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lunes, 16 de diciembre de 2024

Sobre el duelo: Chimamanda Ngozi Adichie

 

Sobre el duelo (Literatura Random House, 2023) es un ensayo breve y profundamente conmovedor escrito por la autora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, quien relata su experiencia personal tras la muerte de su padre en junio de 2020, en medio de la pandemia de COVID-19. La autora dice “Me arranca de golpe del mundo que he conocido desde la infancia.” (11) y es lo primero que explica, todo lo conocido cambia, hay una ausencia, inesperada que a veces duele más. 

 

 

Residiendo en Estados Unidos, Adichie se ve imposibilitada de viajar a Nigeria para estar con su familia y participar en el funeral, lo que intensifica el dolor de la pérdida. “La pena es un tipo de enseñanza cruel (…) Aprendes lo mucho que tiene que ver la pena con el lenguaje, con la incapacidad del lenguaje y con la necesidad de lenguaje.” (14) y qué mayor dolor para alguien que escribe que esa imposibilidad de explicar el dolor que se siente.

 

Surge entonces una pregunta clave: “¿Cómo sigue funcionando la gente en el mundo tras la muerte de un padre querido?” (25)

 

A través de una narración íntima y reflexiva, Adichie explora las diversas facetas del duelo: la tristeza profunda, la ira, la incomodidad de las palabras de consuelo y la sensación de desarraigo. Destaca cómo el dolor físico se manifiesta en su cuerpo, con síntomas como un peso en el pecho y una sensación de disolución eterna. “No es sufrimiento meramente del alma sino también del cuerpo, de dolores y falta de fuerzas.” (15)

 

Más adelante expresa “Es un acto de resistencia y rechazo: la pena te dice que se ha acabado y tu corazón la contradice; la pena intenta reducir tu amor al pasado y el corazón te dice que todavía está presente.” (101)

 

Además, critica las expresiones comunes de consuelo, como "está en un lugar mejor", que considera presuntuosas e inadecuadas. Explora sentimientos, lanza preguntas y a través de la literatura, va explayando el dolor de la ausencia y el reto de seguir adelante.

 

Frente a eso, los buenos recuerdos deben y tienen que prevaler. “Los recuerdos concretos y sinceros de quienes lo conocieron son mi mayor consuelo y me conforta que se repitan las mismas palabras.” (39)

 

A veces parece que el dolor gana y uno no se puede dar el lujo de retomar la felicidad. “Hasta qué punto las risas forman parte de la pena (…) La risa se transforma en lágrimas y se transforma en tristeza y se transforma en rabia.” (17) Más adelante lo confirma: “La felicidad se convierte en una debilidad porque te deja indefenso frente al dolor.” (79) Y es que “La pena cuenta, entre sus muchos componentes atroces, con la capacidad para sembrar la duda.” (102)

 

Adicihie comenta “Parte de la tiranía de la pena es que te priva de recordar las cosas que importan.” (59) Y es que “Sentarme con él y hablar sobre el pasado era como recuperar un tesoro maravilloso que en realidad siempre me había pertenecido.” (61) Con estas poderosas frases, Chimamanda nos abre su sentir, y a la vez el reto por el cual pasó, las dudas y los temores que la ausencia de su padre ha generado.  

 

Pero la duda debe quedar sepultada. No importa la edad en la que están ausentes, sino cómo somos capaces de recuperarlo y hacerles sabe que el amor por ellos no se termina. “La edad no es relevante para el dolor: no se trata de lo viejo que era, sino de cuánto lo queríamos.” (37)

 

No solo el amor, sino mantener su recuerdo vivo. “Me asusta esta sensación de una ascendencia que se desvanece, que se me escapa, pero al menos conservo suficiente para el mito, si no para la memoria.” (96)

 

En 30 viñetas –unas más extensas que otras– profundiza en el aspecto cultural de Nigeria y los igbo, a la cuál pertenecen. Cuando parecía que un funeral no era posible, el dolor se incrementó, en su creencia es como carecer de guía para el más allá.  

 

El estilo narrativo de Adichie es directo y evocador, como lo ha hecho en otros de sus textos, siendo una historia profundamente humana. “Tengo que escribirlo todo ahora, porque ¿quién sabe cuánto tiempo me queda?” (101) Así, este breve texto es un sentir universal, no solo ante la ausencia del padre, sino de cualquier ser que se amó y que hoy está ausente.

lunes, 26 de junio de 2023

Things fall apart: el cambio, la evolución


Hablar de novelas africanas se limita muchas veces a lo que logra editarse en Estados Unidos y España, escasamente a México. Y es que es un universo que tiene mucho que aportar, que está, en mi sentir, limitado por la “visión occidental de lo que es África”.

