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sábado, 15 de noviembre de 2025

Todos los fines del mundo: vasos comunicantes de personas y realidades

Toda novela nos engaña. Nos manipula para dar por sentada una historia. Nosotros participamos en ese juego y aceptamos todos los futuros, las posibilidades, los escenarios.

Andrea Chapela construye una ficción en Todos los fines del mundo (Random House, 2025) que nos manipula, nos hace creer en este mundo postapocalíptico y, de pronto, da un giro de 180 grados. Hemos caído en ese juego de lo incierto, de los vasos comunicantes que entrelazan los personajes y las realidades. 

Dividida en tres partes, las dos primeras son una novela contenida en sí misma, una especie de intertexto que cae en nuestras manos y nos adentra en ese mundo que no está lejos de la realidad. El juego de real y lo ficticio, muy a la usanza de Don Quijote, nos indica que lo cierto es en realidad incierto, para abrir paso a la tercera y reveladora parte.

El amor se convierte en uno de los leitmotivs del texto: “Así como en el inglés, donde el verbo to love tiene que contener todos los matices entre te quiero y te amo, así podía haber existido en algún tiempo, en algún lugar del mundo, un idioma en el que el amor y la amistad fueran el mismo concepto. Donde no hubiera que buscarle límites al cariño.” (41)

Los límites, precisamente, se convierten en el juego de un triángulo amoroso, en realidad el ejercicio de una amistad que trasciende fronteras, pero que a la vez parece desvanecer las líneas entre lo real y lo deseado (por no decir fantástico) De esta forma jugará a la ficción dentro de la ficción.

La misma narradora participa de una u otra forma en el juego, cuando su reflexión dice “El triángulo se había deformado siguiendo la trayectoria de ese viaje a la playa: las aristas se alejaron y ellos dejaron de ser esquinar para verse, en la lejanía, como el mismo punto.” (47)

Y es el que amor está ahí presente, y es donde la novela se consume así misma. Los personajes parecen evolucionar entre las partes, aunque es la narradora-protagonista quien realmente lograr trasladarse de un sentir a otro, llena de dudas, de incógnitas, de indecisiones. “Eres alguien y después del amor eres alguien más.” (222)

Todos los fines del mundo se centra en Angélica, una joven que vive en un mundo afectado por catástrofes climáticas extremas: estaciones severas, días de encierro, impactos del cambio climático que se sienten ya imposibles de ignorar. Ella nos quiere contar la historia, pero en su juego reconoce “A veces quiero contártelo todo, me dijo, pero nunca sé dónde empezar.” (175) y más adelante declara “Nunca hay que confiar en la narradora.” (216)

Originaria de México, con un intercambio en puerta y una oportunidad para estudiar teatro en Madrid, Angélica, la protagonista conoce y convive con Manu y Susana, vecinos/amigos/amores posibles, con quienes experimenta momentos de calma y normalidad: ver películas, estar juntos en el parque, compartir el bar de Susana.

Esa convivencia plantea para ella una pregunta cada vez más urgente: ¿con quién pasaría el fin del mundo? Y de pronto, debe regresar a su país y enfrentar a su familia y al mundo que sobreviene. Se enfrenta entonces a sus relaciones, así en plural, donde no tiene cabida una sola imagen o un solo amor, sin embargo “hay relaciones que no tienen nombre, algunas no lo necesitan y otras solo sobreviven si son nombradas.” (263)

De las mencionadas tres partes, la primera transcurre en Madrid, donde Angélica explora esos vínculos ambiguos entre amistad y amor, en medio de la creciente crisis; la segunda parte la lleva de regreso a México, donde enfrenta su pasado, sus deudas emocionales, los lazos que dejó atrás, y las transformaciones que su país y su entorno también han sufrido. Mas “… no es el pasado el que nos va a enloquecer, es la falta de futuro, es este aislamiento.” (184)

Esta dura reflexión nos lleva a los años de la pandemia, y en otras circunstancias a la soledad que nos rodea ante otros.

La parte final es una reflexión sobre la reconstrucción de relaciones, la pertenencia, y la reafirmación de la esperanza: a pesar del colapso, la novela sugiere que aún es posible encontrar sentido, afecto y comunidad.

Y reconoce que, en ello, el amor es pieza clave. “El amor juega un papel fundamental en la sociedad. Se ha vuelto la piedra angular de los sentimientos, la emoción determinante para formar una pareja, el más importante de los vínculos a que podemos aspirar, pero me gusta pensar que la peculiaridad del amor reside en la creación de una experiencia común.” (84)

La narrativa se desarrolla entre lo ambigüedad y lo humano, pone en cuestión las fronteras entre amor y amistad, entre lo que hemos dejado atrás y lo que esperamos, entre lo que se termina y lo que puede renacer.

