lunes, 10 de octubre de 2022

Un asesino solitario: una historia que emula a la realidad


Ficción o realidad… una supera a la otra, pero la reconstruye, la reconfigura…
 

Lo cierto es que, en su estilo narrativo, Élmer Mendoza nos presenta a Macías en la novela Un asesino solitario (MaxiTusQuets, 2013), personaje dispuesto a todo con tal de cumplir su encargo. 

Delincuente común, con una vida solitaria, pocos amigos, el protagonista tiene nada por perder, y un buen día recibe una misteriosa encomienda, cometer un asesinato. 


A veces sicario, a veces asesino o a sueldo, acepta… y planea como todos sus golpes, pero parece que alguien -paradójicamente- lo detiene a la vez que le exigen. 


En eso vive la traición en carne propia, y con ello se intensifica una especie de delirio de persecución. Comienza también a notar situaciones raras en un país donde todo es feliz y no pasa algo malo, en el día a día no en la política, mucho menos en lo social. 


Así va un road-book que incluye el viaje de nuestro personaje para cumplir su encomienda. Mítines masivos, reuniones políticas con empresarios, citas misteriosas, todos son momentos idóneos para accionar el gatillo, pero no se logran…


Ritmo trepidante, personajes intratables, diálogos precisos… una historia demasiado cercana a la ficción… 

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