Mostrando entradas con la etiqueta narrativa colombiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta narrativa colombiana. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de septiembre de 2025

Evolución y madurez en los límites: Los abismos

Ganadora del Premio Alfaguara 2021, la escritora colombiana Pilar Quintana nos presenta la novela Los abismos (Alfaguara-Penguin Random House, 2021), narrada por Claudia, una mujer adulta que recuerda un periodo decisivo de su infancia en Cali, durante la década de 1980.

A través de su mirada infantil -inocente pero profundamente observadora- reconstruye la relación turbulenta entre sus padres, el ambiente emocional cargado que dominaba su hogar, y la necesidad de entender aquello que pasa a su alrededor. Poco a poco, cobrar consciencia de que la infancia queda atrás y la madurez comienza a exigir un poco más.

Claudia vive en un apartamento con su madre, una mujer hermosa, depresiva y frustrada con su vida doméstica, y su padre, un hombre distante, a menudo ausente, y que prefiere atender la tienda familiar que a las mujeres de su vida. La niña percibe el deterioro del matrimonio, aunque no siempre entiende las razones: las comidas entre silencios y ausencias, la preferencia de ir a la tienda para supervisar o simplemente pasar por algo los compromisos familiares y escolares.

La tensión familiar se expresa simbólicamente en los “abismos”: balcones altos, precipicios reales y emocionales, lugares que provocan tanto fascinación como miedo en la protagonista. Su madre, especialmente, se siente atraída por esos abismos, que funcionan como metáfora de su desesperación y de su deseo de escapar de una vida que no eligió. Lo anterior se refleja cuando, después de un amplio proceso de convencimiento, la esposa exige pasar una temporada en una quinta, amplio y hermoso lugar que está ubicada junto a un alcantarillado, y donde se vio la desaparición de una ama de casa muchos años antes.

Claudia, por su parte, intenta comprender el mundo adulto a través de los gestos, los silencios y las conversaciones que escucha. La novela retrata su evolución emocional y el modo en que la figura de su madre —frágil, bella, insatisfecha— marca de manera definitiva su mirada sobre el amor, el peligro y la vulnerabilidad. En cierta forma, retrata la vida doméstica de muchas mujeres de la clase media o alta, quienes están confinadas a las paredes de la casa o los espacios escolares.

El conflicto familiar aparece en aquello común: la mejor amiga tiene un compañero que se convierte en su esposo; el aparente equilibrio se torna frágil y, eventualmente, se romperá. Como sucede en la sociedad, cual toda familia llena de cicatrices y tenues alianzas.

El punto culminante llega con un hecho trágico que confronta a Claudia con la realidad de los riesgos que rodeaban a su familia. A partir de este episodio, su infancia se ve atravesada por un quiebre emocional que define su identidad adulta.

Una narrativa ágil y honesta, casi lírica. Un ritmo adecuado y un lenguaje común, todo confirma una novela que nos enfrente al duro proceso de maduración y de crecimiento, mientras devela situaciones que nos permiten mirar de otra forma a nuestro alrededor.

Excelente novela sobre lo humano, la ruptura de mitos, las miradas entre inocentes e interrogativas, el enfrentamiento ante el abismo que nos envuelve con decisiones y enfrentamientos.

Una narradora que vale la pena conocer, acompañarla en esa construcción de personajes multidimensionales, con ese ritmo intenso que hacen disfrutar la lectura.

lunes, 19 de mayo de 2025

La humanización de los animales y la búsqueda de uno mismo: Solo un poco aquí

María Ospina Pizano ofrece en Solo un poco aquí (Random House, 2024) es una colección de relatos a manera de novela que explora la vida de mujeres en Colombia y en la diáspora, abordando temas como la violencia, la maternidad, la migración y la adaptación al entorno: todo a través de la humanización de algunos animales comunes en la región.