Esta novela impacta en sus dos primeras partes, para adoptar un ritmo lento pero lleno de reflexiones. Personajes que se trazan y permite una evolución frente al juego de lo incierto. Interesante para conocer una visión narrativa contemporánea y enfrentarnos a esas preguntas que en el pasado o en el futuro seguirán invitando a ver los fines del mundo.

domingo, 31 de agosto de 2025

Tráiganme la cabeza de Quentin Tarantino: la violencia, el humor, la vida cotidiana

El cuento, se dice en muchos foros, es un género literario complicado: la magia de contar una historia en pocas páginas o palabras, con un final asombroso y una narrativa que provoque. Julián Herbert lo logra con la antología Tráiganme la cabeza de Quentin Tarantino (Literatura Random House, 2017)


Herbert, mexicano poeta, narrador, novelista, ensayista, cronista, promotor cultural y músico, presenta diez relatos llenos de humor negro, violencia desbordante y un tono irónico que desafía la cordura y la moral convencional, empezando desde la portada de la antología, donde la imagen a cómic de Pulp Fiction retrata a uno de los personajes con una cabeza estallando y la sangre que llena toda la parte superior.

Fotografías, epígrafes y una partitura acompañan a un desfile de personajes excéntricos que se mueven en universos éticamente subversivos y narrativamente desbordantes:

* Un burócrata mexicano que vomita sobre la Madre Teresa de Calcuta en el aeropuerto Charles de Gaulle.

* Informe blanco: Un particular grupo de practicantes de investigación vive viñetas frente a grotescas escenas.

* Una boda, un viaje, una aventura en el norte del país.

* Un coach de recuerdos personales en una venganza muy irónica.

* Un reportero adicto al crack, convertido en payaso de rodeo literario.

* El fantasma de Juan Rulfo, que aparece de forma inesperada como interlocutor o presencia simbólica.

* Un psicoanalista lacaniano caníbal y un videoartista porno que filma con mujeres enfermas de SIDA.

* Una visión de Dios como un “nini”.

* Un narcotraficante idéntico a Quentin Tarantino, obsesionado con encontrar y asesinar a su doble real… que desencadena una búsqueda frenética a manos de un fiel sicario.

Con fuertes diálogos en algunos cuentos y otros con la descripción precisa, Herbert va construyendo esos microuniversos dignos de reflexión, buen humor y una interesante carga literaria.

lunes, 19 de mayo de 2025

La humanización de los animales y la búsqueda de uno mismo: Solo un poco aquí

María Ospina Pizano ofrece en Solo un poco aquí (Random House, 2024) es una colección de relatos a manera de novela que explora la vida de mujeres en Colombia y en la diáspora, abordando temas como la violencia, la maternidad, la migración y la adaptación al entorno: todo a través de la humanización de algunos animales comunes en la región.

“-Nos llevamos al cachorrito, pero tiene que ser el macho. Si las mujeres son tan mañosas, seguro que también son así las perras.” (35)

A través de una prosa sutil y detallista, un ritmo a veces ágil y otras a paso lento -como toda migración- Ospina Pizano construye personajes que habitan espacios de transición, tanto físicos como emocionales, y que enfrentan la complejidad de lo cotidiano en contextos marcados por heridas del pasado. Cada historia ofrece una mirada íntima al impacto del desplazamiento, el duelo o el arraigo forzado en los cuerpos y las rutinas de las protagonistas.

“Atraviesa suburbios donde los árboles compiten con astas y banderas que anuncian unos márgenes que ella no respeta. Sobrevuela conjuntos enormes de casas iguales con jardines lampiños donde la gente se olvidó de los árboles. En el encierro de esas mansiones climatizadas, circundadas por prados podados donde la gente fantasea con la conquista del follaje, el exterminio de todo bicho terrestre y el derecho divino a la propiedad, muy pocos añoran a la criatura de afuera.” (57)

 Un rasgo distintivo del libro es la conexión constante entre los seres humanos y el entorno natural o animal. En varios relatos, los personajes interactúan con animales —ya sea por trabajo, compañía o metáfora—, lo que permite una reflexión sobre la fragilidad, la transformación y la pertenencia. Ospina utiliza estos vínculos para explorar cómo lo humano se mezcla con lo no humano en momentos de crisis o incertidumbre, y cómo los límites entre ambos se desdibujan en situaciones extremas.

A través de 6 partes: Coloquio de las perras, Entre frondas el desvío, Andarse por estas tierras, Motivo de entrega, Cuando aúlla la perra y llora el ave, Por todas partes, la autora colombiana complementa sus textos con fotografías, informes y onomatopeyas que van a enriquecer una obra que se caracteriza por su mirada crítica pero empática hacia las realidades sociales y políticas del país.

Sin caer en lo panfletario, los relatos están impregnados de una sensibilidad hacia las marcas del conflicto armado, el racismo, la desigualdad y la violencia de género. Sin embargo, lo más notable es cómo la autora privilegia lo íntimo, lo sensorial y lo cotidiano para dar cuenta de esas realidades, haciendo de Solo un poco aquí un libro que, sin necesidad de grandes gestos, logra conmover profundamente.

lunes, 16 de diciembre de 2024

Sobre el duelo: Chimamanda Ngozi Adichie

 

Sobre el duelo (Literatura Random House, 2023) es un ensayo breve y profundamente conmovedor escrito por la autora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, quien relata su experiencia personal tras la muerte de su padre en junio de 2020, en medio de la pandemia de COVID-19. La autora dice “Me arranca de golpe del mundo que he conocido desde la infancia.” (11) y es lo primero que explica, todo lo conocido cambia, hay una ausencia, inesperada que a veces duele más. 

