entre las partes, aunque es la narradora-protagonista quien realmente lograr trasladarse de un sentir a otro, llena de dudas, de incógnitas, de indecisiones. “Eres alguien y después del amor eres alguien más.” (222)

Todos los fines del mundo se centra en Angélica, una joven que vive en un mundo afectado por catástrofes climáticas extremas: estaciones severas, días de encierro, impactos del cambio climático que se sienten ya imposibles de ignorar. Ella nos quiere contar la historia, pero en su juego reconoce “A veces quiero contártelo todo, me dijo, pero nunca sé dónde empezar.” (175) y más adelante declara “Nunca hay que confiar en la narradora.” (216)

Originaria de México, con un intercambio en puerta y una oportunidad para estudiar teatro en Madrid, Angélica, la protagonista conoce y convive con Manu y Susana, vecinos/amigos/amores posibles, con quienes experimenta momentos de calma y normalidad: ver películas, estar juntos en el parque, compartir el bar de Susana.

Esa convivencia plantea para ella una pregunta cada vez más urgente: ¿con quién pasaría el fin del mundo? Y de pronto, debe regresar a su país y enfrentar a su familia y al mundo que sobreviene. Se enfrenta entonces a sus relaciones, así en plural, donde no tiene cabida una sola imagen o un solo amor, sin embargo “hay relaciones que no tienen nombre, algunas no lo necesitan y otras solo sobreviven si son nombradas.” (263)

De las mencionadas tres partes, la primera transcurre en Madrid, donde Angélica explora esos vínculos ambiguos entre amistad y amor, en medio de la creciente crisis; la segunda parte la lleva de regreso a México, donde enfrenta su pasado, sus deudas emocionales, los lazos que dejó atrás, y las transformaciones que su país y su entorno también han sufrido. Mas “… no es el pasado el que nos va a enloquecer, es la falta de futuro, es este aislamiento.” (184)

Esta dura reflexión nos lleva a los años de la pandemia, y en otras circunstancias a la soledad que nos rodea ante otros.

La parte final es una reflexión sobre la reconstrucción de relaciones, la pertenencia, y la reafirmación de la esperanza: a pesar del colapso, la novela sugiere que aún es posible encontrar sentido, afecto y comunidad.

Y reconoce que, en ello, el amor es pieza clave. “El amor juega un papel fundamental en la sociedad. Se ha vuelto la piedra angular de los sentimientos, la emoción determinante para formar una pareja, el más importante de los vínculos a que podemos aspirar, pero me gusta pensar que la peculiaridad del amor reside en la creación de una experiencia común.” (84)

La narrativa se desarrolla entre lo ambigüedad y lo humano, pone en cuestión las fronteras entre amor y amistad, entre lo que hemos dejado atrás y lo que esperamos, entre lo que se termina y lo que puede renacer.

Esta novela impacta en sus dos primeras partes, para adoptar un ritmo lento pero lleno de reflexiones. Personajes que se trazan y permite una evolución frente al juego de lo incierto. Interesante para conocer una visión narrativa contemporánea y enfrentarnos a esas preguntas que en el pasado o en el futuro seguirán invitando a ver los fines del mundo.

viernes, 31 de octubre de 2025

Entre mascotas y el asombro: El gato que veía del cielo

El gato que venía del cielo (Alfaguara,2025) del autor japonés Takasi Hiraide es una novela poética y contemplativa que narra la historia de una pareja de escritores que vive en una pequeña casa de alquiler en un barrio tranquilo de Tokio. Su rutina cambia cuando aparece Chibi, la gata de unos vecinos, que comienza a visitarlos todos los días.

La novela tiene un tono lento, descriptivo, visualmente rico, emocionalmente completo. Un texto, diríamos, netamente japonés. Especial para los amantes de los gatos, quienes los ven no solo como una mascota, sino como un compañero caprichoso que puede lograr ser parte integral de la vida diaria, y en especial, la vida común de cualquier hogar.

Aunque Chibi no es su mascota -tiene dueños afectuosos y estrictos como el niño que le consciente y la mamá que le atiende-, la pareja desarrolla con ella una relación profunda y silenciosa. Sus visitas breves pero constantes llenan la vida de los protagonistas de ternura, descubrimiento y momentos de contemplación.

Si bien reconocen que nos personas de mascotas, Chibi comienza a posesionarse de ciertos rincones, a lanzar una mirada furtiva, a ser parte de esa rutina necesaria. A través de este gato redescubren la belleza de lo cotidiano, la naturaleza cambiante del jardín y la sutil conexión entre los seres vivos.

La novela avanza con una sensibilidad minimalista y delicada, centrándose más en las emociones y en la atmósfera que en la trama, como hemos mencionado, destacado en textos japoneses.

Chibi desaparece en paralelo a la necesidad de dejar la casa debido a circunstancias externas, adquiriendo entonces un tono nostálgico que reflexiona sobre el paso del tiempo, la pérdida, la memoria y la efímera presencia de los seres que marcan nuestra vida.

Los vecinos-dueños comparten qué ha sucedido con Chibi, pero la pareja (narrador y su esposa) no aceptan este destino. Curiosamente, los nombres de los personajes se desvanecen entre las descripciones del patio, de los rincones donde la gata solía esconderse, de las decisiones que de una u otra forma se tienen que enfrentar.

Un texto nostálgico, un narrador que vale la pena seguir y, en especial, una mirada a esos seres que con un toque místico rodean nuestra vida.

martes, 30 de septiembre de 2025

Evolución y madurez en los límites: Los abismos

Ganadora del Premio Alfaguara 2021, la escritora colombiana Pilar Quintana nos presenta la novela Los abismos (Alfaguara-Penguin Random House, 2021), narrada por Claudia, una mujer adulta que recuerda un periodo decisivo de su infancia en Cali, durante la década de 1980.

A través de su mirada infantil -inocente pero profundamente observadora- reconstruye la relación turbulenta entre sus padres, el ambiente emocional cargado que dominaba su hogar, y la necesidad de entender aquello que pasa a su alrededor. Poco a poco, cobrar consciencia de que la infancia queda atrás y la madurez comienza a exigir un poco más.

Claudia vive en un apartamento con su madre, una mujer hermosa, depresiva y frustrada con su vida doméstica, y su padre, un hombre distante, a menudo ausente, y que prefiere atender la tienda familiar que a las mujeres de su vida. La niña percibe el deterioro del matrimonio, aunque no siempre entiende las razones: las comidas entre silencios y ausencias, la preferencia de ir a la tienda para supervisar o simplemente pasar por algo los compromisos familiares y escolares.

La tensión familiar se expresa simbólicamente en los “abismos”: balcones altos, precipicios reales y emocionales, lugares que provocan tanto fascinación como miedo en la protagonista. Su madre, especialmente, se siente atraída por esos abismos, que funcionan como metáfora de su desesperación y de su deseo de escapar de una vida que no eligió. Lo anterior se refleja cuando, después de un amplio proceso de convencimiento, la esposa exige pasar una temporada en una quinta, amplio y hermoso lugar que está ubicada junto a un alcantarillado, y donde se vio la desaparición de una ama de casa muchos años antes.