“-Nos llevamos al cachorrito, pero tiene que ser el macho. Si las mujeres son tan mañosas, seguro que también son así las perras.” (35)

A través de una prosa sutil y detallista, un ritmo a veces ágil y otras a paso lento -como toda migración- Ospina Pizano construye personajes que habitan espacios de transición, tanto físicos como emocionales, y que enfrentan la complejidad de lo cotidiano en contextos marcados por heridas del pasado. Cada historia ofrece una mirada íntima al impacto del desplazamiento, el duelo o el arraigo forzado en los cuerpos y las rutinas de las protagonistas.

“Atraviesa suburbios donde los árboles compiten con astas y banderas que anuncian unos márgenes que ella no respeta. Sobrevuela conjuntos enormes de casas iguales con jardines lampiños donde la gente se olvidó de los árboles. En el encierro de esas mansiones climatizadas, circundadas por prados podados donde la gente fantasea con la conquista del follaje, el exterminio de todo bicho terrestre y el derecho divino a la propiedad, muy pocos añoran a la criatura de afuera.” (57)

 Un rasgo distintivo del libro es la conexión constante entre los seres humanos y el entorno natural o animal. En varios relatos, los personajes interactúan con animales —ya sea por trabajo, compañía o metáfora—, lo que permite una reflexión sobre la fragilidad, la transformación y la pertenencia. Ospina utiliza estos vínculos para explorar cómo lo humano se mezcla con lo no humano en momentos de crisis o incertidumbre, y cómo los límites entre ambos se desdibujan en situaciones extremas.

A través de 6 partes: Coloquio de las perras, Entre frondas el desvío, Andarse por estas tierras, Motivo de entrega, Cuando aúlla la perra y llora el ave, Por todas partes, la autora colombiana complementa sus textos con fotografías, informes y onomatopeyas que van a enriquecer una obra que se caracteriza por su mirada crítica pero empática hacia las realidades sociales y políticas del país.

Sin caer en lo panfletario, los relatos están impregnados de una sensibilidad hacia las marcas del conflicto armado, el racismo, la desigualdad y la violencia de género. Sin embargo, lo más notable es cómo la autora privilegia lo íntimo, lo sensorial y lo cotidiano para dar cuenta de esas realidades, haciendo de Solo un poco aquí un libro que, sin necesidad de grandes gestos, logra conmover profundamente.

lunes, 6 de mayo de 2024

Un regalo inesperado: En agosto nos vemos

Sin duda, la novela póstuma de Gabriel García Márquez En agosto nos vemos (Diana, 2024) nos presenta en pocas páginas una visión singular femenina: romper estereotipos, aniquilar la rutina, vivir el amor, sentir el deseo…

La protagonista Ana Magdalena Bach viaja cada año a una isla -que puede ser en realidad cualquier pueblo caribeño- donde está enterrada su madre… ¿por qué ahí? No nació, ni vivió, no tenía raíces ni pasado… pero lo pidió y ella lo llevó a cabo, ahí fue enterrada.

Esta singular petición la enfrentará en uno de esos viajes a conocer ese amor pasajero que la hace sentir más viva que nunca.

Más allá de buscar engañar a su marido o de tener una aventura loca y fuera de serie, la protagonista reconoce una singular vivencia y recuperarla de una u otra forma cada año: en agosto.

Sin mayores compromisos, lo que puede ser una aventura veraniega es en realidad el momento de realización total: sentir esa completa libertad de tener en sus manos sus decisiones y su cuerpo.

Texto para ahondar en las situaciones de la mujer desde una visión contemporánea, ficción sí, pero llenas de una vivencia singular y única.