 

Recuperar textos clave es, a fin de cuentas, una manera de revalorar y lograr conocer este mundo sujeto a una sensibilidad diferente, a unas historias cargadas de humanidad y de recuperación de la memoria. 

 

En este sentido, quisiera hablar de Things fall apart (Penguin Books, 2017) del nigeriano Chinua Achebe, considerado como el padre de la novela moderna en el continente. Publicada en 1959, la novela es uno de los primeros textos africanos escritos en inglés que tuvo un impacto global. La novela abrió el camino para muchos escritores africanos posteriores y se convirtió en un texto esencial en estudios poscoloniales y de literatura mundial; está traducida a más de 50 idiomas y se estudia en escuelas y universidades de todo el mundo.

 

Si bien en nuestros estándares se podría considerar un texto lento y “académico” (por su construcción argumentativa, presentación de personajes, entre otros) la realidad es que nos abre, precisamente, esa posibilidad de conocer e interpretar.

 

La novela sigue la historia de Okonkwo, un respetado guerrero del clan igbo de Umuofia, en Nigeria precolonial. Okonkwo es conocido por su fuerza, valentía y éxito, y vive obsesionado con demostrar su masculinidad y evitar parecer débil como su padre, Unoka. Su vida se rige por las normas y tradiciones de su pueblo, y logra una posición de honor en la sociedad gracias a su trabajo duro y determinación. Sin embargo, su rigidez emocional y carácter violento complican sus relaciones familiares, especialmente con su hijo Nwoye, quien no encaja en el modelo de masculinidad de su padre.

 

La narrativa toma un giro cuando Okonkwo es exiliado durante siete años por matar accidentalmente a un miembro del clan. Durante su ausencia, misioneros cristianos y autoridades coloniales se instalan en Umuofia, introduciendo nuevas creencias y estructuras de poder que alteran profundamente la vida tradicional. Algunos miembros del clan, como Nwoye, son atraídos por el cristianismo, lo que genera tensiones internas y fractura la unidad del pueblo. Cuando Okonkwo regresa, encuentra un Umuofia cambiado, dividido y menos dispuesto a resistir la presencia extranjera.

 

Frustrado por la pérdida de poder de su pueblo y la falta de acción frente al colonialismo, Okonkwo intenta resistir, pero se da cuenta de que ya no puede imponer su voluntad como antes. Al asesinar a un oficial británico y ver que nadie lo sigue en la rebelión, entiende que la era que conocía ha llegado a su fin. Incapaz de adaptarse al nuevo orden y avergonzado por su derrota, Okonkwo decide suicidarse, un acto considerado abominable por su propia cultura. 

 

Así, mientras las cosas parecen desvanecerse en forma literal, los personajes nos presentan esos conflictos humanos que enfrentan la realidad histórica con la evolución de la sociedad. Ese enfrentamiento de lo tradicional y lo colonial –que traerá, por supuesto, otras problemáticas- queda retratado en este texto. 

 

La novela cierra con una reflexión amarga sobre cómo las culturas indígenas fueron incomprendidas y destruidas por el colonialismo europeo.

 

La edición de Penguin Books se acompaña de un útil glosario de palabras igbo, idioma de la región retratada en el texto.

 

Un texto que, en definitiva, debe conocerse y revalorarse para entender el choque que Occidente ha producido en el continente y así, entender nuestro presente.

lunes, 6 de julio de 2020

Los pescadores: los contrastes de la África contemporánea


La colección Nuevos tiempos de Siruela nos trae libros que buscan romper los límites geográficos y narrativos más allá de lo común.

Los pescadores (2016) de Chigozie Obioma es un libro de esta tradición, que nos adentra en vida de unos hermanos que buscan pasar los días pescando y disfrutando del mundo a su alrededor. Hasta que tienen un encuentro trágico.

La edición de Siruela incluye una serie de prefacios que establecen el valor del hombre, de la locura y la transformación; así como un mapa que ilustra los alrededores familiares donde se vivirán aventuras y persecuciones.

Ubicada a partir de enero de 1996 en Akure, Nigeria, narra la historia de seis hermanos, centrada en cuatro de ellos; una madre dedicada al hogar y a sus hijos, y un padre que ha estudiado en medio de las escasas oportunidades y trabaja para el Banco de Nigeria, lo que lo aleja diversas veces de su hogar.