Claudia, por su parte, intenta comprender el mundo adulto a través de los gestos, los silencios y las conversaciones que escucha. La novela retrata su evolución emocional y el modo en que la figura de su madre —frágil, bella, insatisfecha— marca de manera definitiva su mirada sobre el amor, el peligro y la vulnerabilidad. En cierta forma, retrata la vida doméstica de muchas mujeres de la clase media o alta, quienes están confinadas a las paredes de la casa o los espacios escolares.

El conflicto familiar aparece en aquello común: la mejor amiga tiene un compañero que se convierte en su esposo; el aparente equilibrio se torna frágil y, eventualmente, se romperá. Como sucede en la sociedad, cual toda familia llena de cicatrices y tenues alianzas.

El punto culminante llega con un hecho trágico que confronta a Claudia con la realidad de los riesgos que rodeaban a su familia. A partir de este episodio, su infancia se ve atravesada por un quiebre emocional que define su identidad adulta.

Una narrativa ágil y honesta, casi lírica. Un ritmo adecuado y un lenguaje común, todo confirma una novela que nos enfrente al duro proceso de maduración y de crecimiento, mientras devela situaciones que nos permiten mirar de otra forma a nuestro alrededor.

Excelente novela sobre lo humano, la ruptura de mitos, las miradas entre inocentes e interrogativas, el enfrentamiento ante el abismo que nos envuelve con decisiones y enfrentamientos.

Una narradora que vale la pena conocer, acompañarla en esa construcción de personajes multidimensionales, con ese ritmo intenso que hacen disfrutar la lectura.

domingo, 3 de agosto de 2025

Arderá el viento: Premio Alfaguara de Novela 2025

Guillermo Saccomanno es un escritor, guionista y periodista argentino, conocido por una obra que indaga en la violencia, la corrupción, la decadencia moral y las fracturas sociales de la Argentina contemporánea.


Su estilo, duro y directo, combina el lenguaje del policial con una mirada crítica y profunda sobre la condición humana. Con El oficinista obtuvo el Premio Biblioteca Breve 2010 y con Arderá el viento, el Premio Alfaguara de Novela 2025, por mencionar algunas de sus obras y premios.

 

En Arderá el viento (Alfaguara, 2025) Saccomanno presenta la llegada de los Esterházy —una pareja excéntrica y de pasado opaco— junto a sus dos hijos, a una pequeña villa costera argentina, donde se instalan en el antiguo Hotel Habsburgo, espacio en ruinas que sobrevive gracias a la temporada vacacional de la zona.

 

La sola presencia de los Esterházy actúa como un catalizador perturbador: despiertan los prejuicios, supersticiones, temores y tensiones latentes entre los habitantes del pueblo, desestabilizando la aparente calma cotidiana. El matrimonio, con su aura misteriosa y su influencia corrosiva, saca a la luz la oscuridad moral reprimida en la comunidad.

 

La narración se construye desde una voz plural, colectiva, que recoge las voces y contradicciones de los pobladores como si fueran murmullos del pueblo mismo, funcionando casi como un coro griego. Esto se suma a los capítulos “Nosotros” y “Ellos” que divide la obra en su estructura narrativa.

 

Esta situación coral intensifica la sensación de deterioro social, al mostrar cómo todos los personajes, desde el intendente corrupto hasta el periodista exhausto, forman parte del tejido de poder, encubriendo los vínculos de complicidad, violencia y culpa que atraviesan la comunidad. Todo transcurre en un escenario simbólico: la villa se convertirá en protagonista, reflejo del declive y descarnamiento de la sociedad.

 

Con ritmo narrativo intenso, desprovisto de gran descripciones o diálogos abundantes, mezcla situaciones sexuales, violentas, económicas, políticas, sociales y migratorias, que fungen como denuncias y obliga al lector a confrontar una verdad incómoda sobre la condición humana contemporánea.

 

Personajes a trazos, diálogos precisos, lenguaje crudo y regional, así como un aura de ambigüedad, aderezan esta interesante novela. De capítulos cortos pero atinados, estamos ante una novela que gusta y permite conocer a este gran narrador latinoamericano.  

lunes, 5 de mayo de 2025

Todo lo que no sabemos: la recuperación de la memoria y la turbulencia histórica

Todo lo que no sabemos (Hachette Literatura, 2024) es la quinta novela María de Alva, un texto con historias paralelas y una profunda revisión de la familia, la memoria, lo humano. En palabras de la propia novela: “Esta historia tiene balas y armas de fuego, policías y guerrilleros, un detective con un portafolios negro, jóvenes desaparecidos, algunas notas periodísticas, un venado cola blanca entre los matorrales, un avión secuestrado y muñecas sobre una repisa, un coche rojo robado, una ciudad que se muerde de calor o de frío, un cáncer que es metáfora pero también tiene muy verdadero”. (13)

 

La historia se desarrolla en Monterrey, México, entre la década de 1970 -época marcada por la violencia política y social- y la actualidad. Y se centra en el asesinato de Antonio Vélez, un ingeniero y padre de familia, ocurrido en 1974, y su impacto en su hija Cristina, quien, años después, enfrenta un diagnóstico de cáncer terminal. “Presintió que así sería ahora la vida. Una serie de imágenes cotidianas, alegres, aburridas, casuales, intercaladas con periodos en los que la alimaña se haría presente, algo se los recordaría y todo se pondría en tono gris de nuevo.” (21)

 

A partir de diversas voces narrativas, incluyendo la de Cristina, su madre Emilia, la narradora (quien es sobrina de Antonio) y el detective Samuel Rodríguez, encargado de investigar el asesinato, las historias paralelas se conjugan: (1) la narradora-testigo (2) Cristina, prima-hija enferma de cáncer (3) El asesinato del empresario Antonio.

 

Como en los otros textos de María de Alva, el trasfondo histórico cobra relevancia: cuando el hegemónico partido del poder haría cualquier cosa para mantenerse en él y cumplir la afamada paz social y la ilusión del progreso que siempre parece haber rondado a México. En medio de ello, las situaciones familiares que, de tan comunes, parecen pasar desapercibidos. “Tal vez la vida nuestra no es nada, se dijo Cristina. Millones y millones de años, la vida humana apenas una nada en medio, un punto en el mar del tiempo del universo, pero como quiera deseaba permanecer en ella.” (23)

 

Lo anterior enmarca la narrativa personal y la situación de la enfermedad, ese monstruo que es el cáncer y que merma la salud a medida que inspira grandes hazañas. “En las enfermedades de restas algo le falta al cuerpo: hay un agujero, un hueco, una sustracción; un vacío en el cuerpo que no logra completarse para estar entero de nuevo.” (39)

 

Aquí la Historia de México se combina con la historia familiar: sabemos el marco histórico, las muertes y los desparecidos, lo oficial y lo vergonzoso, el miedo y el terror, no sabemos el porqué de las acciones, de la enfermedad, del dolor. “Hay momentos que se quedan con nosotros siempre, aunque no haya fotografías. Se levanta frente a nosotros una imagen y la vemos una y otra vez. Es un retrato sin contornos, sin esquinas. No vemos lo que está más allá, qué pasó antes o qué sucedió después. Y así pase el tiempo, los años, queda intacto en un archivo de nuestra cabeza, que de tanto en tanto sacamos y le pulimos el vidrio para verlo de nuevo.” (34)

 

En la novela, abunda la narración en primera persona desde la visión de cada personaje: quien narra, quien padece, quien investiga. Los saltos temporales se entretejen, siendo el hilo conductor las preguntas y las vivencias diarias. “El amor es un lugar extraño, un espacio desconocido. No se puede explicar por qué se ama. Una camina a tientas en ese páramo. A veces se llega al puerto de quien espera, del que abre los brazos, hay un alivio en el ser amado, un descanso.” (45)

 

Con los intertextos se enriquece la narrativa: el informe de la investigación, las grabaciones que el protagonista hace, las noticias arrancadas de la realidad. La investigación del detective Rodríguez, aunque aparentemente desvinculada de la familia, se entrelaza con la trama principal, revelando conexiones inesperadas y profundizando en la complejidad de los hechos.