 

 

Residiendo en Estados Unidos, Adichie se ve imposibilitada de viajar a Nigeria para estar con su familia y participar en el funeral, lo que intensifica el dolor de la pérdida. “La pena es un tipo de enseñanza cruel (…) Aprendes lo mucho que tiene que ver la pena con el lenguaje, con la incapacidad del lenguaje y con la necesidad de lenguaje.” (14) y qué mayor dolor para alguien que escribe que esa imposibilidad de explicar el dolor que se siente.

 

Surge entonces una pregunta clave: “¿Cómo sigue funcionando la gente en el mundo tras la muerte de un padre querido?” (25)

 

A través de una narración íntima y reflexiva, Adichie explora las diversas facetas del duelo: la tristeza profunda, la ira, la incomodidad de las palabras de consuelo y la sensación de desarraigo. Destaca cómo el dolor físico se manifiesta en su cuerpo, con síntomas como un peso en el pecho y una sensación de disolución eterna. “No es sufrimiento meramente del alma sino también del cuerpo, de dolores y falta de fuerzas.” (15)

 

Más adelante expresa “Es un acto de resistencia y rechazo: la pena te dice que se ha acabado y tu corazón la contradice; la pena intenta reducir tu amor al pasado y el corazón te dice que todavía está presente.” (101)

 

Además, critica las expresiones comunes de consuelo, como "está en un lugar mejor", que considera presuntuosas e inadecuadas. Explora sentimientos, lanza preguntas y a través de la literatura, va explayando el dolor de la ausencia y el reto de seguir adelante.

 

Frente a eso, los buenos recuerdos deben y tienen que prevaler. “Los recuerdos concretos y sinceros de quienes lo conocieron son mi mayor consuelo y me conforta que se repitan las mismas palabras.” (39)

 

A veces parece que el dolor gana y uno no se puede dar el lujo de retomar la felicidad. “Hasta qué punto las risas forman parte de la pena (…) La risa se transforma en lágrimas y se transforma en tristeza y se transforma en rabia.” (17) Más adelante lo confirma: “La felicidad se convierte en una debilidad porque te deja indefenso frente al dolor.” (79) Y es que “La pena cuenta, entre sus muchos componentes atroces, con la capacidad para sembrar la duda.” (102)

 

Adicihie comenta “Parte de la tiranía de la pena es que te priva de recordar las cosas que importan.” (59) Y es que “Sentarme con él y hablar sobre el pasado era como recuperar un tesoro maravilloso que en realidad siempre me había pertenecido.” (61) Con estas poderosas frases, Chimamanda nos abre su sentir, y a la vez el reto por el cual pasó, las dudas y los temores que la ausencia de su padre ha generado.  

 

Pero la duda debe quedar sepultada. No importa la edad en la que están ausentes, sino cómo somos capaces de recuperarlo y hacerles sabe que el amor por ellos no se termina. “La edad no es relevante para el dolor: no se trata de lo viejo que era, sino de cuánto lo queríamos.” (37)

 

No solo el amor, sino mantener su recuerdo vivo. “Me asusta esta sensación de una ascendencia que se desvanece, que se me escapa, pero al menos conservo suficiente para el mito, si no para la memoria.” (96)

 

En 30 viñetas –unas más extensas que otras– profundiza en el aspecto cultural de Nigeria y los igbo, a la cuál pertenecen. Cuando parecía que un funeral no era posible, el dolor se incrementó, en su creencia es como carecer de guía para el más allá.  

 

El estilo narrativo de Adichie es directo y evocador, como lo ha hecho en otros de sus textos, siendo una historia profundamente humana. “Tengo que escribirlo todo ahora, porque ¿quién sabe cuánto tiempo me queda?” (101) Así, este breve texto es un sentir universal, no solo ante la ausencia del padre, sino de cualquier ser que se amó y que hoy está ausente.

lunes, 8 de enero de 2024

Una visión del feminicidio: El invencible verano de Liliana

Antes que escritora, antes que buscar premios, la autora mexicana Cristina Rivera Garza construye un libro valiente, franco, honesto, personal, donde hace una revisión del feminicidio de su hermana.

El invencible verano de Liliana (Literatura Random House, 2021) nos deja algunas preguntas: ¿Por qué escribirlo a años de distancia? ¿El movimiento internacional, el tema relevante, la moda de los recuerdos? No creo, es más un señalamiento de la falta de trabajo de las autoridades, y en especial, una especia de liberación que permita a otros y otras conocer la experiencia y evitarla.

“Pero llorar es un acto civilizado” (49) ¡qué mejor frase para resumir un texto! Es como un llanto necesario, sacar del cuerpo la idea y revalorar lo importante: la sonrisa, el entusiasmo, la vivacidad de una hermana que no podrá regresar al hogar.

¿Qué signos de cambio se dio en la personalidad de su hermana? ¿Qué tintes de violencia de pareja se dieron? ¿Hubo o no testigos -valientes o mudos- que permitieran señalar las coas?