El frágil equilibrio familiar de un padre que al estar presente quiere ser autoritario, una madre que se debate entre la nueva cristiandad y las tradiciones de su pueblo, se enfrenta a una tensión civil en el país: entre los golpes de estado militares, las elecciones presidenciales, la democracia que busca su lugar en la nación y toda la turbulencia política, 4 de hermanos –todos varones- quieren ser pescadores.

Pero el río cercano a casa es peligros y en su orilla vive un vagabundo, víctima de las burlas del pueblo, alimentado de las sobras y habitando entre la basura. Pero también puede ser violento y a tacar a cualquier provocación.

Según la tradición popular –que el autor logra incluir a través del lenguaje nativo, de la descripción de las sensaciones y las costumbres- este “loco podría ser víctima de una maldición y también hacer lo propio: infundir en otros la locura.

El padre no quiere que sus hijos sean pescadores, al contrario, que estudien en “la formación occidental” para migrar a Canadá y tener mejores oportunidades. Pero ellos se empeñan, distrayendo a madre y con aditamentos caseros. Un día se topan con “el loco” y comienza la transformación de la familia.

El enfrentamiento de los hermanos se va dando, entre las ausencias laborales del padre, su madre preocupada por cuidar a todos y un país que comienza a ver la tensión provocada por los enfrentamientos civiles y militares.

Entre la adolescencia y la infancia, los hermanos se debaten entre la inocencia y las decisiones difíciles, hasta que una aparente maldición lleva a una pelea con final trágico. Otra vez la transformación familiar se hace evidente y las oportunidades de una vida normal se desvanece.
Lo que empezó como un juego terminará en una persecución fatal para buscar retomar la inocencia y evitar una mayor tragedia familiar.

Narrada el menor de los pescadores, la novela va retratando esa visión de la sencillez y el conflicto, a medida que la madurez va llegando a él.

Una novela que avanza a ritmo lento, como la paciencia de los pescadores, para llenar de diálogos salpicados de dialecto nativo y de una historia que, de tan sencilla, ilustra lo complejo de las relaciones familiares y el poderoso contexto histórico que rodea a los personajes.

Un excelente debut narrativo para pedir más del autor y conocer esos rincones africanos difíciles de visualizar para nuestra ubicación geográfica.

lunes, 16 de septiembre de 2019

My sister, the serial killer: riéndose de la muerte


Hacía mucho tiempo que no tenía oportunidad de pasear por una librería en Estados Unidos, y otro más que optaba por comprar un libro de autor completamente desconocido.

Pero, animado por la novedad, la mesa de novedades en oferta y lo atractivo de la anécdota, me decidí por leer My sister, the serial killer de Oyinkam Braithwaite (2019, Anchor Books) Y el resultado fue genial. 


Nacida en Lagos pero criada en diferentes ciudades de Inglaterra y del propio Nigeria, la autora construye si bien un relato de misterio, una comida negra, ácida, tan humana como la poca o mucha importancia que se le da a la muerte, o más bien, a la muerte serial.

La anécdota es sencilla: Korede y Ayoola son hermanas, viven en la época actual en una urbe cosmopolita, donde sus padres las han consentido, cada quién, a su manera. La primera trabaja en un hospital, la segunda… viaja por el mundo y tiene muchas parejas. Korede siempre ha sido la callada y trabajadora, Ayoola la social por excelente y, en especial, la más hermosa de las dos (según su hermana)

Padre y madre, que dicen querer a ambas por igual, consienten de sobre manera a Ayolaa, ante el silencio e inacción de su hermana. ¿Por qué? Sabe que es hermosa y por ello tiene otras oportunidad.
Lo que se plantearía como un drama toma un giro inesperado: Ayoola llega un día y le dice a su hermana que el novio a muerto. Pero, nos enteramos en la novela, no es la primera vez que esto sucede.

La aparente normalidad de la muerte de varias parejas, viene acompañada de moda y frialdad, que llevan a Ayoola a buscar a otro hombre. Hasta que conoce a un compañero de Korede.

Con un humor ligero, diálogos cortos e intensos, capítulos cortos a manera de viñetas, un lenguaje accesible y personajes trazados con sencillez, Braithwaite construye una novela que nos hace reír y preguntarnos ¿esta actitud qué tan normal es?

Los enfrentamientos entre hermanas se acompañan de un poderoso narrador, que va entretejiendo los asesinatos, la manipulación de la policía, los conocimientos aplicados para deshacerse de los cuerpos, y todo sin perder la figura, y tal vez el trabajo.

Excelente novela, fresca, ágil, que en un par de días nos permiten conocer a la hermana que es asesina serial y, claro, a su posible cómplice.