 

La enfermedad de Cristina sirve como un catalizador para revivir el pasado y confrontar los secretos familiares. La figura del padre asesinado se mantiene presente en la vida de los personajes, quienes buscan respuestas y significado en medio del sufrimiento. “La enfermedad muestra esa cárcel que uno carga a cuestas, esa tiranía material del anclaje a la carne que contiene el soplo de la vida.” (90) Y más adelante: “En medicina aprendí que las células del cuerpo se modifican, ya no tenemos las mismas con las que nacemos. Se nos fueron acaban las partículas de papá, cada átomo, cada huella.” (266)

 

El amor filial se enfrenta a los pequeños secretos familiares -dónde quedaron los discos o la guitarra del padre; quién pudo haber salvado o condenado a Antonio; la economía y la forzada migración-, el desconocimiento de los hechos a las investigaciones fallidas, el aliento por recuperar el pasado a una enfermedad que se oculta y que destruye. “Yo también aprendí a callar.” (208) dice con profunda voz la protagonista.

 

Mientras se narra, se reflexiona sobre el escribir… también se aborda la necesidad, el dolor y la esperanza de la mudanza, el cambio, la lucha de la clase media por subsistir. “En inglés, no había papá.” (267)

 

Como letimotivs, la novela explora: la enfermedad, la patria, el dolor, la ausencia. Y claro, la Historia, la política y sus adeudos con la sociedad. “Esas palabras susurradas a medias que una pesca al vuelo tras un escritorio, en el dintel de una puerta, por una ventana. Un diálogo vedado que pondría en movimiento toda una serie de pequeños disimulos que se han cuidado por mucho tiempo para que no salgan a la vista de todos.” (274-275)

 

Lo familiar trasciende para una provocación universal: el dolor ante una pérdida irreparable, tal vez sin sentido. “Soy una especie en extinción buscando huellas materiales de la familia que hemos sido en los archivos que nos quedaron en cajones y repisas. Una arqueóloga doméstica de nuestra vida.” (309) Y poco después: “Somos una civilización perdida. Hubo algo, alguien una vez. Una casa. Una familia. Una mañana de sol, mientras da vueltas un disco.” (309)

 

Los personajes son multidimensionales, y un ritmo intenso va entretejiendo la historia que nos rodea. “Veme, carajo. No me voy. Me tendrás que ver. Mírame, yo también existo, no me he muerto, no he desaparecido todavía... Esta es mi voz viva, desnuda. Aquí, delante de ti.” (313)

 

En Todo lo que no sabemos "Hay una memoria que se intuye, que se lleva dentro, que dicta lo que hay que hacer.” (210) La recuperación se convierte entonces en ese catalizador del dolor, los recuerdos que deben seguir vivos, las fotografías que parecen evitar que todo se desvanezca. “A veces me pregunto cuántas fotografías acaban por amansar el dolor, por contenerlo, dentro de ese falso manto de alegría a la que la ejecución de la misma foto nos obliga.” (88)

 

La novela, en otras palabras, invita a cuestionar las versiones oficiales de la historia y a reconocer las voces de las víctimas que han sido silenciadas por el tiempo y condenadas al olvido, mientras reflexionamos sobre la enfermedad y la solidaridad, el amor filial y la necesidad de construir un espacio seguro para la familia.

 

Un excelente texto para conocer esos fragmentos que la historia parece “olvidar”, y profundizar entre lo que nos hace humanos, que nos fortalece, que nos permite seguir adelante. Aunque no sepamos cómo, lo importante es seguir adelante.

lunes, 24 de marzo de 2025

Pequeños combatientes: la dictadura, la infancia, la trascendencia

Esta novela corta encierra una larga reflexión sobre el actuar de la dictadura y la mirada -a veces infantil, a veces muy madura- de una niña de 11 años, quien junto con su hermano menor y viviendo con sus tíos, se enfrenta a la desaparición de sus padres.

Cosas que sabe, cosas que interpreta, ambas se combinan en su “despertar de la consciencia” y la mirada que los compañeros a su alrededor pueden tener. Lo que frente a su hermanito es un juego, en realidad es la oportunidad de detectar a los informantes, a los compañeros que pueden ayudar a la causa, a la solidaridad de construir una mejor sociedad, y a la ilusión de tener noticias y encontrar a sus padres. 


Pequeños combatientes (Fondo de Cultura Económica, 2022) de Raquel Robles, es una novela narrada en primera persona desde la perspectiva de María, una niña de 11 años hija de militantes desaparecidos durante la dictadura militar en Argentina. La protagonista relata su vida en una casa de sus tíos, y en la escuela o en el vecindario detecta a otros niños en situaciones similares, todos marcados por el trauma, el silencio y la ausencia de sus padres.

 

La voz de María, aunque de aparente inocencia, está cargada de profundidad emocional y de una conciencia creciente sobre la violencia política que la rodea. Los silencios de los tíos ante algunas preguntas, la presencia de una “tía” de cariño -que recuerda como gran amiga de sus padres- que “suelta” cierta información, e incluso la incomodidad de maestros o directivos escolares, dan forma a una vida aparentemente común donde “Lo peor” puede pasar… 

 

La historia pone en primer plano el impacto de la represión sobre las infancias: la pérdida, el desarraigo y la necesidad de construir una nueva identidad en medio del dolor. María intenta entender su pasado y el de sus padres a través de fragmentos, recuerdos confusos y conversaciones con adultos que también arrastran heridas. Descubre durante el texto otros parientes sanguíneos y amistades que reclaman el actuar de sus padres, o simplemente también son impotentes ante la situación que vive su país. 

 

A medida que crece, va reconstruyendo el sentido de su historia personal y colectiva, cuestionando el mandato del silencio y la falta de justicia. La situación de cuidar y velar por su hermanito abona a esta sensación de crecimiento y enfrentamiento de la realidad, canalizando los enojos o los llantos naturales de la única otra persona que puede entender cómo se siente.

 

María y Pedro (su hermano menor) viven también con las abuelas Aurora y Esther. Una descendiente de judíos perseguidos en Europa, la otra ya arraigada a la Argentina por años, se convierten en los vínculos con el pasado y con la memoria de sus padres desaparecidos, así como retazos de la Historia (esa con mayúscula) que ha configurado su vida actual.