Con un narrador personaje, se reconstruye la evolución de su hermana y, claro, la búsqueda de un culpable. Que tristemente está identificado, pero, por diversos motivos y complicidades, no está en la cárcel. “El miedo a caer de bruces o el miedo a no soportar el dolor o el miedo a morir habían terminado por hacerse cómplices del asesino. Ahí estábamos todos, tan sin aire, tan sin palabras, tan silenciosos e inmóviles como Liliana sobre su lecho de muerte.” (51)

Si bien el libro se centra en un verano, es una experiencia para cualquier parte del año y para estar atentos y partícipes cuando sea necesario. “El duelo es el fin de la soledad.” (118)

Estilo periodístico, recuperación de recuerdos, entrevistas, diálogos, todos los recursos son utilizados para reconstruir una vida, buscar una respuesta y hacer una denuncia honesta: ni una más, no en estas condiciones ni en ninguna.

lunes, 9 de enero de 2023

Tejer la oscuridad: el futuro, el presente, las coordinadas de lo humano

¿Qué nos permite ser humanos? ¿Dónde reside nuestra historia? ¿Qué da sentido a nuestra vida? Estas son algunas de las preguntas que nos silenciosamente se hacen los protagonistas de esta novela.

Polifónica y con diversos recursos narrativos, Tejer la oscuridad (Literatura Random House, 2020) del mexicano Emiliano Monge nos presenta 3 grandes historias a manera de diarios. Uno arranca en 2029, otro en 2033 con horas y un diario de viaje que a través de coordenadas va retratando el viaje hacia lo desconocido, hacia la esperanza.

¿Qué los motiva a moverse? A ciencia cierta no saben. Pero debe haber alguna intensión. “La intensión es un deseo vacío, una camisa de fuerza…” (208) Este es el vacío que se llega a sentir.

Entre diálogos y poemas, la historia retrata zonas áridas, vacías, donde no hay refugio ni presente. Las reflexiones sobre las figuras, sobre los símbolos, sobre lo que no conocemos, hace que el viaje sea no solo para buscar una mejor geografía, sino para entender lo que nos hace ser humanos. “Y una idea / no es nada si no / puedes / vivir dentro / de ella.” (209)

Los sabios parecen seguir ahí y permitirán que las siguientes generaciones conozcan lo que somos. Que conozcan los límites y qué nos ha traído a ellos.

Este “road-book” se convierte en un texto completo, pero a la vez digno de vislumbrar cómo el presente es a la vez nuestro futuro.

Un buen ejemplo para entender al autor y preguntarnos cómo fragmentos de textos prehispánicos (señalados por el propio autor) siguen teniendo una mítica vigencia, a la vez que tratamos de entendernos como humanos frente a lo desconocido y a la oscuridad.

lunes, 11 de julio de 2022

La diáspora: recopilando fragmentos del pasado

Uno de mis autores preferidos es el hondureño Horacio Castellanos Moya. Maestro de lo breve y de construcción de complejos personajes, debuta literariamente con La diáspora (Literatura Random House, 2018)

En esta novela, el exilio es de los líderes de la izquierda salvadoreña, que deben huir del país y refugiarse en otros países centroamericanos o en México, donde la cantidad de personas que lo habitan permite “pasar desapercibidos” y continuar luchando en las sombras o de plano luchar para sobrevivir con lo poco que han podido rescatar.

Así conocemos personajes que quieren reincorporarse a la brevedad posible y tener oportunidad de seguir el combate al imperialismo, mientras otros quien trabajan con una guitarra o su pluma para continuar viviendo.

Cada uno desde su trinchera, los personajes van reconstruyendo el pasado y enfrentando el futuro. Recopilando las piezas que han dejado, unos y otros se ven presos de los miedos, de la persecución, incluso del chantaje o de ansiedad por salir del anonimato.

Entre el narrador-protagonista, diálogos vivos, la recuperación de un lenguaje arrancado de los rincones centroamericanos y enfrentados a lo mexicano, Castellanos Moya crea un texto que nos permite conocer la historia de nuestros vecinos, a vez que exploramos los retos y los fallos de la izquierda, así como el compromiso que muchos compañeros han dejado en su lucha de una sociedad mejor.

lunes, 29 de noviembre de 2021

La perra: una mirada a la desolación

Una anécdota sencilla pero llena de humanidad: una persona que habita en un alcantarillado ha decidido adoptar una perra, de esas que nadie quiere por su aspecto ni por su edad. Esta será una de las mejores decisiones de su vida.

Resguardando un terreno ajeno, nuestra protagonista Damaris y su marido Rogelio viven con lo más básico. Y aún ahí, en medio de la desolación, la violencia los alcanza.

La perra (Literatura Random House, 2021) novela corta de la colombiana Pilar Quintero, se convierte en la alegoría de la violencia en nuestra sociedad, de aquello que nos hacer ser humanos y, a la vez, los límites que esta situación nos ha llevado.

