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lunes, 4 de octubre de 2021

Nada: la alegoría de nuestra niñez/juventud

En esta novel breve, llena de personajes que van dejando la niñez para entrar a la adolescencia, la autora nos presenta una contemporaneidad diferente, tan real que quisiéramos fuese ficción.

Un grupo de niños de una población en Europa deciden dar una lección a los adultos ¿Qué es lo “importante” en nuestras vidas diarias? ¿qué es lo “valioso”? “Nada importa. / Hace mucho que lo sé. / Así que no merece la pena hacer nada. / Eso acabo de descubrirlo.” (5) Así arranca esta poderosa novela.

Entre este grupo de compañeros de escuela -que podemos reconocer como amigos- comienzan a definir qué es lo valioso para cada uno: una carta, una bicicleta, un objeto familiar, el pasado. Pero en esta desgarradora revisión de Nada (2011, Seix Barral) de Janne Teller, cada uno de los personajes va a revelar aquello que considera importante.

Desprovisto de descripciones, con el poderío de sus diálogos, un ritmo propio de una novela de descubrimiento, van haciendo una revisión casi violenta de aquello que da valor. Desde lo inocente hasta aquello que no podría ser sencillo. Cada quién asignará al siguiente lo que considera relevante de conseguir. Un libro, un objeto, aquello que se adora y es “difícil de prestar” será señalado para acumularlo en un lugar secreto, una pila cuyo significado no es la acumulación sino la demostración del afecto, del reto que representa aquello que se valora con alta estima.

Haciendo una semejanza con el Señor de las Moscas, encuentran un lugar abandonado donde van acumulando estos objetos de valor sentimental, dado que su valor económico es prácticamente escaso o carente totalmente.

Así, Nada va desgarrando lo cotidiano, desprovista de humanidad. Lo físico, lo económico, se convierten en algo secundario, frente a lo que cada quién valor. La pregunta entonces se modifica ¿qué es lo valioso y se está dispuesto a entregar para continuar perteneciendo a un grupo social y mantener esa aceptación que en todas las edades se vuelve esencial?

La novela va abriendo los secretos familiares, de tal manera que los jóvenes en su afán de demostrar su valor y pertenencia viven un proceso de deshumanización propio de la sociedad actual.

El propio cuerpo, el objeto familiar más valioso, aquello más deseado en el mundo, todo representa la falta de esperanza en el futuro de la niñez o de la juventud. Alegoría de nuestra sociedad que desgarra la narrativa para enfrentarnos a una sociedad que parece valorar nada.

De la danesa Janne Taller, también hemos comentado el texto breve, sumamente interesante, Guerra (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2017/07/guerra-le-puede-pasar-cualquiera.html)

lunes, 30 de enero de 2017

El descubrimiento de la mujer: Nada, Carmen Laforet

Con una pausada historia, donde los diálogos y las situaciones nos sitúan en una época de paz española, después de la Guerra Civil que dividió a la nación de una forma extrema; donde la mujer todavía tiene un marcado papel en la casa, Carmen Laforet presenta Nada.

Ganadora del Premio Nadal 1944, la historia se convertirá en un clásico de la literatura feminista, o de lo que sería esta visión de una ruptura entre lo más tradicional de España y los retos de una nueva mujer: estudiar, amar, decidir.

La novela retrata cómo una joven de provincia, huérfana y con algo de dinero que recibe de pensión, viaja a la gran ciudad, Barcelona “La ciudad, hija mía, es un infierno. Y en toda España no hay ciudad que se parezca más al infierno que Barcelona” (25) Dice la tía ante una joven que vive por primera vez fuera de casa.

Y es que en la época –tal vez todavía vigente de muchas formas- la joven se enfrenta a peligros que no está lista para enfrentar. “eres mi sobrina; por lo tanto, una niña de buena familia, modosa, cristiana e inocente. Si yo no me ocupara de ti para todo, tú en Barcelona encontrarías multitud de peligros.” (26)

Frente a la tía Angustias –el mismo nombre representará una marcada carga en la historia-, la protagonista Andrea tendrá su aprendizaje no solo en la universidad, los chicos, los carros, las escapadas, el primer beso, sino en su propia casa: un tío artista, su mujer enamorada locamente de él hacia lo enfermizo, los parientes “de arrimados”... entre la violencia familiar, el alcoholismo y las privaciones, el infierno parecerá estar adentro y afuera de casa.

Mientras estudia y se enfrente a los primeros muchachos, Andrea se enfrentará también a esa dualidad de mujer de casa / mujer de vida, que la llevarán a conocer los diferentes roles de la mujer: la ama de casa, la administradora, la que se sacrifica por la familia, la que busca el sustento en un bar pues el marido no le da, las amigas acomodadas, las amigas con mayores problemas.

Y con su raquítica pensión y lo que le da a su tía, Andrea puede estar sin comer con tal de ir al cine o comer unas nueces, de vivir esos pequeños placeres que la vida le prepara.

Frente a su familia y sus amistades, la protagonista va creciendo y buscando llenar esa nada que le envuelve y que cree tener en el corazón. En paralelo, una España con las cicatrices de la guerra y un futuro incierto, que a veces, lleva a la nada.


Una novela que va a ritmo lento, llena de descripciones y diálogos. Una novela para explorar a la mujer, y a un país que parece no alcanzar a llenar esa nada retratada.