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lunes, 26 de junio de 2023

Things fall apart: el cambio, la evolución


Hablar de novelas africanas se limita muchas veces a lo que logra editarse en Estados Unidos y España, escasamente a México. Y es que es un universo que tiene mucho que aportar, que está, en mi sentir, limitado por la “visión occidental de lo que es África”.

 

Recuperar textos clave es, a fin de cuentas, una manera de revalorar y lograr conocer este mundo sujeto a una sensibilidad diferente, a unas historias cargadas de humanidad y de recuperación de la memoria. 

 

En este sentido, quisiera hablar de Things fall apart (Penguin Books, 2017) del nigeriano Chinua Achebe, considerado como el padre de la novela moderna en el continente. Publicada en 1959, la novela es uno de los primeros textos africanos escritos en inglés que tuvo un impacto global. La novela abrió el camino para muchos escritores africanos posteriores y se convirtió en un texto esencial en estudios poscoloniales y de literatura mundial; está traducida a más de 50 idiomas y se estudia en escuelas y universidades de todo el mundo.

 

Si bien en nuestros estándares se podría considerar un texto lento y “académico” (por su construcción argumentativa, presentación de personajes, entre otros) la realidad es que nos abre, precisamente, esa posibilidad de conocer e interpretar.

 

La novela sigue la historia de Okonkwo, un respetado guerrero del clan igbo de Umuofia, en Nigeria precolonial. Okonkwo es conocido por su fuerza, valentía y éxito, y vive obsesionado con demostrar su masculinidad y evitar parecer débil como su padre, Unoka. Su vida se rige por las normas y tradiciones de su pueblo, y logra una posición de honor en la sociedad gracias a su trabajo duro y determinación. Sin embargo, su rigidez emocional y carácter violento complican sus relaciones familiares, especialmente con su hijo Nwoye, quien no encaja en el modelo de masculinidad de su padre.

 

La narrativa toma un giro cuando Okonkwo es exiliado durante siete años por matar accidentalmente a un miembro del clan. Durante su ausencia, misioneros cristianos y autoridades coloniales se instalan en Umuofia, introduciendo nuevas creencias y estructuras de poder que alteran profundamente la vida tradicional. Algunos miembros del clan, como Nwoye, son atraídos por el cristianismo, lo que genera tensiones internas y fractura la unidad del pueblo. Cuando Okonkwo regresa, encuentra un Umuofia cambiado, dividido y menos dispuesto a resistir la presencia extranjera.

 

Frustrado por la pérdida de poder de su pueblo y la falta de acción frente al colonialismo, Okonkwo intenta resistir, pero se da cuenta de que ya no puede imponer su voluntad como antes. Al asesinar a un oficial británico y ver que nadie lo sigue en la rebelión, entiende que la era que conocía ha llegado a su fin. Incapaz de adaptarse al nuevo orden y avergonzado por su derrota, Okonkwo decide suicidarse, un acto considerado abominable por su propia cultura. 

 

Así, mientras las cosas parecen desvanecerse en forma literal, los personajes nos presentan esos conflictos humanos que enfrentan la realidad histórica con la evolución de la sociedad. Ese enfrentamiento de lo tradicional y lo colonial –que traerá, por supuesto, otras problemáticas- queda retratado en este texto. 

 

La novela cierra con una reflexión amarga sobre cómo las culturas indígenas fueron incomprendidas y destruidas por el colonialismo europeo.

 

La edición de Penguin Books se acompaña de un útil glosario de palabras igbo, idioma de la región retratada en el texto.

 

Un texto que, en definitiva, debe conocerse y revalorarse para entender el choque que Occidente ha producido en el continente y así, entender nuestro presente.

lunes, 13 de febrero de 2017

Mia Couto: explorando el África

Interesado por narradores africanos, tuve la fortuna de encontrarme la obra de Mia Couto: Venenos de Dios, remedios del Diablo. Las incurables vidas de Villa Cacimba (2010)

La anécdota suena a novela romántica: un médico de origen europeo viaja al África a hacer su servicio, y se enamora de lo que vive. En realidad, es parte vital de la historia: enamorado de una nativa de Villa Cacimba, Sidonio Rosa busca hacer su servicio médico en la población de su amada.


Misterioso personaje siempre mencionado, la amada está representada por su padre Bartolomé y su esposa Munda. Estos tres personajes nos irán contando la vida de la niña –ahora mujer- las dolencias del pueblo de salud y del corazón, y el choque cultural de Europa y África.

Con un ritmo suave, diálogos abundantes, descripciones de actividades y nuestro alrededor, Couto nos adentra a un África que no conocemos, aquella donde la magia y la modernidad se enfrentan en los hospitales, los espacios públicos, las familias.

Y es que amar a un extranjero puede ser bien visto o no, confiar en el médico y no en el brujo puede tener consecuencias, y en sí, la situación de la mujer en esta sociedad contemporánea.

Escrita originalmente en portugués, el texto recrea también la forma de hablar del área, 
enfrentándonos a problemas sociales y familiares que rebasan fronteras, pero que nos permiten conocer el bien y el mal, a Dios y al Diablo.


Poco a poco, nos damos cuenta que los miedos de una familia, son lo problemas de una nación. Algunos se remedian con una medicina, otros con brujería, los más con la muerte. 

Una excelente novela para conocer a este afamado autor de Mozambique que escribe en portugués, e ir conociendo más de la mística África. 

jueves, 21 de julio de 2011

Una mirada a África, una mirada familiar

En un discurso, Chimamanda Ngozi Adichie compartió que para muchos África es una tierra inhóspita, casi salvaje. Para ella, era la tierra donde aprendió a hablar inglés, a leer y a buscar una forma de hacer escuchar su voz.


En ese mismo discurso, dice que su primer texto era una historia familiar, pero su revisor le dijo: excelente novela, pero "no es africana". Esta extrañeza la llevó a reflexionar y a construir una historia singular, multipremiada y ahora convertida en una voz única: Purple Hibiscus.

A raíz de una flor que rara vez tiene el color púrpura, una adolescente de 15 años nos abre las puertas de su casa. Su hermano mutilado, su madre callada, y su padre, reconocido editor de un periódico que enfrenta el régimen militar de su país.




Lo que pareciera ser un padre dispuesto a arriesgar para publicar sobre asesinatos y desapariciones políticas, se revela como un fanático religioso dispuesto a donar altas sumas de dinero pero también a no saludar a su padre que niega convertirse "a la verdadera religión".

Kambili, esa chica tímida y estudiosa, debe ser siempre la número uno en la escuela, igual que su hermano Jaja. Su vida transcurre en horarios, en oportunidades para aprender y para ver la humildad de su padre. Y todo en un contexto "normal": 3 comidas al día, automóvil, escuela privada, baño y comodidades.

En contraparte, la familia de su padre le demostrará el verdadero rostro de Nigeria: falta de alimentos, pocos servicios disponibles, escasez de combustibles, y el disfrutar de todas aquellas cosas que ofrece la vida: un alimento, un amanecer, una flor.

A pesar de la violencia familiar y la guerra, Kambili no es solo la voz de África, sino la voz de una adolescente que se entrenta a la vida.

Un ritmo sobrio, una historia personal,el retrato de una vida que puede ser la de cualquiera. Una excelente novela que vale la pena leer. Una escritora que debemos seguir.