 

Raquel Robles es una escritora, docente y periodista argentina nacida en 1971. Su obra está profundamente ligada a los temas de la memoria, los derechos humanos y las consecuencias sociales y personales de la dictadura militar en Argentina (1976-1983). Como hija de militantes desaparecidos, su experiencia personal ha marcado su escritura y compromiso político.

 

Pequeños combatientes, se convierte entonces en un gran texto que da voz a quienes fueron forzados a crecer demasiado rápido y a resistir en medio del dolor. Una amplia reflexión sobre a qué se enfrentan nuestras infancias y el delicado equilibrio entre actuar como ciudadanos que buscan el bien común y la felicidad familiar. 

 

Una novela con ritmo lento, con diálogos inteligentes, personajes entrañables, situaciones comunes de una época que, al parecer, no desaparece de nuestra historia, sino que se condena a repetirse, no importa el costo.

lunes, 17 de febrero de 2025

Entre lo animal y lo humano: La novia del león

 


La antología de cuentos La novia del león de Elma Correa (Habitaciones Propias – Nitro/Press, 2024) perfecciona recursos narrativos para explorar temas como la narrativa de los cuentos de hadas originales y sus versiones edulcoradas, los personajes marginales como los cirqueros, los migrantes adaptándose a un mundo nuevo, las mujeres de distintos orígenes y tendencias de género, la gente del norte del país, la infancia, la sororidad y la traición a la misma, la inocencia y la perversión, el crimen y la posibilidad del amor. 

 

La autora utiliza estos relatos para reflexionar sobre las relaciones de poder, la sexualidad, la locura y los vínculos afectivos entre humanos y con otros seres vivos, como los perros, así como con los ecosistemas. 

 

A veces incómodos, otras impregnadas de un lenguaje directo, hacen que el lector se detenga y reflexione, pero a la vez que se obligue a terminar la historia. 

 

La obra también destaca la importancia del espacio, especialmente la asimetría entre la costa de San Diego, California, y el valle agrícola de Mexicali, la relación ecológica y económica entre el Pacífico y el Golfo de California, el delta del río Colorado, la llanura arenosa de la Laguna Salada y los terremotos. El espacio no solo es un escenario, sino que se convierte en un personaje activo que influye en las historias y en la construcción de los personajes.

 

Cada cuento construye pequeños universos autocontenidos con una estructura de espiral ascendente, en la cual todos los elementos dispuestos en la narrativa cobran sentido al final de la historia. Esta técnica requiere de oficio y habilidad narrativa, y es un sello distintivo de los textos de la autora.

 

La obra refleja una raíz norteña, septentrional y fronteriza, que, aunque está ubicada en Mexicali, aborda temas universales que resuenan en diversas partes del mundo.

 

Destacan en la antología:


El cuento La novia del león narra la historia de una acróbata que, tras la desaparición de una niña en las inmediaciones del circo donde trabaja, se ve obligada a huir con el león esquelético que cuida. La desaparición inicia un proceso judicial que mantiene varados a los miembros del circo, y la protagonista busca escapar del calor de Mexicali y de los manejadores del circo, quienes considera los verdaderos animales.

 

Siempre hemos vivido en la montaña es narrado desde la perspectiva de Dodo de los Aires, un niño que vive en una comunidad alternativa en las faldas del cerro sagrado del Cuchumá en Tecate, este cuento explora las relaciones filiales, el adultocentrismo y la supuesta inocencia infantil. 

 

Niños muertos presenta una serie de muertes, posiblemente asesinatos, de infantes, mientras un policía intenta investigar… y mientras vivir una apasionada relación. 

 

Casa de muñecas narra un regalo entre escabroso y asombroso –que nos recuerda aquel rompecabezas donde una viejita amante de éstos de pronto se ve a sí misma en el dibujo- regalo de una tía a una joven, una casa de muñecas, y el detalle que en ella se ve… al grado de encontrar el papel tapiz y otras asombras coincidencias mientras el vodka corre sin control.

 

Marea roja tiene poderosos diálogos, mientras conocemos la vivencia de una mujer, su huida, personajes intensos, verdades que a veces no queremos ver. 

 

En definitiva, Elma Correa es una poderosa voz que en su brevedad vale la pena conocer y asombrarse.

lunes, 20 de enero de 2025

Surrender: aproximación a la música, a la resistencia

 

 

Surrender 40 songs, one story (Alfred A. Knopf, 2022) de Paul David Hewson (Bono) narra a través de 40 canciones la vida de 4 amigos de un pueblo irlandés y su camino al estrellato mundial.

 

40 capítulos con texto, imágenes y fotografías marcan esta odisea musical, y más que eso, las jornadas que los hicieron amigos, los rincones familiares, su vida antes de la fama, los retos musicales, sus influencias y sus sueños, también qué involucra la fama, y el saberse “responsables” de algo más que entregar discos a sus fanáticos.

 

En palabras de Bono “Stories that are instruments of inquiery into an invisible world we strain to see, a world we glimpse throuhgh art and family and friendship. Stories of a love that has no beginning and no end.” (511)

 

Intercalando fragmentos significativos de las canciones de U2, Bono narra -a ritmo lento y viñetas históricas- el origen de los apodos, las primeras tocadas, la decisión de hacerse banda al terminar la adolescencia y su primer manager, así como la primera van que los acompañará en su crecimiento. Esa especie de símbolo que indica que están en buen camino.

 

Y en ese camino reflexiona sobre el amor, la amistad, la hermandad. “Friendship can run out of gas. Romantic love always will.” (501) Así, más que amigos, son un grupo de hermanos que ha vivido y se han respetado. Problemas, claro, pero siempre unidos por aquello que aman.

 

Revisamos también sus encuentros con otros artistas, sus amistades y sus amoríos, así como un viaje intercontinental y la evolución de su rock hacia el pop hacia el rock, donde la única constante es el cambio. Del impacto de Berlín post-muro a los estudios de grabación de primer nivel, todo forma parte de una obligada reflexión ¿qué hace a alguien músico? ¿qué motiva a seguir adelante? ¿qué los hace únicos o mejores músicos/letristas frente a otros? “Are we still an unfinished song? What is the song is complete? It is nos an unreasonable question.” (527)

 

 

Sus experiencias con presidentes de Estados Unidos, El Papa, Pavarotti, Nelson Mandela, Steve Jobs, o la Unión Europea… todo se conjuga con la experiencia de apoyar a los países en necesidad… ya sea para el Jubileo 2000 o las necesidades del África, Bono canaliza su estrellato -luego reconocer el síndrome del Mesías Blanco- para enfrentarse a una audiencia política y tratar de negocias por lo pobres.

 

Mientras tanto presenta el origen de algunas canciones o proyectos especiales de U2. La relación con su padre, la ausencia materna, la inocencia o la experiencia, los amores o los desamores de cada uno... aquello que los hace resistentes o débiles frente al otro. También la influencia comercial o tener su propio iPod... los productores y el reinventarse en cada tanto entre el rock, el pop, el sentimiento transparente que los conecte con su audiencia.