Con pocas descripciones, diálogos precisos y narrativa simple y pocos personajes, la novela nos permite acercarnos a tiempos violentos que están dispuestos a revivir todo el tiempo.

lunes, 27 de septiembre de 2021

La mujer y la historia, más allá de las leyendas

Sin duda, la chilena Isabel Allende nos presenta historias donde la mujer es protagonista, pero a la vez un personaje dibujado con amplias pinceladas y complejidades propias de grandes seres.

En Inés del alma mía (2006, areté), retoma la polémica figura femenina que rompe paradigmas: en la España imperial decide dejar la comodidad de un matrimonio conveniente para un apasionado romance y matrimonio con un aventurero. Pero de pronto la vida la invitará a una de las colinas extramarítimas: el recóndito reino de Chile. Su marido fue a cazar fortuna y no se sabe más de él.

Con la advertencia de la propia autora, Allende nos lleva de la España pujante a las costas de los virreinatos de la Nueva Granada, las regiones inexploradas del Perú, y finalmente al sueño-casi locura del territorio de Chile.

Llena de elementos históricos, Inés sobresaldrá por ser una mujer férrea, sola, dispuesta a mucho por buscar a su esposo; y a la vez, negada a perder su dignidad.

Mujer que sabe superar problemas, Inés se convierte en la cocinera de los campamentos, capaz de hacer empanadas de todo aquello que se pueda comer; que puede tanto luchar junto a los hombres como a cargar sus pocas pertenencias por los desiertos, las selvas, los pantanos, las tierras algas y las llanuras que explorará.

Convertida en la asesora de Pedro de Valdivia, continuará su viaje con el hombre que ama, motivada más por el saberse independiente, que por el amor o la necesidad de tener un hombre a un lado.

Descripciones, diálogos, abundantes personajes y la exploración de las razones de invasores y naturales, Inés del alma mía es una novela histórica -llena de libertades como la propia autora indica, y más allá de las leyendas que podrían circular para este personaje- pero cargada de esa pasión que solo Isabel Allende puede generar.

Convertida en serie, Inés del alma mía retratará un momento histórico donde política y religión se exaltaban, pero que a la vez se ignoraban frente a la desquiciante avaricia frente a la humanidad desconocida.

La edición se acompaña de interesantes dibujos, un mapa con una parte del recorrido de los viajes al Chile inexplorado; así como apuntes bibliográficos de la autora. 

De la autora hemos comentado La isla bajo el mar (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2011/03/una-revision-historica-la-isla-bajo-el.html) y La casa de los espíritus (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2010/02/una-casa-llena-de-espiritus.html)

lunes, 22 de febrero de 2021

Una aproximación a los clásicos: El año del verano que nunca llegó

William Ospina es un autor colombiano, afamado por sus novelas y textos diversos. En un relato que asemeja a una novela El año del verano que nunca llegó (2015, Literatura Random House) nos retrata el andar del autor por saber qué sucedió aquel fin de semana en una villa donde nacen, entre las velas y el clima misterioso, grandes personajes de la literatura: Frankenstein, el Vampiro.

En esta villa de Ginebra, lord Byron, Mary Shelley, John Polidori y el poeta Shelley terminan un viaje por Europa y entre las tertulias, surgen estas historias que han marcado la literatura internacional.

El relato arranca indicando que, en 1816, un volcán en Indonesia hace erupción, y el eco de sus cenizas va por todo el mundo, provocando que el verano de ese año “no se viviera”, pues originó un cambio climático temporal desconocido. Claro, en esa época de noticias que viajan lento, no se conoció hasta mucho tiempo después la situación vivida.

En este marco histórico, Ospina se va enfrentando, a veces por gusto, a veces por azar, a una situación imprescindible: biografías, relatos, encuentros y entrevistas, cartas, testimonios, toda historia que envuelve a estos cuatro románticos y sus vidas. Ligados por su creatividad y por sus pasiones, a veces por sus excesos o sus ideales, el relato va explorando su personalidad para ir revisando las decisiones que con llevan a ese verano y a ese viaje de Inglaterra a Ginebra.

En los más de 50 capítulos del texto, el autor va haciendo un relato-road, donde la geografía de América y Europa va ando elementos históricos para recrear el deseo creativo que entre ellos existe.

Si bien el narrador-personaje se plantea como Ospina, la realidad es que es la voz narrativa la que nos permite mantener el paralelismo entre 1816 y el presente.


A ritmo lento, desde una visión personal, y con una exploración a detalle, entre el romanticismo, la duda, la exploración, la reflexión, notamos cómo hay personajes que, aunque ficcionales, logran mantenerse y fijarse en nuestra realidad de una manera tal que a través de la literatura logran mantenerse y recrearse continuamente.

En texto para quienes desean conocer más del proceso creativo, apasionados por las historias de misterio, explorar más del romanticismo y claro, conocer a este importante autor colombiano.

En este espacio hemos comentado su ensayo La lámpara maravillosa: cuatro ensayos sobre la educación y un elogio de la cultura  (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2013/10/la-maravilla-de-la-lectura-y-la.html) y la afamada novela Ursúa, una mirada histórica a la colonia en Colombia (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2017/07/ursua-una-mirada-historica-la-colonia.html)

lunes, 26 de agosto de 2019

La esclavitud y la libertad: El ferrocarril subterráneo


Colson Whitehead ganó el Pulitzer 2017 en ficción con el relato El ferrocarril subterráneo (2017, Literatura Random House)

Esta novela parte el punto histórico en Estados Unidos, donde los estados algodoneros del sur mantenían la esclavitud como una de las formas básicas de organización social y económica, donde la compra-venta de la gente de color, su explotación laboral y su trato poco humano llevaron a extremos de supervivencia y maltrato.

