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lunes, 6 de mayo de 2024

Un regalo inesperado: En agosto nos vemos

Sin duda, la novela póstuma de Gabriel García Márquez En agosto nos vemos (Diana, 2024) nos presenta en pocas páginas una visión singular femenina: romper estereotipos, aniquilar la rutina, vivir el amor, sentir el deseo…

La protagonista Ana Magdalena Bach viaja cada año a una isla -que puede ser en realidad cualquier pueblo caribeño- donde está enterrada su madre… ¿por qué ahí? No nació, ni vivió, no tenía raíces ni pasado… pero lo pidió y ella lo llevó a cabo, ahí fue enterrada.

Esta singular petición la enfrentará en uno de esos viajes a conocer ese amor pasajero que la hace sentir más viva que nunca.

Más allá de buscar engañar a su marido o de tener una aventura loca y fuera de serie, la protagonista reconoce una singular vivencia y recuperarla de una u otra forma cada año: en agosto.

Sin mayores compromisos, lo que puede ser una aventura veraniega es en realidad el momento de realización total: sentir esa completa libertad de tener en sus manos sus decisiones y su cuerpo.

Texto para ahondar en las situaciones de la mujer desde una visión contemporánea, ficción sí, pero llenas de una vivencia singular y única.

Para quienes gustan del estilo de García Márquez: abundantes descripciones, acción continua, diálogos precisos y, como se dijo antes, personajes que se arrancan de la realidad para vivir al límite.

lunes, 6 de noviembre de 2023

Una visión del matrimonio, de la mujer, de lo común: Qué hacer con estos pedazos

Piedad Bonnett nos ofrece en Qué hacer con estos pedazos (Alfaguara, 2023) la visión de Emilia, una mujer “común” que siempre ha obedecido a su marido, a sus hijos, a su contexto, y de pronto, la remodelación de la cocina detona un ambiente asfixiante, que poco a poco revela los límites de lo humano. “La atmósfera se va cargando de olores muertos donde en otras épocas ya había a esas horas aire fresco.” (64)

El retrato de un matrimonio perfecto es, en realidad, una especie de prisión para sus miembros. Las personalidades parecieran guardarse, pero salen a la luz poco a poco. La meta social de ser felices es, a fin de cuentas, la esencia de cualquier matrimonio ¿o no? “Y en la persistencia estoica de los dos en un destino en el que la costumbre de los días sin sobresaltos había reemplazado pronto la idea de felicidad.” (39)

Alguien debe ceder, parece decir el texto y en cierta medida “debe” ser la mujer quien lo haga. “La rivalidad, la envidia y el odio a menudo crean vínculos más fuertes que el amor.” (34) Lo importante, dicta la sociedad, es seguir adelante, callar y luchar por un equilibrio y esa felicidad íntima y pública, no importa el costo. Aunque lo propio quede oculto en un cajón. “¿Cómo será vivir, se pregunta, cuando ya uno no espera nada de sí mismo?” (59)

Esa lucha de las voluntades implica que uno gane y otro pierda; aunque lo segundo más constante que lo primero. “Tan desperdiciados sus talentos, tan supeditada a ese marido voluntarioso, que se impacientaba con sus preguntas, que echaba raíces en su viejo sillón mirando la tele, jugando solitario, dormitando, mientras ella se disolvía en las nieblas de la desmemoria.” (38)

Esta novela íntima, a ritmo lento, plantea esos personajes humanos arrancados de la realidad, tan contemporáneos como la propia crisis del matrimonio que parece vivir en todas las sociedades. “Sólo el tiempo es capaz de señalar la rotundidad del fracaso.” (80)

Un excelente texto para conocer una mirada femenina de “lo común”, y a la vez preguntarnos si somos una unidad o somos pedazos que se unen de aparente felicidad, amor, cariño, respeto. La decisión, parecería, es de cada quién.

martes, 2 de enero de 2018

La mujer y sus sueños: una novela de Sara Sefchovich

La literatura abre puertas, mundos e infinitas posibilidades. En cualquiera de sus géneros, la capacidad de crear personajes e anécdotas es la forma de presentar imágenes que materializan sueños.


Sara Sefchovich recrea esta posibilidad en La señora de los sueños (2002) una extraordinaria novela donde la protagonista femenina nos permite escuchar su voz y transportarnos a diferentes vidas.

A través de 7 historias en épocas y momentos históricos diferentes, Ana Fernández es capaz de ir a la India de Gandhi, las islas del Pacífico con Darwin, e incluso vestirse con burka para vivir una vida completamente diferente a las cuatro paredes de su departamento.

Lo cierto es que Ana está presa en esa vida monótona familiar, donde la lectura de un libro es la única capaz de evitar la modorra de ser quien limpia, cocina, arregla la casa y se dedica al completo a sus hijos y esposo.

A través de un diálogo con una terapeuta, cada miembros de la familia da su testimonio de la transformación de Ana, de los platillos diferentes que cocina, las manías en su hablar o actuar, en sí en la manera en que cada libro modifica su conducta.

En cada inmersión esta mujer busca adoptar la época, el sufrimiento, la pasión, la entrega o superar aquellos que su cuerpo exige, siempre buscando escapar de una realidad que la aplasta.