 

La importancia de la familia se cuela entre los acordes y el crecimiento profesional, así como las responsabilidades individuales o grupales. La difícil relación con las parejas o con los padres, como se mencionó previamente, el dolor de decir adiós, incluso a uno mismo para realmente crecer en todos los aspectos. I really don’t like goodbyes, but sometimes you have to say goodbye. Even to yourself.” (503)

 

A manera de biografía, este texto va a ritmo lento para conocer las entrañas del vocalista y en sí del U2 que conocemos y el que reside atrás de War, The Joshua Tree o Songs of Innocence. 

 

Una lectura para seguidores del grupo, a quienes les interesa saber un poco un más de la industria musical o escrudiñar un poco en la vida de los famosos. O, claro, disfrutar de las canciones de U2.

lunes, 10 de junio de 2024

La versión de Barney: lo intelectual y lo socialmente aceptado

 


La versión de Barney (Sexto piso, 2011) de Mordecai Richler es una novela compleja, que va de la ironía a lo profundamente humana, narrada en primera persona por Barney Panofsky, un productor de televisión canadiense que rememora su vida mientras enfrenta el deterioro de su memoria. 

 

La historia se estructura como memorias personales, escritas en respuesta a una biografía poco halagadora escrita por un enemigo. A través de su estilo sarcástico y autocrítico, el el narrador protagonista Barney revisita sus tres matrimonios, su relación con sus hijos y su carrera profesional, marcada tanto por el éxito como por el caos. 

 

La voz narrativa es clave: está cargada de humor, resentimiento y emoción, lo que hace de Barney un personaje inolvidable, tan entrañable como contradictorio.


Uno de los ejes centrales de la novela es el misterio que rodea la desaparición de Boogie, su mejor amigo, por la cual Barney ha sido siempre sospechoso, aunque nunca se le haya probado nada. Este evento le da un matiz de intriga a una historia que, en esencia, es una meditación sobre el paso del tiempo, la culpa y la memoria. 

 

Barney también reflexiona sobre el mundo intelectual que lo rodea, la hipocresía social y los prejuicios que enfrenta como judío canadiense, todo mientras sufre el avance del Alzheimer, lo cual convierte al lector en un testigo de una mente brillante que comienza a fragmentarse.

 

Al final, la novela se convierte en una profunda reflexión sobre la subjetividad de la verdad y los límites de la memoria. La versión de Barney es precisamente eso: su intento por dejar su propia huella frente a la historia que otros quieren contar sobre él. 

 

Con un estilo agudo, cómico y a la vez trágico, Mordecai Richler logra construir una obra que es tanto un retrato íntimo como una crítica social, dejando al lector con la sensación de haber conocido a un hombre real, lleno de fallos, virtudes y una humanidad desbordante. 

 

Texto denso -cuya edición incluye epílogo y notas de Michel Panofsky- en su estructura y en su propuesta narrativa, lo cierto es que se convierte en una valiosa aproximación a la novela contemporánea.

lunes, 6 de mayo de 2024

Un regalo inesperado: En agosto nos vemos

Sin duda, la novela póstuma de Gabriel García Márquez En agosto nos vemos (Diana, 2024) nos presenta en pocas páginas una visión singular femenina: romper estereotipos, aniquilar la rutina, vivir el amor, sentir el deseo…

La protagonista Ana Magdalena Bach viaja cada año a una isla -que puede ser en realidad cualquier pueblo caribeño- donde está enterrada su madre… ¿por qué ahí? No nació, ni vivió, no tenía raíces ni pasado… pero lo pidió y ella lo llevó a cabo, ahí fue enterrada.

Esta singular petición la enfrentará en uno de esos viajes a conocer ese amor pasajero que la hace sentir más viva que nunca.

Más allá de buscar engañar a su marido o de tener una aventura loca y fuera de serie, la protagonista reconoce una singular vivencia y recuperarla de una u otra forma cada año: en agosto.

Sin mayores compromisos, lo que puede ser una aventura veraniega es en realidad el momento de realización total: sentir esa completa libertad de tener en sus manos sus decisiones y su cuerpo.

Texto para ahondar en las situaciones de la mujer desde una visión contemporánea, ficción sí, pero llenas de una vivencia singular y única.

Para quienes gustan del estilo de García Márquez: abundantes descripciones, acción continua, diálogos precisos y, como se dijo antes, personajes que se arrancan de la realidad para vivir al límite.

lunes, 12 de febrero de 2024

La contadora de películas: la narración oral que se desvanece

En palabras del maestro Ramón Martínez, estamos ante una novela de poco más de 110 páginas. Cierto, pero llenas de una vitalidad y un giro inesperado que permiten disfrutar a cada momento. 

La contadora de películas (Alfaguara, 2024) de Hernán Rivera Letelier, nos presenta a María Magnolia, una vivaz adolescente de trece años que se dedica, con un talento excepcional, a contar películas. Pero no solo da el argumento, canta y actúa cuando es necesario. Primero ante su familia, después frente a todo aquel que estuviese dispuesto a una cooperación voluntaria. 

 

Y es que, en el desierto salitre del norte de Chile, este campamento que no llega a pueblo, solo hay un cine y una fábrica, y hay poco dinero, poca plata como se dice. 

 

Menor de cinco hermanos, el resto todos hombres, su papá dobla la edad de su mamá, y de pronto un buen día se va de casa… viviendo de la miserable pensión de su papá, quien yace en una silla inválido, lo que poco que entra es para comer y el vinito que consume el papá para olvidar sus penas… 

 

En este territorio de miseria todavía se puede ser feliz, y la contadora de películas hará su parte, a pesar de la violencia, el menosprecio, y el papel de la mujer… 

 

La desesperanza se fusiona con el miedo, la turbulencia política, el progreso… todo compactado en personajes esbozados, descripciones mínimas, diálogos precisos… y una encantadora y breve historia. 

 

De la mano magistral de Hernán, conozcamos este rincón del mundo y la fantasía de recrear películas, así cantadas qué es mejor…

lunes, 18 de diciembre de 2023

Cien cuyes: la muerte, las decisiones, el Perú

 
Tan común enfrentarse a la muerte, pero no cuando se pide o se provoca. Hasta qué punto una persona puede y tiene pleno derecho cuándo terminar su vida, incluso cuando la ley lo prohíbe. 

Cien cuyes (Alfaguara, 2023) de Gustavo Rodríguez nos lleva al Perú actual, donde con un rico lenguaje, ritmo sereno, y visualización de lo trascendental, el autor nos llena de personajes entrañables: adultos cuidadores de personas mayores que buscan en presente más tranquilo y un futuro de paz. 

 

Así, Frasia, la protagonista nos lleva a la nostalgia de otros tiempos y momentos, al olvido y a las condiciones negativas que parecen rodear a los viejitos. 

 

Todo tiene valor en nuestra sociedad, pero pareciera que la vida después de muchos años carece o reduce éste. 

 

En un momento dado, Frasia conoce a los 7 magníficos, una clara alusión al viejo filme, pero representados en 7 mayores amigos en un asilo. Esto trastoca la vida y su frágil equilibrio. 

 

Plagada de reflexiones, sobre la vida, el amor, el futuro, la novela explora los retos de la vida actual y los miedos que nos rodean. 