Según la historia, existía una serie de personas y puntos “seguros”, donde los esclavos podían huir hacia los estados del norte, ya sea utilizando trenes, estaciones, casas y otros lugares seguros, otra gente de color –libertos por decreto o por nacimiento- e incluso blancos, ayudaban a transportar y mover cuando fuese seguros. Códigos secretos, planeaciones, avisos orales, todo se valía para lograr movilizar a estas personas.

Con este fondo, Whitehead centra la historia en Cora, hija y nieta de esclavos, que en medio de la pobreza y maltrato conoce a un esclavo que le plantea lo imposible: huir hacia el norte. Luego de una serie de sucesos donde se detalla la vida en la plantación, las privaciones que vivían, el “unirse” a otro esclavo para procrear, el comercio con los hijos, los castigos ejemplares y demás, la protagonista decide fugarse y comenzar una nueva vida.

Ahí comienza la aventura, y cómo un grupo de personas se decida a “cazar” a la gente de color que huye de los estados del sur, leyes diversas que en el centro y norte de Estados Unidos obligan a no ayudar y entregar a los fugitivos, así como las personalidades que evocan el ferrocarril subterráneo.

Explora también el odio que podía generar un fugitivo en las poblaciones blancas y cómo un cómplice podía perder la vida en una ejecución pública por el simple hecho de alojar una noche a uno de ellos.

Cruda, explícita, con un lenguaje profundo, realista, con diálogos precisos y una serie de descripciones que logran construir las postales de los paisajes y pasadizos, la novela se convierte en una visión histórica que, lamentablemente, puede ser muy actual: cómo se puede odiar al otro simplemente por el color de su piel.

La exploración de la solidaridad en la adversidad, el compromiso y la responsabilidad ante el otro que carece de todo, el amor en medio de la violencia y el simple juego del odio – valentía, logran construir personajes arrancados de la realidad y dispuestos a todo, tanto para huir como para cazar a la presa.

Una excelente novela con un narrador omnisciente, grandes y pequeños espacios, así como una amalgama de personajes, hacen de esta novela una revisión de la historia que no debería volver a suceder.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Entre cenizas y absurdos


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 De esas veces que buscas ofertas y te topas con excelentes textos… últimamente me ha pasado mucho. Ya sea por la feria del libro o por la búsqueda de regalos y aprovechamientos de ofertas.

Ahora te topé con Naief Yehya, escritor mexicano iraní, que nos obsequia Las cenizas y las cosas (2017, Literatura Random House) una novela ágil, de buena narración, que va combinando las aventuras de un escritor en Nueva York con un viaje a México, que traerá más aventuras y desastres que beneficios y bendiciones.


En la novela se revisan temas como la importancia de los rasgos, tan marcada políticamente “en el otro lado”, como tan callada pero remarcada en México… ¿Eres mexicano? Entre culturas y fronteras, la situación en US para los migrantes se convierte en uno de los grandes temas, que cobra singular relevancia después de los ataques terroristas en Nueva York el 11 de Septiembre de 2001.

También abarca los conflictos familiares: el amor y el dinero, el crecimiento profesional y el familiar, las tensiones naturales y los chantajes, el huir y el perseguir situaciones, en fin, esa fluidez en los diminutos departamentos neoyorkinos que acentúan las diferentes y las distancias culturales.

Entre México y Estados Unidos, hay más que cosas, hay todo un historial que nutre la imaginación literaria y, paradójicamente, tensa las terroristas.

Así, la novela también contempla en sus temas la vida de escritores: de dónde se inspiran, qué los motiva a escribir, hay algo más allá del reconocimiento o del sostenimiento literario, y claro ¿es la ciudad o la creatividad natural la que ayuda a todo escritor? Una especie de revisión de cosas entorno a la creación literaria que en un tono entre los dramático y lo sarcástico nutre las páginas y la vida del narrador-personaje.

En texto arranca con la invitación al narrador-personaje a inaugurar un auditorio con su nombre en una Academia o Instituto Cuauhtémoc de San Ismael ¿dónde está? ¿tiene nivel, prestigio, pretensiones? ¿por qué a él, escritor en crecimiento? Muchas de estas interrogantes plantean el reto y a la vez la oportunidad de decir sí, con los viáticos pagados para regresar a México después de mucho tiempo, y por qué no, acrecentar algo del herido ego.

Esta aceptación por correo electrónico, en respuesta a otro correo, representa el inicio de una espiral de confusiones absurdas, malos tratos, chismes y diferencias culturales, que se acrecentarán ante el temor del estallido del volcán ¿qué volcán, dónde está, por qué afectaría a la población, por qué nadie habla de ello?

