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lunes, 5 de noviembre de 2018

Teatro reunido: Vargas Llosa


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Para muchos es conocido el Mario Vargas Llosa narrador, creador de novelas totales como La casa verde y La fiesta del chivo. Como ensayista también destaca en antologías cono La tentación de lo imposible y El viaje a la ficción.

Su labor como dramaturgo -e incluso como actor- no es tan conocida. Editorial Alfaguara (2001) se encargó de la antología Teatro. Obra reunida, donde se recopilan 5 obras del autor, que fueron escritas durante dos décadas y en diversos momentos creativos, pero con la fuerza de un autor que sabe cómo construir y desenvolver personajes.


Además de temas comunes como la condición social, el Perú contemporáneo contra el colonial, la sexualidad, el machismo y la figura de la mujer, la política y los conflictos familiares, Vargas Llosa nutre diálogos precisos con abundantes acotaciones para crear el efecto deseado.

La antología inicia con “La señorita de Tacna”, donde a manera de vasos comunicantes el escritor conjuga a los personajes creados con los personajes reales, además de jugar con la combinación temporal de pasado y presente. Los personas están a la búsqueda de la paz, del su propio ser.

Los personas viven intenso juegos de diálogos, que van borrando los límites entre la fantasía y la realidad. El fondo: la realidad del Perú del trabajo, las edades, el racismo, la sociedad; La forma: la importancia de la escritura como liberación personal, escribir para ordenar el pasado.

En la segunda obra “Kathie y el hipopótamo”, 4 personajes construyen 2 mundos paralelos: mientras una escritora dictan los personajes del pasado vuelven a vivir en el escenario.

Aquí se plantean los lugares exóticos para escapar de la realidad y retomar un nuevo conflicto social: el machismo frente a la liberación femenina. Se puede decir que es la obra “más de época” que retrata la antología.

Como en la narrativa Vargas Llosa, en esta obra lo sexual se acentúa en los personajes, mientras luchan por mantener las apariencias, en realidad rompen los esquemas familiares frente a sus propias creencias. Y también el enfrentamiento de padres e hijos, donde los segundos quieren el mayor provecho al menor esfuerzo.

Esta obra termina siendo la más cómica de la antología, casi teatro del absurdo.

En la tercera obra “La Chunga”, Vargas Llosa retoma personajes clásicos como Lituma, y otros arrancados de las páginas de La casa verde. Como en dicha novela, en esta obra sobresalen La prostitución, el machismo, la condición femenina, la manipulación, el alcoholismo, el juego.

Los diálogos son más fuertes y los personajes se enfrentan a situaciones límite, incluyendo la sexualidad que domina en las figuras de hombres y mujeres.

El fondo termina siendo el mundo falto de esperanza, y la forma: el manejo de un secreto, que va dando suspenso al desarrollo.

A mi gusto, la más compleja por su trama, sus personajes y las visiones encontradas que nos presenta de la realidad.

En “El loco de los balcones”, se retoma el Perú colonial, a través de una situación que también raya en lo absurdo: el rescate de balcones que enfrentan la miseria y la decadencia física frente a la modernidad arquitectónica que todo lo destruye.

En la obra se plantea una relación entre padre e hija, que parece ser alimentada por el compromiso y el amor fraternal, pero se enfrenta a la desesperanza del futuro y la aparente locura del pase: ha gastado su fortuna y su tiempo en comprar y restaurar unos balcones que se acumulan sin parar en todos los rincones de la casa.

Frente a los pocos o muchos, entusiastas o a penas comprometidos, voluntarios van y vienen.

También destacan como fondo la situación del indígena y el resentimiento social: el balcón es algo español y lo indígena que refuerza su creencia de que su cultura fue destruida. Esto marca las posiciones sociales que Vargas Llosa señala continuamente.

Con un toque de comedia, casi absurdo, el rescate de los balcones representa la lucha de lo moderno contra lo tradicional, lo idealista contra lo romántico.

Para mi, es la obra más personal de la antología, y tal vez, la más original.

En la quinta obra “Ojos bonitos, cuadros feos”, destacan excelentes diálogos con una intervención de una tercera persona a manera de intertexto. Los personajes multidimensionales guardan un secreto, que va llevando el desarrollo a su clímax.

Aquí se habla de arte, apreciación, y crítica, mientras se reflexiona sobre el aspecto creativo y el instinto. A fin de cuentas ¿se educa o se nace artista?