 

Ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2013, el texto se convierte en una celebración de vida. 

lunes, 4 de septiembre de 2023

Martita, te recuerdo: una aproximación a los sueños y la recuperación

 


Sin duda una de mis autoras favoritas es Sandra Cisneros. Poderosa narradora estadounidense que sabe construir retratos cargados de sentimiento, de corazón.

 

En Martita, te recuerdo / Martita, I remember you (Vintage Books, 2021) presenta una historia breve pero emotiva que sigue a Corina, una mujer latina que recuerda su juventud en París cuando encuentra una vieja carta perdida entre cajas. En la versión reseñada se encuentra la edición bilingüe español-inglés que permite disfrutar más el texto; con una traducción de Liliana Valenzuela (quien ha traducido buena parte de la obra de la autora en Estados Unidos). 

 


En ese viaje del pasado, revive la amistad que compartió con dos jóvenes mujeres, Martita y Paola, con quienes soñaba con una vida de arte, libertad y éxito lejos de sus raíces humildes. Juntas, enfrentaron la pobreza, el hambre y la incertidumbre, pero también compartieron risas, esperanza y solidaridad.

 

A través del recuerdo de Martita, Corina explora cómo los sueños juveniles se transforman con el paso del tiempo. La historia alterna entre el presente, donde Corina vive una vida marcada por las responsabilidades y la distancia emocional, y el pasado vibrante de su estancia en París. Esa carta olvidada funciona como un puente entre lo que fue y lo que es, despertando emociones profundas sobre lo que se ha ganado, lo que se ha perdido y lo que tal vez nunca llegó a ser.

 

Los personajes definidos y su narrativa a ritmo lento, construyen una reflexión sobre la amistad, el exilio emocional, el paso del tiempo y los caminos divergentes que toman nuestras vidas.

Con su estilo poético y sutil, Sandra Cisneros captura la belleza y la melancolía de las conexiones humanas que dejan huellas imborrables, aunque el tiempo y la distancia las separen. 

 

Un texto para disfrutar a la autora y seguir explorando la recuperación de la memoria.

lunes, 3 de abril de 2023

El exilio, la poesía, el desierto, la soledad, la historia: Un corazón extraviado

 

Estamos ante una novela que en lo personal disfruté y me motivó a seguir leyendo: una historia directa, honesta y llena de emotividades propias del corazón.

 

Con esto no me refiero a que estamos ante un bestseller de fácil lectura. Por el contrario, nos lleva a ejercer nuestro oficio de lectores, nos motiva a investigar, a preguntarnos ¿dónde está lo histórico? ¿dónde la ficción? ¿cómo estos personajes multidimensionales nos invitan a conocer más de política, de poesía, de compromiso, de solidaridad, de amor? Y en ello, como uno de sus personajes, buscar respuestas a la vuelta de la página.

 

En el ahora lejano 2010 escribí, durante mis estudios de la Maestría en Estudios Humanísticos, un texto que llamé “Voces del cabrito: a la búsqueda de una nueva novela”.

 

En aquel texto arranco diciendo que “Monterrey ha sido conocida nacionalmente como un foco de desarrollo industrial. El clima y las condiciones geográficas han hecho de esta tierra un reto para quienes aman el trabajo y el esfuerzo diario. En los últimos años, la tierra del cabrito y la carne asada ha sido sede de eventos culturales, como el Fórum de las Culturas 2007. Esta efervescencia invita a reflexionar: ¿qué producción literaria existe en el [Monterrey de las Montañas, tú que estás a par del río] citando al universal Alfonso Reyes? Definitivamente, se debe releer a este autor, pero es tiempo de olvidarnos de las antologías y las reediciones para adentrarnos en la nueva narrativa.”

 

Y creo que no estamos lejos de esa anécdota. Ahora tenemos la anunciada inversión de la industria automovilística en TESLA, las diversas tecnológicas en un área cercana al aeropuerto, edificios de oficinas y viviendas que florecen como girasoles en verano.

 

Retomando mi texto de hace una docena de años, hablo de autores conocidos como Ricardo Elizondo Elizondo, David Toscana, Hugo Valdés, Patricia Laurent, entre otros… y paralelo a esto, complemento: “hay un esfuerzo por el Fondo de Cultura Económica del Estado de Nuevo León o bien de editoriales independientes por hacer de este desierto un oasis literario.”

 

Continuo la cita: “Pero ¿qué va caracterizando a la literatura de esta región? Hay novelas, cuentos, ensayos, poesía e incluso teatro. Es decir, hay proliferación de autores, pero la difusión –o la mercadotécnica deberíamos señalar– no ha sido suficientemente efectiva para lograr el reconocimiento de los mismos. Menos hoy, donde el libro es un producto dirigido a un mercado determinado, y debe lograr el mejor desempeño de ventas y desplazarse a otras ediciones e inclusive vendiendo sus derechos para adaptación al cine y otros medios audiovisuales.”

 

A todo esto, casi no podemos creer que ha pasado un docena años de este momento… y es que en ese entonces María de Alva publicó “A través de la ventana” (https://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2010/12/voces-del-cabrito-la-busqueda-de-una.htm) que retrata una odisea familiar (de su ascendencia materna) y su contacto con la gran literatura que la lleva por un camino opuesto a la narrativa actual netamente comercial.

 

Su estilo, que me atrevo a decir queda marcado en esa novela, está inspirado en lo latinoamericano –polifonía narrativa, saltos temporales, estructura circular-dinámica –. Cierro la anécdota de mi texto indicando que “A través de la ventana” es realmente una ventana a una nueva voz narrativa en la tierra del cabrito: propone releer a los nuevos clásicos latinoamericanos, para catapultarlos con una inquietud narrativa, casi familiar, casi propia, y proponerlos a los lectores un esfuerzo, el involucramiento total entre narrador-texto-lector. En otras palabras, el libro es la casa y nosotros vemos a través de sus ventanas.

 

Siendo su cuarta novela,  “Un corazón extraviado” de María de Alva (Harper Collins, 2022) construye, como vasos comunicantes, la historia del poeta español Pedro Garfias quien vive en la España de la guerra civil y se exilia en México, mientras se presenta un hilo narrativo denominado “Corazones”, la historia de un personaje femenino con dextrocardia, afección en la cual el corazón está apuntando hacia el lado derecho del tórax, cuando normalmente apunta hacia el lado izquierdo. 

 

En medio de estas grandes narraciones leemos los segmentos denominados “Observaciones que a nadie le importan”, “Fantasmas” y “El mar”. Las primeras pueden pasar por divertidas, pero en realidad son un ejercicio narrativo donde se busca un diálogo con el lector para hacernos información, preguntas, inquietudes y reflexiones entre la historia y la ficción.

 

“Fantasmas” nos permite leer esa meticulosa investigación de la narradora hace para reconstruir la figura histórica de Pedro Garfias. Mientras que “El mar…” para qué les explico, mejor les comparto: “En las noches escucharás el mar acodado en la balaustrada. ¿Qué te dirá, Pedro? ¿Dónde te llevará? Un susurro se levantará desde las olas, respirarás su aire salado. (…) Acaso será el mar tuyo en ese viaje sin final que no reconocerás como propio. Un viaje sin retorno a Ítaca. No volverás más. Morirás en tierra extranjera.” (De Alva, 69)

 

“El mar” entonces es el acercamiento a una prosa lírica, que deja entrever esa carga poética que ha dado motor a la novela.