Para quienes gustan del estilo de García Márquez: abundantes descripciones, acción continua, diálogos precisos y, como se dijo antes, personajes que se arrancan de la realidad para vivir al límite.

lunes, 6 de noviembre de 2023

Una visión del matrimonio, de la mujer, de lo común: Qué hacer con estos pedazos

Piedad Bonnett nos ofrece en Qué hacer con estos pedazos (Alfaguara, 2023) la visión de Emilia, una mujer “común” que siempre ha obedecido a su marido, a sus hijos, a su contexto, y de pronto, la remodelación de la cocina detona un ambiente asfixiante, que poco a poco revela los límites de lo humano. “La atmósfera se va cargando de olores muertos donde en otras épocas ya había a esas horas aire fresco.” (64)

El retrato de un matrimonio perfecto es, en realidad, una especie de prisión para sus miembros. Las personalidades parecieran guardarse, pero salen a la luz poco a poco. La meta social de ser felices es, a fin de cuentas, la esencia de cualquier matrimonio ¿o no? “Y en la persistencia estoica de los dos en un destino en el que la costumbre de los días sin sobresaltos había reemplazado pronto la idea de felicidad.” (39)

Alguien debe ceder, parece decir el texto y en cierta medida “debe” ser la mujer quien lo haga. “La rivalidad, la envidia y el odio a menudo crean vínculos más fuertes que el amor.” (34) Lo importante, dicta la sociedad, es seguir adelante, callar y luchar por un equilibrio y esa felicidad íntima y pública, no importa el costo. Aunque lo propio quede oculto en un cajón. “¿Cómo será vivir, se pregunta, cuando ya uno no espera nada de sí mismo?” (59)

Esa lucha de las voluntades implica que uno gane y otro pierda; aunque lo segundo más constante que lo primero. “Tan desperdiciados sus talentos, tan supeditada a ese marido voluntarioso, que se impacientaba con sus preguntas, que echaba raíces en su viejo sillón mirando la tele, jugando solitario, dormitando, mientras ella se disolvía en las nieblas de la desmemoria.” (38)

Esta novela íntima, a ritmo lento, plantea esos personajes humanos arrancados de la realidad, tan contemporáneos como la propia crisis del matrimonio que parece vivir en todas las sociedades. “Sólo el tiempo es capaz de señalar la rotundidad del fracaso.” (80)

Un excelente texto para conocer una mirada femenina de “lo común”, y a la vez preguntarnos si somos una unidad o somos pedazos que se unen de aparente felicidad, amor, cariño, respeto. La decisión, parecería, es de cada quién.

lunes, 2 de enero de 2023

Un crimen, una sociedad elitista, una historia que supera la ficción: Los divinos

La autora colombina Laura Restrepo presenta en una novela polifónica una historia que supera toda ficción: un hombre de clase alta rapta, viola y mata a una niña de 7 años.

Ante una sociedad que parece ignorar estos sucesos, de pronto los vecinos de “la clase baja” de donde proviene la niña arman un revuelo, que provoca la acción de la autoridad y la persecución sin límites del autor del horrendo crimen.

Con un manejo sutil del drama y de la persecución criminal, Restrepo nos presenta en Los divinos (Alfaguara, 2018) un grupo de 5 personajes amigos desde el colegio, han vivido excesos y circunstancias diversas que llevan a un nivel de confianza sin límites.

Ahora convertidos en profesionales, a unos los persiguen los vicios, a otros los compromisos, a otros la necesidad de responder y pertenecer, mientras los lugares de la alta sociedad encierran las historias más increíbles que podamos conocer.

Cada persona narra su historia y cómo llegó a ser un divino: unos por su dinero, otros por su posición social, otros por su osadía y, por qué no, por su acceso a drogas y otras intensidades para vivir al límite. Uno de los, prácticamente obsesionado por el sexo, será quien trascienda esa visión divina para cometer el crimen.

Y es que parece, para los divinos no ha límites ni castigos, consecuencias ni temores. Muñeco, El Duque, Tarabeo, El Pídora, Hobbit… todos tienen una voz, algo que decir, algo que callar.

Con una visión honesta, Restrepo entreteje las voces y las historias, a medida que la persecución del criminal filtra videos, direcciones, nombres… un cerco cada vez más estrecho entre la ciudad y los lujosos terrenos de descanso y recreación.

Una novela corta que presenta personajes en cierta forma estereotipados, con un lenguaje honesto y común, con una narrativa simplemente magistral.

