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lunes, 31 de marzo de 2025

Nine perfect strangers: las turbulencias en el camino a la felicidad

Leí Big Little Lies porque se adaptó a televisión y tenía un reparto de lujo. Debo decir que me gustó la escritura de Liane Moriarty, sobre todo la creación de personajes y momentos que parecen arrancados de una franca realidad.

Con un tono entre la denuncia, la parodia, el humor y esta especie de desquiciante necesidad de reconectar con la naturaleza y nosotros mismos, se vive al máximo en Nine Perfect Strangers (Flatiron Books, 2021)

 

La novela narra la historia de nueve personas que llegan al exclusivo centro de bienestar Tranquillum House, buscando transformaciones personales. Todas las reseñan hablan de un cambio de 180 grados, y el costo supuestamente lo respalda.

 

Acompañados por la excéntrica directora y sus dos asistentes principales -sobre todo uno de ellos que se volverá una especie de consciencia- cada uno de los huéspedes lleva consigo un pasado complicado y heridas emocionales, esperando que el retiro les brinde sanación. Importante saber que ellos mismos revelan estas situaciones al llenar el largo y estricto cuestionario inicial.

 

La directora del lugar, Masha, promete un programa revolucionario de salud física, mental y espiritual, pero sus métodos se vuelven cada vez más inusuales e inquietantes; inclusive para Yao, uno de sus fieles asistentes.

 

A medida que avanzan los días, los participantes comienzan a sospechar que hay algo extraño detrás de las terapias ofrecidas. Y es que la narración desde la visión de cada persona nos permite ir armando un rompecabezas “vivencial”: pareciera que cada uno de ellos está en ese grupo por una precisa razón.

 

A ritmo lento y cargados de diálogos -descripciones, diría, breves y limitadas a dar el contexto de la historia, Moriarty transforma lo que parece ser un espacio de autoayuda en un thriller psicológico, esto cuando Masha revela que está llevando a cabo un experimento poco ortodoxo sin el consentimiento informado de los huéspedes. Lo que comenzó como una experiencia de relajación se convierte en una lucha por la confianza, la cordura y la redención.

 

Los personajes son de lo más variado: la pareja de nuevos ricos gracias a la lotería, la escritora de romances al borde de un colapso personal y creativo, la familia que ha partido a uno de sus hijos -cuata de la hermana sobreviviente de apenas 18 años y que asiste también a la experiencia-, un hombre de negocios sospecho, el adicto-gruñón, y la mamá aprensiva que se acaba de separarse por la infidelidad de su esposo… todos con una personalidad propia, si bien ligeramente estereotipados, pero con una dimensión que enriquecen este espacio.

 

A través de esta historia coral, Moriarty explora temas como el duelo, la autoestima, el sentido de comunidad y la búsqueda de significado en un mundo obsesionado con la perfección.

 

Una divertida historia -también convertida a show de televisión o streaming- que nos hará la alegoría moderna de la cueva: hasta qué punto vamos a sacrificarnos para “conocer” la luz y lograr un cambio total en nosotros mismos. Parece chiste, pero cada vez suena más a realidad.

lunes, 26 de octubre de 2020

Big little lies: entre las mentiras y las realidades sociales

La necesidad de una sociedad perfecta se ha acentuado en nuestros días. El matrimonio, los hijos, la educación, la casa, las rutinas diarias, el deporte, las comidas o las vacaciones, incluso el trabajo, todo se combina en las accesiones que se construyen para demostrar esa perfecto. Porque si no la perciben los otros, no existe.

Este es el contexto de la novela Big little lies (Berkley, 2014) éxito literario de la autora australiana Liane Moriarty que se transformó en una importante serie de televisión.

Centrada en personajes femeninos, la novela se ubica en una población cualquiera, en la costa, donde la cerrada sociedad de una buena posición económica lo compra todo: la educación, el trabajo, las relaciones. La llegada de una mamá soltera y su hijo “diferente” hacen desequilibrar este mundo perfecto.

La novela -llena de flashbacks, diálogos, intertextos, descripciones- arranca con una muerte, un evento en una escuela y el interrogatorio a los personajes. A manera de detonadores, las preguntas de los investigadores van presentando a las mujeres de la historia.

Aparentemente perfectas, cada una de ellas tiene a los hijos e hijas perfectos, el trabajo ideal, tiempo para el ejercicio y las sesiones matinales para platicar con otras mamás. 

A medida que se develan las alianzas, las amistades y las traiciones, la aparente vida fantástica se desmorona: enfermedades, problemas económicos, violencia intrafamiliar, manipulación, infidelidad, dolor. Todo lo van viviendo cada una de ellas en su propio hogar.

A un ritmo intenso, en cada capítulo pareciera un sospechoso que de descarta, una posición diferente que nadie quiere aclarar.

En sí, la novela aprovecha situaciones comunes para mostrar esas pequeñas mentiras que nos decimos cada vida para demostrar una vida perfecta. Pero esas mentiras tienen consecuencias a veces no estamos dispuestas a enfrentarlas.