 

¿Qué temas encontramos en “un corazón extraviado”? El exilio, la búsqueda del ser, el amor, la poesía, la política. Incluso la pasión, el matrimonio, el compromiso, la solidaridad, los benefactores, los mecenas, incluso, la piedad y la pena.

 

Tomando el tema más obvio, el exilio, nos dice Phillipp Ollé-Laprune en la presentación del libro “Figuras del exilio”, que el exilio y la literatura “guardan una relación estrecha, como si el momento creativo en que el escritor debe aislarse del mundo para entrar en un paréntesis íntimo, resonara con la misma intensidad que las impresiones que habitan en el exiliado”.

 

El exilio es una fuente casi inagotable para la literatura. Contrarrestar el sentir del autor y la visión que puede representar su patria “perdida”, realizar una introspección en la creatividad para denunciar la situación política que obliga a sus propios ciudadanos a salir de sus fronteras, o bien reconstruir el pasado casi idílico de una nación, son variantes comunes a este tema. En la actualidad, se puede señalar, se consideran diversos exilios tales como el económico, el cultural y el político.

 

De esta manera, en la novela conocemos a Pedro Garfias y varios de los poetas de la Generación del 27: el apasionamiento y el activismo político llevó al asesinato de varias de sus figuras -como se reseña la más famosa, la de Federico García Lorca- y la salida por todos los medios posibles de autores que marcarán la historia literaria española.

 

Nos narra De Alva en uno de los segmentos de “Fantasmas”: “Eran jóvenes, no había guerra, el mundo les pertenecía. Después sino el derrumbe y todo se dispersó. Unos aquí, otros allá. Entonces fue el silencio, la nada, una existencia anodina.”(De Alva, 114-115)

 

Quiero citar ahora a Sergio Ramírez, quien escribió en el 2004 un texto denominado “El viejo arte de mentir”, como parte de la Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey. Ramírez dice: “La novela representa una larga travesía hacia un puerto impreciso.”

 

Así nuestro héroe -o tal vez antihéroe- nos presenta un viaje intercontinental, para perderse a sí mismo lejos de lo que ha llamado hogar. Mientras tanto conocemos sus defectos: el alcohol, la pobreza, la falta de personalidad, amores frustrados.

 

Ramírez dice en el texto: “Existe una tendencia contemporánea de agregar fotografías a las novelas (…) en los que no es posible distinguir entre el relato autobiográfico, la historia real, la información periodística y la ficción; y las imágenes, que nunca son gratuitas, pasan a ser parte del todo narrativo.”

 

“Un corazón extraviado” es un buen ejemplo de lo anterior. Calles, edificios, momentos clave, España o México, no importa, lo cierto es que una fotografía de la Generación del 27 podría ser igual de valiosa que el barco del exilio, la Librería Cosmos, o el Himno de la sexta división. Los invito a ver este testimonio fotográfico que nos llevará -citando a Ricardo Elizondo- a ver el polvo de aquellos lodos.

 

María fue periodista, y entre las líneas podemos notar su estilo. Ramírez menciona “El papel del novelista, que elige aquí narrar en primera persona, es similar al del periodista que acumula datos, fruto de la observación directa.” Y más adelante señala: “el escritor puede decidir la forma de un discurso imparcial, en el que no compromete su punto de vista, y nos ofrecerá toda la información disponible, certificando como verdadera aquella sobre la cual hay constancias suficientes, y desechando otras, porque están respaldadas muy débilmente.”

 

Los ingredientes de “El mar” y “Las observaciones que a nadie le importan” complementan estas narraciones, mientras “Fantasmas” -donde las figuras del pasado dan forma a esa investigación que permite reconstruir la figura de Pedro Garfias- nos brindan ese soporte de investigación que permite unir la narradora-personaje con el producto de su investigación. Y es que eso hacemos, leer no solo la investigación sino los informes médicos. Ambos aderezados con fotografías y dibujos.

 

Ramírez nos dice que “El escritor necesita ofrecer pruebas de lo que cuenta, para que le crean, y el más viejo de los recursos para lograrlo es demostrando que “estuvo allí”, donde ocurrieron los hechos.”

 

Así tenemos en “Un corazón extraviado” una narradora-personaje que busca al autor en las calles, los espacios, los rincones regiomontanos que proyecten la presencia del poeta español. Y qué mayor testigo que esa investigación que leemos, mientras conocer su corazón a la derecha y aferrarse a vivir.

 

Sin temor a equivocarme, María es “fan” de Mario Vargas Llosa. Por lo que veo en sus lecturas, por sus recursos literarios. En el ensayo “Literatura y política: las coordinadas de la escritura de Mario Vargas Llosa” de Raymond L. Williams (también en el marco de la Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey), éste último menciona “porque en la novela, la cantidad, el número es un ingrediente de la calidad. Y es así porque la novela es historia, es tiempo discurriendo”. Esto sucede en “Un corazón extraviado”, donde se reconstruye el surgimiento, el exilio y la opaca vida de Pedro Garfias, mientras conocemos esta historia de una narradora personaje que reconstruye su condición cardìaca mientras se enfrenta a una operación que podría significar todo en ella.

 

Williams comenta en otro fragmento “Ninguna novela podría contar todo lo que ocurre dentro de una historia; siempre hay saltos, intervalos que son eliminados en la narración por obvios, por innecesarios, o que son sustituidos para crear una expectativa, una ambigüedad respecto de aquello que se está contando; eso es tratamiento del tiempo o, mejor dicho, creación del tiempo”.

 

Esto busca hacer la novela. Recrearnos el tiempo de Pedro Garfias, el tiempo de la narradora-personaje (que me atrevo a decir no tiene nombre en el texto), y la atemporalidad del mar. Poco a poco va cerrando los ciclos: qué fue de la familia, de la esposa, de los amigos escritores, de los mecenas y, sobre todo, de los exiliados dispersos por Iberoamérica.

 

El poeta, a fin de cuentas, es el pretexto para narrar la historia entre España y México, no solo una humanización de la Generación del 27 -con sus anécdotas sobre fiestas, alcohol, amoríos- sino la vida entre Garfias y su esposa, siempre con una visión objetiva que provoca una posición del lector; aunque quien narra no lo proponga.

 

Nos enfrentamos entonces a la Historia con H mayúscula que es la España de la Guerra Civil e inicio del Franquismo, así como la recepción en México de millares de españoles que migraron a tierras aztecas. Mientras María de Alva nos presenta la historia, con minúscula los temas privados de los poetas de la generación del 27 y, claro, un enfoque en Pedro Garfias; mientras narra la historia personal de la condición cardiaca, algo tan íntimo como el primero amor o el sentir durante el embarazo. Es el juego de la historia pública y las historias privadas.

 

Escribe De Alva: “Mar, mar, ¿cómo fue que perdimos la patria? ¿Cómo es que perdimos las Españas? (…) En este camino de aguas no hay gloria. Será el camino de la pérdida. (…) Dicen que no hay sacrifico posible, que no hay consuelo, que en el destierro solo se encuentran los que perdieron.” (De Alva, 69-70) El exilio no solo físico sino sentimental.