Para vivir el estilo de la autora y por qué no decirlo, para reconocer nuestra propia capacidad de asombro.

lunes, 17 de octubre de 2022

La oculta: entre la familia y la historia

Desde Colombia han llegado autores que forman parte de un canon actual, incluyendo a Héctor Abad Faciolince. 

Deslumbró en esa visión humana sobre la paternidad en El olvido que seremos, y en La oculta (Alfaguara, 2015) presenta una historia familiar arrancada de la realidad. 

 

Tres hermanos, los últimos herederos de una tierra escondida -de ahí su apelativo- entre otras tierras y una región todavía libre de violencia, toca el momento de decidir qué hacer con ella. 

Esto provoca el recuento de la historia familiar y en ello, la crisis de violencia que el crimen organizado ha provocado. 

 

Con ese tono a fuego lento y personajes definidos, el autor colombiano retrata un momento en la historia que se repite -casi sin quererlo- en otras latitudes de nuestro continente. 

 

La recuperación familiar permitirá enfrentar el pasado y reflexionar sobre aquello que nos forja en forma clara y en lo oculto que nos ensombrece o fortalece. 

lunes, 29 de noviembre de 2021

La perra: una mirada a la desolación

Una anécdota sencilla pero llena de humanidad: una persona que habita en un alcantarillado ha decidido adoptar una perra, de esas que nadie quiere por su aspecto ni por su edad. Esta será una de las mejores decisiones de su vida.

Resguardando un terreno ajeno, nuestra protagonista Damaris y su marido Rogelio viven con lo más básico. Y aún ahí, en medio de la desolación, la violencia los alcanza.

La perra (Literatura Random House, 2021) novela corta de la colombiana Pilar Quintero, se convierte en la alegoría de la violencia en nuestra sociedad, de aquello que nos hacer ser humanos y, a la vez, los límites que esta situación nos ha llevado.

Con pocas descripciones, diálogos precisos y narrativa simple y pocos personajes, la novela nos permite acercarnos a tiempos violentos que están dispuestos a revivir todo el tiempo.

martes, 4 de septiembre de 2018

Más allá de la cocina y de la mujer: Héctor Abad Faciolince

Héctor Abad Faciolince es uno de los grandes narradores colombianos de nuestra época. Además de sus novelas y ensayos, nos regala una pieza que a manera de recetario plantea las diferentes situaciones que atraviesa una mujer, situaciones comunes como un buen caldo.

Tratado de culinaria para mujeres tristes (2014, Punto de lectura) se presenta como un conjunto de viñetas que, recreando un recetario, en realidad busca ahondar en estados sentimentales, recomendaciones para estar alegre y para complacer al amado o a la familia.

Lo cierto, con un excelente uso del lenguaje y recursos poéticos dirigidos a mujeres, el recetario se convierte en una dura crítica social ¿la mujer complace a través de la comida? ¿la actitud de sumisión o de devoción debe seguir presente en todo minuto del día? ¿socialmente no se permite que sienta pasiones como la venganza, el deseo, la envidia?

A cada receta, la mujer puede ser joven o grande, el hacer un potaje, un postre, saber cuándo comer queso, escoger un buen pez, se comentan ingredientes comunes y secretos para encontrar el sabor perfecto, incluyendo dosis de amor, de recelo, de desamor, o de tristeza. De alegría también, o de nostalgia.

Hay también un tono irónico: comer dinosaurio u otro animal extinto, con la debida receta, asegurará el amarre o el deseo definido. ¿Habrá alguna receta perfecta o poco común para lograr un objetivo?

A veces cómico, otras crítico, las más invitando a la reflexión, este tratado va más allá de la tristeza, para permitirnos entrar a ese mundo femenino místico, desde la visión de un hombre, recomendando a los hombres, una especie de vida ideal ¿alcanzable?

Un texto para conocer más la narrativa y el lenguaje de Faciolince y buscar la receta perfecta para el corazón.