Entre los temas: el amor y el deseo; lo social: una familia, el arte para ricos, la apariencia, la homosexualidad reprimida, la expiación y el suicidio.

A mi gusto, la mejor obra de la antología, que confirma esa capacidad de Vargas Llosa de crear mundos complejos con personajes bien delineados.

Esta antología vale la pena leerla, pues retrata otra dimensión de este escritor que, más allá del Nobel, tiene el buen oficio de escribir obras de teatro.

De Mario Vargas Llosa, en este espacio hemos comentario, como ensayista: El arte, la cultura, la pasión del toreo: Diálogo con Navegante (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2015/04/el-arte-la-cultura-la-pasion-del-toreo.html), Historia secreta de una novela (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2010/11/detras-de-las-novelas.html), y como narrador: La casa verde (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2010/11/la-casa-verde-personajes-y-espacios.html) y ¿Quién mató a Palomino Molero? (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2017/06/quien-mato-palomino-molero-un-clasico.html)

viernes, 31 de octubre de 2014

Una de teatro: Un dios salvaje



La francesa Yasmina Reza asombró al mundo con una obra fresca, irreverente, directa: Arte. Ha explorado otros géneros como la novela e incluso el guion cinematográfico.En este espacio hemos reseñado La modernidad: nido de soledades, Una desolación (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.mx/2010/03/la-modernidad-nido-de-soledades.html)

En su lista de obras escénicas destaca Un dios salvaje (2007) obra en una pieza que nos presenta 2 matrimonios de alto nivel socioeconómico, en una ciudad cualquiera, en un departamento amplio, un momento incómodo.

Su argumento plantea: uno de los hijos atacó al otro rompiéndole los dientes; los adultos deciden reunirse para conocer el por qué del origen y cómo deben remediar la situación.
Esta sencilla anécdota nos invita a reflexionar en forma amplia sobre lo contemporáneo: la obsesión por lo políticamente correcto, la incomunicación de las parejas, la falta de importancia en los pequeños detalles, lo incontrolable de un segmento de nuestra infancia. “Tiene derecho a pensar lo que quiera. / Pero no tiene por qué hacerlo público.” (73)
También nos invita a mirar cuál es papel del hombre y la mujer en la sociedad: “Las mujeres siempre pensáis que hace falta el hombre, el padre, como si nosotros sirviéramos de algo” (25) y también a mirar el matrimonio de otra forma: “Es lo que yo digo, la pareja, el matrimonio, la prueba más terrible a la que Dios podía someternos.” (72) y “Cuando ves esas parejas que se embarcan alegremente en la vida matrimonial, te dices, “no saben lo que hacen, no saben nada de nada, pobres, y parecen felices.” (74)
Durante la obra, los 4 personajes van dejando ver su personalidad: el obsesivo por el trabajo, la sobreatención a los infantes, la poca comunicación padre-hijo y la poca apertura de los propios adultos. Se vive es la idea de que mi hijo es casi perfecto y no pudo ser capaz de lastimar a alguien.
Como buena autora francesa, no olvida el mundo snob del arte y la cultura: “Tenemos l ingenuidad de creer en el poder pacificador de la cultura.” (30)
Los personajes, a su vez, no están estereotipados, ante el alcohol, la desesperación y la propia confianza, permiten una evolución histriónica, y, por supuesto, ir invitando a la audiencia a incorporarse en este encuentro.
Y ante este mundo lleno de odio e intolerancia, se reflexiona: “No sirve de nada comportarse con educación. La honestidad es una idiotez, sólo sirve para sentirnos más débiles y desarmados…” (59) Y también con una falta de entusiasmo, encerrados en el propio vacío “Es muy difícil vivir con un hombre acurrucado en esa posición, que no quiere cambiar nada, que no se entusiasma por nada…” (70); “Los hombres van avanzando como pueden hasta que están muertos…” (71)
Ante este pesimismo y realismo aplastante “yo creo en un dios salvaje. Es él quien nos gobierna, sin solución de continuidad, desde la noche de los tiempos.” (78) ¿Cabe en esta vida la esperanza? “Para vivir necesitamos creer… creer que es posible mejorar las cosas, ¿no?” (70)
Una excelente que vale la pena leer y, en especial, disfrutar en el teatro.

domingo, 15 de agosto de 2010

Realidad y ficción, actores y personajes

Luigi Pirandello, italiano, se adelantó a su época y escribió un drama con tintes de comedia que revolución el teatro, y con ello el juego de la ficción y la realidad. Su obra cumbre fue Seis personajes en busca de autor (1921, 1925), drama en un acto (con tres partes) con una cantidad significativa de personajes y actores que realizan un mordaz diálogo.