Como parte de estos absurdos, el narrador-protagonista conocerá otros personajes igual de dramáticos y expuestos a la vida: su propia esposa, la asistencia de la directora, la directora, el encargado del hotel, el encargado del restaurante, incluso los habitantes de San Ismael conforman una especie de comparsa que ameniza lo carnavalesco de la situación.

Y es que en ese trayecto Nueva York, México, San Ismael, la ilusión de un viaje todo pagado a recibir un homenaje se convierte en una ambiente kafkiano: el temor del estallido, sin viáticos, la falta de atención, pagar viaje y hotel, confusiones por malos diálogos, en fin, todo va aderezando la acumulación de cosas.

Finalmente estalla el volcán, y lo que era un auditorio resulta ser una sala de usos múltiples o un simple salón, y ahora todo se convierte en una lucha por sobrevivir. ¿A qué? Pues a las cenizas.

Entre las remembranzas, el narrador-personaje retoma sus aventuras con la beca de creatividad y la sobrevivencia, el amor vs la necesidad de estar con alguien, el sexo y la infidelidad como cosas casi naturales, incluso la necesidad o la aventura de tener un hijo que pueden o no ayudar a un matrimonio… y claro, llegando incluso a lo clandestino de “adoptar” un niño/a asiático…

Este otro episodio remarca lo absurdo de sus aventuras, a medida que nos adentramos en el mundo editorial: la máquina de la mercadotecnia editorial, la necesidad de encontrar un escritor novato vs libros publicados con o sin prestigio, incluso la originalidad vs el plagio que puede darse en cualquier rincón del planeta… y que pueden provocar desde la acusación hasta la persecución policial.

En fin, un buen texto para conocer a Naeif Yehya, y escarbar entre las cenizas y las cosas aquello que nos nutre, que nos enfrenta y que nos llevan a enfrentar miedos… y a la policía que con o sin terremoto preguntarán sobre los viajes a China…

martes, 9 de octubre de 2018

Sudor: entre el libre amor y el libertinaje

El consagrado chileno Alberto Fuguet ofrece una obra provocadora, Sudor (2016, Literatura Random House) donde Alf, un editor amante de la literatura, recibe un singular encargo: ser el anfitrión de Rafael Restrepo Santos (Rafa), hijo del famoso autor Rafael Restrepo Carvajal, quien viaja a Santiago, Chile como parte de una extensa gira por el mundo.


A manera de rockstar, el autor –que asemeja a un autor mexicano ganador de grandes galardones excepto el Premio Nobel- trae a su hijo, por la coautoría de un libro donde convergen textos y fotografías, padre e hijo correspondientemente. El libro parece ser el ejemplo perfecto de una obra moderna, donde los géneros se entrelazan, así como padre e hijo viven una vida armónica. Nada más alejado de la realidad ficticia.   

El editor es un homosexual declarado, y ante el encargo inicia una serie de reflexiones sobre su vida diaria y los límites del amor y el libertinaje. Grindr y recorrer las calles de Santiago en busca de aventuras, son parte de su pasión, su fuente de la eterna juventud, aunque cada día su edad se va haciendo más evidente.

Según la crítica, hace una década sería “la novela” de la homosexualidad; hoy queda como un provocador texto lleno de excesos.

La realidad es que texto tiene una línea argumental débil: lo que se plantea como una aventura intergeneracional, se convierte en una larga revisión de las actividades, excesos sexuales, deseos ocultos y satisfechos al vapor, así como una serie de diálogos que no aportan a la profundidad del personaje, al contrario, parece que se pierde entre los mares de la narración.

Si bien los personajes son interesantes, los abundantes diálogos y la aparente falta de acción van acortando el ritmo de la novela. Hay conflictos que no se ahondan –como la relación con la jefa o el gran amor del protagonista- y otros donde la provocación es la principal motivación.

Si bien el argumento central es sobre la visita de los autores, éste se dilata a prácticamente la mitad del libro. Cuando finalmente llegan a Santiago, arranca una especie de descenso al infierno, donde solicitar desde fruta hasta lubricante es tan natural como las parrandas hasta la madrugada y la idea de escapar de papá. en el sentido figurado y en el real. 

Una de las ventajas de la novela es su capacidad de incluir intertextos, que le van dando toques de modernidad narrativa. También un lenguaje rico de la situación que se vive, y en muchas partes, de una coloquialidad que los transportan hacia el “Santiago-gay-moderno”.

Destaca también esa forma de plantear el conflicto familiar: ante una figura total, cómo los hijos pueden o no vivir; e incluso, amar. Y no solo eso, sino la visualización de un heredero de talento y de recursos, frente al deseo o no de destacar a nombre propio. Y claro, amar o disfrutar de la vida al máximo, incluso ante una hemofilia devastadora. 

Aquí se ha enterrado el pasado colonial o militar, lo importante es la exploración de lo efímero… tanto el placer como, a manera de dura crítica, lo literario. En sí es un texto para explorar cómo el amor libre puede caer en el libertinaje, conocer “el mundillo editorial”, visitar los barrios festivos de Santiago, y ante el conocimiento de lo popular, detectar los dimes y diretes de los grandes autores, una especie de aproximación a su vida privada.