Del autor, en este espacio también hemos hablado de El olvido que seremos http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2015/01/un-homenaje-lleno-de-amor-el-olvido-que.html , una extraordinaria novela sobre la recuperación de la figura paterna.

lunes, 29 de enero de 2018

El prestigio de la belleza, o la suerte de las feas se fabrica a pulso


A Piedad Bonnett la conocí en un viaje, y comenté previamente el excelente texto Lo que no tiene nombre (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2014/01/lo-que-no-tiene-nombre-una-novela-una.html) una visión hacia la pérdida de un hijo.

Me gustó su narrativa y más allá de su éxito comercial, me topé después con El prestigio de la belleza (2010) una novela corta que plantea la vida de una niña-adolescente-mujer que se sabe fea, y frente a esta fealdad que su propia madre reconoce, decide construirse su propia suerte y destacar frente a todo.

Esta decisión de construirse su propia suerte la lleva a hablar de tal forma que se convierte en destacada oradora, en hacerse notar en los estudios y, al rebasar a sus coterráneas, ser la más rebelde que le lleve a ser vista de otra manera.

En un profundo mundo femenino donde la hermosura y la elegancia van de la mano, esta adolescente serpa tachada de rebelde, enviada a un colegio de monjas, y de ahí a llevar una vida de enfrentamientos y casi alocada que le harás destacarse frente a todo.

Eventualmente su fealdad es sustituida por otras virtudes que los hombres jóvenes no tardarán en identificar, y terminará casada y con una vida por delante.

Con tono irónico, vivencial y lenguaje coloquial, la poetisa y autora colombiana nos lleva a construir una Colombia no tan alejada de nuestro México: una sociedad que reconoce la belleza y todos los estereotipos que de ella se desprenden; una sociedad donde importa más las apariencias que el propio sentir; una sociedad cuyos “valores” se van a lo externo y no a lo interno.

La novela vale la pena por esta voz narrativa a manera de biografía, que al ser narrada en primera persona, se convierte en una falsa autobiografía.

Ideal para hacernos pensar y reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos y en aquello que a nuestros hijos les marcamos como lo correcto, lo valioso, lo bello.

Una autora colombiana a la que vale la pena seguir y una novela para disfrutar y pensar. En horabuena.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Desde Colombia: La novia oscura

El tema de la prostitución está arraigado a la literatura latinoamericana como uno de los oficios que muchas personas han debido ejercer para comer, para salir adelante, para olvidarse de su vida anterior. Y parece un leitmotiv, que aparece continuamente en textos, anécdotas, cuentos y visiones de una Latinoamérica atorada en el pasado y el deseo de hacer algo más grande.

La novia oscura (1999) de Laura Restrepo, está contada en una forma ágil, explorando una Colombia que va evolucionando con el siglo, con una nueva “modernidad”. Todo arranca en La Catunga, de esos lugares que están en ninguna parte y en todas a la vez, donde llega una niña dispuesta a ser prostituta y el ciclista que le lleva queda prendido de ella.

Ante nosotros desfilan personajes diversos: la madrina, quien enseñará el oficio, quien está en la casa por necesidad, por gusto, por azares del destino, pero siempre dispuestas a ayudarse en medio de las tormentas y la necesidad.

En medio de ellos, la Tropical Oil y las condiciones deplorables de la extracción de petróleo en la zona, y la visión de las huelgas y la necesidad que vivir hacinados conlleva.

La novela va describiendo los personajes y va enredando la búsqueda del amor: los trabajadores que quincenalmente reciben su paga y viajan por un poco de placer o simplemente de comprensión; cómo se puede uno enamorar de otra persona sin conocerla, y un país que se construye a base de penitencias y carencias.

Me recordó a La casa verde de Mario Vargas Llosa, donde diversos personajes esperan en medio de la selva por una oportunidad, por un amor, por una forma de salir adelante.
Lo incierto reina en el presente, pero también en los nombres de los personajes, en su pasado, en aquello que les depara.

Y es que cuando una mujer se decide, no hay quien la detenga. Por ello, la protagonista (quien no narra, sino que parece un personaje más) se convierte en una novia oscura, la representación de una visión extrema de lo humano: nadie sabe su nombre real, su pasado, ni a dónde quiere llegar.