Todo comienza cuando un director y sus actores de preparan para poner una comedia, y aquí empieza la crítica: ninguno de ellos considerar que ahora hay mayor calidad en los textos, por el contrario, las comedias son banales; no se han escrito dramas que valgan la pena representar, mucho menos comedias.

A medida que cada quien toma su lugar en el escenario y el director comienza a dar instrucciones de luces, escenografías y, por supuesto, actuación, un grupo irrumpe en el teatro y toma posesión del cuadro, prácticamente en forma literal.

Aquí comienza la fusión de la ficción y la realidad: Son seis personajes, que una vez dibujados por su autor, éste los abandona a su suerte, y resulta que éstos quieren dejar de ser trazos para realizar su drama total.

La incredulidad de director y actores se hace notar, y los personajes comienzan a representar su vivencia: Para ellos, lo que les sucede no es una mentira, es la vida en su más pura expresión; han sido creados para el drama, pero un drama que no puede ser directamente ejecutado.

Comienza así el convencimiento de mostrar su "drama" y logran "enganchar" al director, quien escucha el planteamiento de la historia (algo así como el argumento básico) y permite que los personajes muestren lo que tienen. Pero, de pronto, el director le pida a un escribano capturar lo más posible, ante la franca molestia de los personajes. El director le hace un señalamiento total: Aquí no actúan los personajes, lo hacen los autores.

Con un tono irónico, diálogos sencillos pero impactantes, y un ritmo que raya en lo delirante, Pirandello va presentando su drama-comedia, tratando de explicar de qué está hecho un personaje, y qué sucede cuando la realidad se hace ficción, y viceversa.

Un final inesperado dará los tintes de drama, mientras actores han captado todos los movimientos de los personajes para adaptarse y hacer aún más real esa ficción a la que se enfrentan.

miércoles, 28 de julio de 2010

Un pasado que debe olvidarse... pero el presente lo recuerda

Mario Benedetti fue un escritor uruguayo que vivió en carne propia la transformasión de su país a un estado gobiernado por militartes y un régimen de terror. Vivió en carne propia el exilio y tuvo la rara oportunidad de regresar a su tierra natal y al morir ser reconocido como uno de los grandes escritores latinoamericanos.

Pero no ha sucedido así con otros exiliados, ni con otras víctimas de las dicturas a lo largo de los años.

Y aunque Benedetti ha sido reconocido como uno de los grandes poetas de amor, es tambíen un excelente escritor sobre segundas oportunidades y, capaz de retratar las situaciones más oscuras de la humanidad.

Así nace Pedro y el Capitán (1979) una obra teatral en 4 escenas que con escasa escenografía y movimientos actorales retrata toda una época que una y otra vez parecen en nuestro pasado y nuestro presente latinoamericano y en otras regiones del mundo.

Se presenta de tal forma a Pedro, sobrenombre o nombre real nunca podremos saberlo, hombre de edad media, casado y con un hijo, que es acusado de ser "terrorista, comunista, conspirador"... tampoco lo sabremos. Y frente a él su interrogador, el Capitán, quien a través de la guerra psicológica pretenderá doblar y hacer hablar a su presa.

Poco a poco se van invirtiendo los papales: El Capitán asegura saber todo sobre Pedro, pero éste resultará más convincente que su celador.

Una obra netamente psicológica, donde existe un juego entre interrogado e interrogador, entre el bien y el mal, los límites del dolor físico y la entrega ante el deber: Ya sea para la ley o para "lo correcto", siembre habrá un sacrificio, siempre un precio qué pagar.

Estos dos personajes van mostrando de qué estamos hechos: recuerdos, deseos, obsesiones, privaciones... y ante todo, la necesidad de cumplir un objetivo, ya sea matar por él o morir por él.

La muerte, el dolor, el amor, todo se conjuga en diálogos inteligentes, lenguaje sencillo y propio de una región del mundo, personajes delineados y psicológicamente ricos... todo para demostrar hasta dónde somos capaces con tal de obtener algo o de cumplir una promesa.