Una forma de ahondar en la creatividad de Fuguet y por qué representa una importante voz narrativa de nuestros días.

martes, 15 de mayo de 2018

El poeta de Gaza: poesía y terrorismo desde el medio oriente


En español, al menos en México, es difícil buscar y encontrar autores importantes de otros países que comiencen a traducirse. España tiene más flujo, y de vez en cuando caen más de este lado del charco.

Y es que novelas de suspenso hay muchas, de terroristas otro tantos, pero que combinen ambas situaciones desde la visión de los implicados es difícil.

Así llegó a mis manos un texto, y un viaje + libro económico que cada vez escasea más, llamado El poeta de Gaza (2014, Literatura Random House)

Yishai Sarid, narrador israelí, nos sumerge en las fronteras del Israel contemporáneo, aquel con alta calidad de vida y a la vez, inmerso en continuas amenazas de seguridad. En este país conviven naturalmente hombres de diversas creencias y aquellos dispuestos a sacrificarlo todo por si creencia, lo que consideran realmente más valioso.

La historia se centra en un agente de los servicios de seguridad del estado de Israel, una persona que busca a una amiga, dispuesto a ayudarla en lo que requiera. Sin embargo, no es capaz de ayudar a su propia familia: continuamente llega tarde y es olvidadizo de compromisos. 

Por un lado fiel y entregado a su trabajo, por otros, incapaz de cumplir lo que su esposa le pide, y por añadidura, no es una figura paterna para su hija.

Con fragmentos de amplio diálogo y otros donde el narrador, pocos pero significativos personajes, la novela va aumentando la presión sobre el protagonista, quien de pronto debe viajar o atender sus asuntos familiares.

Poco a poco, el trato con su amiga rinde frutos: tiene un amigo musulmán, poeta, quien no consigue medicinas y quiere saludar a su hijo que hace años nos ve... cumple el favor y todo comienza a mejorar...

A ritmo lento, describiendo lugares comunes para el país, limitando las reflexiones netamente religiosas, ampliando las políticas, el autor teje un suspenso alrededor de poeta, mientras muestra los límites de una pareja ante el silencio que obliga los servicios de inteligencia.

El tiempo se reduce a medida que
 una amenaza aumenta, la familia llega a sus límites y la amistad toca el favor máximo.

Una historia que permite conocer al Israel contemporáneo, su alerta por motivos terroristas, su conflicto entre religioso y político, su visión del otro...

Una novela que vale la pena leer y disfrutar. Un autor que debemos seguir. Una oportunidad para reflexionar sobre quién o qué es nuestro real enemigo. Si es que existen.

lunes, 9 de abril de 2018

Otro homenaje a Rulfo (polémico): Había mucha neblina o humo o no sé qué


Cristina Rivera Garza, una extraordinaria narradora, ensayista, crítica y activista mexicana, hizo su propio homenaje para Juan Rulfo en la celebración de su centenario. Pero se dice que la familia no estuvo de acuerdo con su perspectiva ni la forma de hacer este homenaje, pero el libro salió a la luz y pudimos disfrutar de una forma singular y original de abordar a Rulfo.

En el texto Había mucha neblina o humo o no sé qué (2017) la autora aborda en primera persona su acercamiento al autor, y convierte la anécdota de buscar qué hacía cuando no escribía en una interesante investigación de sus días como vendedor de llantas y empleado gubernamental.

Esta búsqueda se llena de fuentes tan diversas como el diario del Rulfo, textos escritos en los primeros años, entrevistas a testigos, referencias a noticias, y una variada intertextualidad, que le dan una dimensión muy personal al autor.

Vendedor, escritor ocasional, comerciante, funcionario de gobierno, gran conocedor de carreteras y de la geografía nacional, cada anécdota que va develando la neblina es una oportunidad para que Rivera Garza vaya dándole forma a este afamado autor de pocos textos, pero significativos en la vida nacional y en las letras castellanas.

A un ritmo lento, exigiendo un compromiso del lector por los cambios temporales y espaciales, el texto se convierte en una referencia para dimensionar de otra manera al autor de Pedro Páramo y del Llano en llamas, y vamos descubriendo cómo la vida diaria ha quedado en la posteridad de los personajes y argumentos literarios.

Un texto si se disfruta de la literatura y de los procesos creativos y anecdóticos detrás de autores y obras famosas. También un buen ejemplo del poder creativo y narrativo de Cristina Rivera Garza, de las mejores voces que hoy tiene México.

Aquí hemos comentario los textos Newton, el color, Rivera-Garza (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2017/08/newton-el-color-rivera-garza.html), su coordinación en el extraordinario conjunto de ensayos Una de música: Rigo es amor (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2016/04/una-de-musica-rigo-es-amor.html)  y su participación en la antología Voces de 1960: En busca de la década perdida (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2011/07/susana-lozano-coordina-en-lo-escrito.html)  También la novela Lo incierto y el secreto: La cresta de Ilión (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2015/02/lo-incierto-y-el-secreto-la-cresta-de.html) y una de sus antologías de cuentos El cuento, la frontera más cercana (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2013/05/el-cuento-la-frontera-mas-cercana.html)