La historia de la América Latina prácticamente se vincula a la explotación de grandes transnacionales, generando miseria y un pueblo explotado que no encuentra cómo evitar trabajar 16 horas al día y vivir paupérrimamente.

La huelga del arroz, la enfermedad, el amor por una extractora, un incendio, todo se conjuga para crear un ambiente por demás oscuro, y la necesidad de saber si se regresa o se pierde la vida difícil, aunque muchas veces sí se regresa.

Una excelente novela para conocer a Laura Restrepo y su capacidad de construir personajes. Y por qué no, conocer un poco de lo que ha sido Colombia.

En este espacio hemos retomado dos novelas de Restrepo: “Entre la pasión y la locura” sobre la Isla Clipperton en La isla de la pasión (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2013/09/entre-la-pasion-y-la-locura.html) y en "La multitud y las "historias"", de la novela La multitud errante (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2010/06/la-multitud-y-las-historias.html) que nos habla de los desplazados por la guerra interna en Colombia. 

lunes, 31 de octubre de 2016

Ursúa, una mirada histórica a la colonia en Colombia



Uno de los grandes narradores colombianos es William Ospina. Con novelas, cuentos y ensayos publicados (reseñado en La maravilla de la lectura y la educación http://literaturaexperienciaviva.blogspot.mx/2013/10/la-maravilla-de-la-lectura-y-la.html), incluye una singular trilogía centrada en el personaje Pedro de Ursúa, español peninsular de familia de abolengo que viaja a la tierra de la Nueva Granada atraído por la aventura.

Ursúa (2013) abre la historia con un narrador-personaje. Limitado a lo que le cuenta el peninsular, el testigo nos indica que lo conoce en uno de sus viajes, antes que la ambición y la violencia nublen su juicio. 

La novela, lineal en gran parte de su narración, es un amplio ejercicio histórico que va reconstruyendo la conquista española en los territorios que hoy abarca Panamá, Colombia, Perú y el Ecuador. Territorio junto al mar, con grandes minas de oro y plata, plagado de animales desconocidos, indios que no se subyugan y una selva que se convierte en el temor de muchos, en el deseo de todos. 

A manera de crítica social, vemos una marcada ambición sin importar la humanidad misma de los nativos, las jornadas asfixiantes de trabajo, el maltrato de las encomiendas, y el cambio social – legal que enfrentan las colonias con unas Leyes de Indias, que reconocen el alma de los nativos, y por ende, regular su comercio y trabajo.

Ursúa nace en la decadente España, recién creado reino a raíz de la expulsión de los Moros, y de las ruinas familiares es atraído por las historias fabulosas de la riqueza, los sabores y la magia que rodean a las nuevas colonias.

Se embarca así en una aventura que hará un cambio profundo en su personalidad: de la aventura a las mieles del poder por designio casi ilegal de su tío, por conocer el sabor de la sangre y de la guerra, y de tomar decisiones que marcarán por los siglos su frialdad, violencia y deshumanidad por mantener seguro un territorio, por expulsar o aniquilar a quienes se interpongan entre él y el tesoro, casi míticos, de los antiguos habitantes. 


El texto identifica hechos reales, novela sucesos y maximiza, aunque en forma muy creíble, ese trato entre españoles e indios, pero también de mestizos –como el propio narrador- de que testigo se convierte en co-protagonista de la historia. 

La corrupción del imperio, la ambición personal, la violencia en nombre de la religión, todo lo que se ha criticado de nuestra historia, aparecen aquí, en una forma natural, y prácticamente, vigente en nuestros tiempos. También aparecen las traiciones, el amor entre los diferentes, la desconfianza por la magia y la sabiduría nativa.
 


Una novela que va a ritmo lento, llena de datos históricos, y de una narración poderosa que nos hace reflexionar sobre lo que hemos perdido y lo que se supone que ganamos con el cambio cultural y religioso. Una excelente novela, un excelente narrador.