 

Luego de esta revisión más realista, quiero hablar lo incierto, de las reflexiones, de preguntas que podrían quedarse sin contestar.

 

La narradora-personaje quiere saber el por qué de su enfermedad, de sus reflexiones y las conjeturas que van surgiendo durante su investigación en el ático de la Librería Cosmos.

 

De Alva escribe en uno de los segmentos de “Fantasmas”: “De las posibilidades de la ausencia de Garfias en la foto del Homenaje a Góngora: 1. Asistió al evento pero no estuvo presente durante la sesión fotográfica por estar haciendo algún pendiente o quedarse dormido o porque estaba borracho. 2. Pedro Garfias estaba en el baño con una indisposición porque le cayó mal la comida. 3. Sí estaba en la sesión fotográfica, pero se hizo a un lado modestamente, o bien ayudó al fotógrafo a tomar la imagen (…)” (De Alva, 115) Este recurso de lo impreciso obliga a ese ejercicio lector: por qué lo deja abierto… mejor que sea concretada; pero no es la intensión.

 

Ramírez en su ensayo nos dice: “Hay tema y obsesiones particulares que asumen posiciones permanentes, aunque diversas, entro de los materiales que informan el corpus narrativo del escritor: recuerdos de la infancia y juventud, experiencias personales, visiones, convicciones, rechazos.” María de Alva así lo recuerda: las historias familiares, su participación en la narrativa, la búsqueda de una novela total. Su historia privada, para presenta la Historia.

 

En otro fragmento de “Fantasmas”, De Alva escribe: “Es posible que si en España han escuchado sobre Pedro Garfias haya sido gracias a Víctor Manuel. La anécdota es cómo este supo de Garfias y decidido musicalizar su poema Asturias se debe a una feliz coincidencia atada a todo eso que pasó durante el exilio entre españoles y mexicanos, porque cuando supo del poema aún se vivían en España los estertores finales del franquismo.” (De Alva, 151)

 

Más adelante, señala en uno de los fragmentos de “Observaciones que a nadie le importan” lo siguiente: “El diario Sur de Málaga publica en 2001 un artículo titulado: “Pedro Garfias: un olvidado de la generación del 27”. En 2017 El País publica otro más que dice en la cabeza: “Garfias, un olvidado del 27.” El ABC de Sevilla en 2017 titula otro texto: “una exposición recuerda a Pedro Garfias, ‘el poeta olvidado de la generación del 27´”. ¿Si se repite el olvido se acaba por recordar?”. (De Alva, 259)

 

Lo que parece concreto queda abierto, y eso es otro ejercicio que como lectores debemos hacer.

 

Una tercera aproximación a la novela es a través de los recursos literarios: vasos comunicantes, lenguaje. En el citado texto sobre Mario Vargas Llosa, el autor peruano define: “¿Qué son los vasos comunicantes? Una técnica que consiste en narrar creando una unidad con episodios que ocurren en tiempo o espacios diferentes, pero que tienen algún tipo de denominador común que no hace írrita o incompatible esta fusión.”

 

Pedro Garfias y la narradora-personaje se fusionan con el corazón. Uno es como un vaso roto, tiene el corazón roto, exiliado; el otro vaso, la narradora con una condición especial de salud. Estas son las dos grandes ideas que dialogan a lo largo de la novela.

 

Y esta condición, es un ejemplo pleno de narración hacia lo personal. De Alva escribe en un fragmento de “Corazones” una especie de leitmotiv: “Durante mi embarazo tuve temor de que mi hija naciera con dextrocardia. Le pedí al doctor poner atención a eso, que por favor me dijera. (…) No necesité más. Me llevé a casa la imagen del corazón perfecto de mi bebé. Tendría una hija con un corazón normal.” (De Alva, 223)

 

Mario Vargas Llosa: “Un novelista tiene una solidaridad íntima con los personajes que ha creado, a los que ha fabricado poco a poco, pieza por pieza.”. Este texto recrea, a mi parecer, esta solidaridad. ¿Qué tanto acercamiento hay hacia un personaje escurridizo de la historia? Intrínsecamente vinculado a una sociedad, a un territorio, que lo deja en el olvido y luego lo rescata.

 

Y no solo la solidaridad, sino esa especie de leitmotiv que presenta De Alva en “Corazones”: “Lo que transcurre durante el embarazo en una mujer es de una soledad absoluta; no se puede compartir. Cambia, crece, se expande, a veces duele o cansa. El asilamiento permanece.” (De Alva, 223)

 

Por otra parte, Williams en su texto sobre Vargas Llosa dice “Sólo la buena literatura enseña a dominar el lenguaje”. Y qué mejor que los segmentos de “El mar” para una prosa poética donde se demuestra el dominio de éste.

 

Cito dos ejemplos:

1- “La pérdida es como una baraja de naipes en forma de torre que cae de pronto. Pero la verdadera pérdida, la que cuenta, la que te deja indefenso al borde del abismo, se parece a esas cuerdas de henequén de las haciendas del sureste de México: poco a poco van perdiendo sus hilos en el desgaste diario.” (De Alva, 11)

 

2. “Este mar sin final es solo huida. Lágrimas saladas sobre este océano que nos persigue. Vivir, sobrevivir.” (De Alva, 69)

 

Quiero cerrar con dos últimas ideas.

 

Retomando a Mario Vargas Llosa, en el citado ensayo dice: “Una novela total es una aspiración más que una realidad, porque nadie podrá jamás escribir una novela que totalice la experiencia humana. Pero las que más se acercan a ese ideal imposible de la totalidad son las grandes novelas.”

 

La recreación histórica, las evidencias médicas, las fotografías, las canciones -cómo olvidar Asturias, si yo pudiera…” todo esto se conjuga para que “Un corazón extraviado” busque ser una novela total. Por ello, leerla es un reto, no solo porque nos obliga a conocer esa Historia (con H mayúscula) para entender las múltiples historias privadas (así con minúscula) mientras vamos del exilio a la búsqueda, del compromiso a la supervivencia, de la reflexión a la lección.

 

Y otra idea, que estamos ante una autora que, si bien busca una literatura que nos obliga a ser buenos lectores, con una visión de lo humano que quedará plasmada en la esta cita del fragmento “Corazones”: “Escribo porque quiero dejar de tener miedo del latido de mi corazón, navegando solitario en ese mar del cuerpo, perdido a la derecha del pecho. Escribo porque reconozco la sensación del extravío, ese ahogo entre la noche que no te deja dormir mientras escuchas un tren pasar. Escribo por la ansiedad de sabernos solos.” (De Alva, 224)

 

Pero no estamos solos, somos muchos lectores -y los que faltan- que ayudarán a encontrar este corazón extraviado.

 

Pd. Mientras se lee, María de Alva nos invita a escuchar el playlist en Spotify (https://open.spotify.com/playlist/6rztFhXIuPZmyFa6qKVcEy?si=cv3TMi7ZRrClyJIVC3_6QQ&pi=qtkHZ5j4TK2gy)