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lunes, 17 de mayo de 2021

La bomba de San José: un divertido viaje al pasado

 



Ana García Bergua nos regala en La bomba de San José (2012) una comedia muy al estilo de las comedias de la década de 1970: glamour, mundo artístico, cultural... enredos, pasiones, amor y mucha rumba.


Con personajes multidimensionales, escenarios exóticos y enredos propios de adultos jóvenes, la novela nos recuerda momentos del tríptico del carnaval de Sergio Pitol, situaciones extremo que, de tan divertidas, resultan trágicas.



A manera de una película de Mauricio Garcés, un matrimonio se ve envuelto en una situación tragicómica... un día Hugo, el protagonista de la novela, “rescata” una famosa actriz de una situación delicada y la lleva a su casa y con ello cambiará su vida. Él enamorado de ella, decide hacer cualquier cosa. Maite, abnegada esposa, lo secunda, al cabo, un poco de diversión a todos les sienta bien, rompe la rutina y hace “más interesante” la relación.

Pero la diva los envuelve en un mundo de intrigas, Hugo el esposo, que se siente escribir, promete un nuevo guion y un relanzamiento de la estrella de cine. El matrimonio comienza a sacudirse... las aventuras y los dramas comunes se potencializan. El niño en la escuela, el café con las amigas, las fiestas y el alcohol, todo da un giro potenciado hacia lo extraño y lo excitante.


Entramos al mundo del cine, de los espacios culturales. Donde la corrupción también ha permeado, y que poco a poco va develando ese teje y maneje del milagro mexicano.


Un poco de historia con el origen español y la posguerra da ese toque de misterio. Maite tiene una tía con un pequeño negocio en el centro de la Ciudad de México, y en esa miscelánea desconoce la pasión que guardia, la colaboración con la resistencia española, y los sacrificios que alguien debe hacer por amor a la patria y al prójimo…

La corrupción se vive en el secuestro y retención, hacer un guion para complacer a la mafia y continuar con el salvamiento de la actriz Selma. Lleva con é a su amigo, que encerrados en una extraña casa, verán diseñar el escenario a medida que avanza el guion, filmar, cambiar a la actriz pretendiendo que nadie se dé cuenta, ver extras, el diseño de vestuario los cambios... todo a medida que se reconstruye el guion.


Una aventura que incluye el mundo de la publicidad y la política clandestina... el cine y los aspectos familiares de una década que si bien divertida, fue el momento perfecto para romper esquemas y buscar nuevas vivencias: Una divertida tragicomedia y una narradora experimentada que nos permite adentrarnos en esta aventura y cuidar, por supuesto, la fama y la belleza de la bomba de San José.

lunes, 26 de enero de 2015

Cerrando ciclos: El último árbol (cuentos de Navidad)


No falta la navidad en que alguien quiera leer “Un cuento de Navidad” o “Cómo el Grinch se robó la navidad”. No falta quien ahora encuentre “El expreso polar” o “Cómo funciona realmente Santa”. Que lean lo que gusten, pero lean.
En La feria del libro Monterrey 2014 me topé con una antología que a primera vista no nació el amor: El último árbol (cuentos de Navidad) (Planeta 2011) Después de ver el precio –que finalmente desapareció al romper el plástico que lo envolvía- me motivé a ver la lista de autores, y dije, vale, lo compro: Héctor Abad Faciolince, Ana García Bergua, Francisco Hinojosa, Mónica Lavín, Pedro Ángel Palou, José Ovejero, Élmer Mendoza, Andrés Neuman, Santiago Roncagliolo, Alberto Ruy Sánchez y otros 10 autores que desde diferentes edades, perspectivas y aproximaciones nos regalan su visión de la Navidad.
Y es que más allá de la fiesta religiosa, el mercantilismo ha llevado a estas fechas a una situación insospechable de regalos y desenfreno crediticio que hacen olvidar las buenas intenciones y los buenos deseos por la mejor oferta y el mejor regalo.
La antología, que como concluirán compré, resultó ser toda una delicia. Algunas veces a manera de crónica, otras a ficción tradicional, lo cierto es que cada autor deja entrever su facilidad para crear cuentos y envolvernos en sus argumentos.
A mi gusto destacan:



El árbol más grande del mundo, de Federico Andahazi. Ante la ideología política, la ilusión de un niño por las fiestas decembrinas, y una gran lección por aprender: “Muchos años más demoré en entender lo que había significado para mi abuelo haber armado con sus propias manos aquel arbolito que apenas sobrepasaba mi estatura infantil y, sin embargo, me pareció el más grande del mundo.” (20)
La tarjeta postal, escrito por Norma Lazo. Llega una postal para un viejo inquilino. El receptor se debatirá entre entregarla o no. Más allá del amor, la esperanza.
La sorpresa del roscón, por Elvira Lindo. Una mujer que estuvo en Guinea, enfrentada a su sociedad, a su actualidad, a su madre.
Lo rojo, de la pluma de Élmer Mendoza. Un favor en diciembre, 1968, un road-short-story magistral, como solo él puede escribirlo.
Una rama más alta, de Andrés Neuman. Un breve cuento de 2 páginas, pero una extraordinaria historia de deseo y maduración.
La Navidad no es tan importante, por Alejandro Páez Varela. Desde la visión editorial, invita a los lectores a repasar las situaciones de violencia y a exigir justicia: “Dedique un pensamiento a infinidad de regios, michoacanos, tamaulipecos, sinaloenses, etcétera. Dedique, si puede, un suspiro a esos que están en medio de esta guerra idiota por la que alguien debe pagar. Porque alguien debe pagar. Y si no, la Navidad misma no tiene sentido” (98).
Cita a ciegas, de Pedro Ángel Palou. Una aproximación a las relaciones sociales actuales y el trabajo. Un par de frases contundentes “Que el amor tiene la fuerza de rescribir el pasado, aunque sea incapaz de corregir los errores” (107) y “Pensaba que la vida, su vida, le ocurría a otro y que él, algún día, tendría que reescribir ese manuscrito maltrecho” (102)
Papá Noel está borracho en el salón, escrito por Santiago Rocagliolo. En su tono irreverente, una excelente historia de un padre que hará todo para recobrar a su hijo, incluso estar borracho y vestirse de un regordete de rojo para sorprender a propios y extraños.
La navidad como escalera, de Alberto Ruy Sánchez. Una narración extraordinaria de una fotografía, de una serie de fotografías que nos hace reflexionar sobre cómo una escalera deja ser cemento para ser un parque de diversiones, a la vez que es testigo mucho del crecer de los niños a jóvenes a adultos.
Aunque ya no es Navidad, se los recomiendo. Te reís, te hace llorar, te hace pensar. Una excelente combinación para abrir o cerrar un año de lectura.

jueves, 21 de julio de 2011

Voces de 1960: En busca de la década perdida

Susana Lozano, coordina en Lo escrito mañana (2010) una serie de narraciones de la pluma de grandes escritores nacidos en la década de 1960.

Generación que llega tarde a la revolución sexual y temprano a los grandes cambios políticos y sociales, proporcionan una serie de cuentos, recuperaciones o reflexiones sobre lo que ha sido nacer en esta década, aquello que recuerdan con amor o con terror, o simplemente visualizar cómo es el mundo a su alrededor.

En pocas páginas, los hombres y las mujeres que comparten aquí sus textos hacen algo en particular: ponen a la nostalgia por delante, dando tintes de memorias que están en el aire y que buscan interiorizarse en la memoria colectiva.

Ricardo Chávez Castañeda, Ana Clavel, Adriana Díaz, Fernando Fernández, Ana García Bergua, Claudia Guillén. Norma Lazo, Nubia Macías, Mónica Maristain, Laura Emilia Pacheco, Ignacio Padilla, Eduardo Antonio Parra, Ricardo Pohlenz, Cristina Rivera Garza, Enzia Verduchi, Jorge Volpi y Gabriela Warkentin dejan poses o premios de lado, para mirar a sus tíos o abuelos, recordar las caricaturas o los programas de antaño, e incluso mirar los grandes movimientos literarias y políticos que se construyen a su alrededor.

Con una variedad intensa de ritmos y tonos, esta antología permite revisar los estilos narrativos de una generación que vive su literatura, que poco a poco ha permeado en nuestras lecturas.

La invitación es a leer, a recuperar la memoria, a mirar una década que tampoco nos tocó vivir intensamente a muchos de nosotros. En el camino, se conocerán a las grandes voces y a las grandes promesas de nuestro tiempo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Construyendo un edificio

Ana García Bergua es una de las narradoras más reconocidas de México. Con grandes colecciones de cuentos y narravita en diversas editoriales, sorprende con sus situaciones comunes y su lenguaje sencillo, pero fortaleciendo su habilidad como narradora.

Con Edificio, García Bergua construye un mundo propio, departamento a departamento, cuarto a cuarto, puerta a puerta. Con un lenguaje coloquial, arranca situaciones comunes para plasmarlas en sus cuentos.

Destaca en esta colección, ¿Y si no abro los ojos? una historia donde el personaje duerme, y es tal su sueño que se niega a despertar incluso cuando creen que está muerto; a manera de la técnica de corriente de conciencia, él asegura que solo descansa, pero no sucede así para el resto del edificio.

En Los coches, se presenta a un singular vecino: posee y vende automóviles de lujo. El viejo portero Aristarco cuida y lava sus automóviles, sin conocer el secreto mejor guardado que la procedencia de los autos.

La adolescencia y el miedo al sexo opuesto se conocer en La bolsa, historia de un chico que va por las "cocas", y por todas las demás cosas que se le ocureen a su madre mientras su padre festeja algo, él nunca sabrá qué, pero hay un festejo importante.

En un franco tono satírico, Bigamia cuenta la historia de un hombre y las dos mujeres que viven con él... y de pronto cómo cada una exige su propio departamento, y después comienza la ironía: una lo deja, la otra también, y el se convertirá -tal vez- es el segundo hombre de una de ellas.

Los tormentos de Aristarco, último cuento de la colección, arranca un trozo de la realidad contemporánea: Cómo el viejo portero cuida celosamente a una e las inquilinas, incluso con obsesión que raya en el amor incondicional, hasta que descubre cómo sobrevive a los días. Resulta que a través de su gatita, conoceremos la reverencia y el odio, al grado tal que decidirá encerrarla como muestra del desamor... hasta que otra sorpresa se descubra en el edificio.

Una colección que vale la pena leer, ágil, divertida, y también que invita a la reflexión más profunda que pueda existir: Todos podemos estar en el mismo edificio, y conoceremos la puerta, pero no el interior de la habitación de cada uno de nosotros...