Esto le permite no solo conocer e interactuar con personajes históricos, sino irse descubriendo a sí misma, para vestirse en forma libre, amar a quien más desea, decir lo que quiera, entregarse a una causa, y por qué no, exiliarse de este mundo para alcanzar el nirvana.

Una exploración de lo femenino, y de aquello que busca una mujer en sus sueños y en su realidad, para crecer y hacerse una persona plena.

Para disfrutar a la autora y navegar por momentos femeninos que no parecemos conocer.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Las imperfecciones femeninas: Cristy Marrero

Cuando tengo oportunidad de ir de viaje a Estados Unidos, como acostumbro, recorro alguna librería o anaquel del aeropuerto donde haya libros nuevos en español de autores norteamericanos o extranjeros, a veces encuentras novelas difíciles de encontrar en México o autores que por diversas razones no han llegado a nuestro país, diría también que muchas veces razones comerciales.

En uno de estos viajes me topé con Las imperfectas (2016) de Cristy Marrero, quien trabaja en Hola! USA y domina las dos lenguas que más le rodean: español e inglés. Esta habilidad le permite trascender a esta cultura híbrida, que entre los países va construyendo una nueva identidad, y más la femenina.

En esta colección 10 mujeres están vinculadas por el trabajo, la amistad, el amor, la pasión, la necesidad de ser ellas mismas, en sí, de hacerse notar en una sociedad que las considera lejos de la perfección.

Una narrativa llena de intertextos, personajes que en primera persona narran su vida, lenguaje coloquial, diálogos del español al inglés o viceversa, mails y tweets, notas al margen o aclaraciones entre paréntesis, un ritmo alocado que nos permite adentrarnos en estas mujeres que en sus edades buscan ser ellas mismas y en un contesto singular.

Entre crisis de la edad y la búsqueda de los sueños, mientras el matrimonio y el ideal se sobrellevan, cada capítulos nos hace reír, llorar, explorar aquello que nos hace pertenecer a un grupo o a un sueño.

Un texto divertido para sumergirse en una sociedad que limita y a la vez apoya a la mujer, aunque a veces le exige ser perfecta.

lunes, 13 de marzo de 2017

La mujer, el silencio, la libertad: “En silencio, la lluvia”

Silvia Molina es una escritora mexicana que ha viajado por la novela, el cuento, el ensayo, el teatro, el relato, y mucho más. Con una textura relacionada con la mujer, sus novelas se abocan a una aproximación sobre ellas o sobre el papel que tienen en las familias.

En este espacio hemos comentado la pieza teatral Circuito cerrado (Una mirada familiar en circuito cerrado http://literaturaexperienciaviva.blogspot.mx/2012/03/una-mirada-familiar-en-circuito-cerrado.html)

En cada historia, Silvia Molina nos invita a adentrarnos en ese mundo que, por el contexto social, la historia, el pasado y la costumbre, encierra a la mujer de una o varias épocas.

En la novela En silencio, la lluvia (Alfaguara, 2008) la protagonista vivirá en forma vicaria y de su relación con una mujer del presente y otra del pasado. Nacida en la clase media, busca estudiar literatura y arte, a lo cual sus padres se oponen, y más cuando decide ir a vivir con su pareja. Aquí comienza el choque de mundos: entre la libertad de vivir una vida plena y estudiar lo que gusta, y el respetar las normas sociales dictadas por el contexto.

Romper con él se convertirá en el detonante: buscar una beca para estudiar la influencia de los artistas flamencos en el arte novohispano. Eso lo lleva lejos de su familia y de su hombre –con toda la carga emocional que va desglosando la novela- y la enfrenta a la Bélgica de los pintores y de las beguinas, mujeres que entre el Renacimiento y el siglo XVII buscan evadir los matrimonios obligados o la viudez solitaria para vivir en comunidades, sin ser monjas ni vivir en pobreza y obediencia.

Al vivir en una de esas comunidades adaptadas a la modernidad, encuentra a Chatharina de Lovaina. Una de estas beguinas que a través de cartas habla de su amor frustrado, de la ilusión de estar en paz con Dios, de los conflictos familiares, de su vivencia diaria.

De entrada las 2 historias van a resultar vasos comunicantes de emociones, sentimientos, y la revisión de los contextos sociales y culturales que se van formulando en uno u otro lado del océano.

Completa el trío de historias –y de intertextos- Irene y su pareja, quienes hacen un inventario a la manera de un departamento de vivienda, para realizar un balance de su vida y qué tanto conocen del otro, con sorpresivas revelaciones.

Los intertextos de las cartas de Catharina y el inventario de Irene, se vinculan a la tesis, a las explicaciones de un buen inventario, y a las profundas reflexiones sobre qué significa ser mujer, amar, enfrentar a los miedos, vivir o no con pareja, que realiza Mónica.

Divido en tres partes, capítulos cortos que algunas veces asemejan a viñetas –como notas de un inventario- se presentan en tres partes y un intermedio, que a un ritmo lento y un lenguaje estudiado y preciso, los personajes bien delimitados van entretejiendo la vida entre México, América Latina, Bélgica, Europa y más.

Los choques culturales se complementan con profundas reflexiones en primera persona y enriquecidos diálogos.


La historia invita a un inventario propio, a ver la vida desde diferentes perspectivas y, en sí, a mirar la lluvia en silencio.