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lunes, 7 de diciembre de 2020

A home at the end of the world: la amistad, la fidelidad, el amor en tiempos contemporáneos

Antes de su consagración con el Premio Pulitzer en 1999 por The hours (Las horas: El tiempo y su paso implacable, comentado en este espacio en http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2010/02/el-tiempo-y-su-paso-implacable.html) el autor norteamericano Michael Cunningham nos ofrece una novela sincera, profunda reflexión de lo humano, llevada a la pantalla con un gran reparto. A home at the end of the world (2004, Picador, Farrar, Strauss and Giroux)

En esta historia convergen tres personajes multidimensionales: Bobby y Jonathan, viejos amigos que se encuentran muchos años después y Clara, mujer dueña de si vida. Nacidos en una pequeña población de Estados Unidos, Bobby y Jonathan son dos opuestos: introvertido y extrovertido, padres involucrados, padres “despistados”, un seguidor y un auténtico joven. Entre ellos nace una amistad profunda: viven la juventud al máximo, el despertar sexual, los tiempos de cambios. Eventualmente Bobby pierde a su familia y “se adopta” en la familia de Jonathan, como un hijo más, estará con ellos en las buenas y en las malas, en la salud y en enfermedad.

Al paso de los años, Jonathan va a Nueva York y se acomoda naturalmente a una de las ciudades más pujantes en Estados Unidos. Bobby permanece en su ciudad natal, hasta que cierra el tradicional cine de su padre; y  éstos deciden mudarse al sur del país en busca de un clima que asiente mejor su salud.

Bobby entonces decide ir a Nueva York, donde Jonathan lo recibirá en el departamento que comparte con Clara, mujer independiente, consciente de la sexualidad de su compañero de piso, recibe al viejo amigo y se convierten en un peculiar trío que poco a poco vivirá al máximo su vida.


La estructura de la novela por capítulos, centra su narrativa en los tres protagonistas y Alice, la mamá de Jonathan, confidente de ambos –ahora- adultos jóvenes.

Las vivencias en esta gran ciudad pondrán a prueba la amistad, la fidelidad, el amor en tiempos contemporáneos, la homosexualidad, el trabajo, el ritmo de vida urbano… todo para retratar a un personaje más de la novela: la gran manzana.

A un ritmo lento, el autor va desarrollando profundamente a estos personajes, capaces de reír, de llorar, de extrañar, de amar apasionadamente. Pero a medida que se vive la década de 1980, una extraña enfermedad se adueña de Jonathan. Mientras el peculiar tercio decide dar un paso singular: tener un hijo.

El hijo y la enfermedad provoca en la pareja dar un paso decisivo: aprovechar una herencia de Bobby y mudarse a su pueblo natal. El contraste en esta vida provoca un shock en los personajes. Una dinámica familiar diferente, el trío pone un restaurante que se convertirá en referente en la población. Así, los personajes se desarrollan en todos los sentidos, para arrancar de la realidad esa vivencia que nos hace, finalmente, profundamente humanos.

Ubicados –para estos jóvenes citadinos- en casi el final del mundo, la casa se convertirá en un hogar para la familia, en la oportunidad de vivir plenamente y disfrutar todo aquello que los mantiene unidos.

Un claro ejemplo del amor en nuestros días, de los ritmos de nuestra vida y los desafíos que los tiempos modernos ofrecen para vivir. Un autor que demuestra su maestría en la construcción de personajes y presentar historias, arrancadas de la realidad y aleccionadoras.

En este espacio también comentamos Specimen days: tres muestras de la realidad (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2019/01/specimen-days-tres-muestras-de-la.html) con una estructura similar a Las horas, donde conviven el pasado, un presente y un futuro deshumanizado.

martes, 16 de octubre de 2018

Specimen days: tres muestras de la realidad


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Michael Cunningham ha realizado novelas donde destaca lo humano y la fuerza del destino. The hours (1998) es el ejemplo perfecto, donde diversos personajes quedan unidos por el profundo sentir de Virginia Woolf.

En 2005, Cunningham nos presenta Specimen days una novela a tres voces en tres diferentes épocas, donde además del narrador cambia la época y los protagonistas.

Los tres relatos, ubicados todos en New York del siglo XIX, XXI y XXIII, tienen como vaso comunicante a Walt Whitman, el poeta norteamericano que valora el pasto y la fortaleza de la juventud, e incluso es un personaje secundario en el primer relato.

En In the machine el protagonista tiene que trabajar a temprana edad para cuidar a sus padres, que entraron en una profunda depresión a raíz de la muerte del hijo mayor. Una historia fantasmagórica que fusiona el amor, el destino y un espíritu dispuesto a realizar una advertencia… 

Lucas, enamorado casi sin saberlo de la otrora prometida de su hermano Simon -trabajadora de maquila y prostituta- comienza a ver al fantasma de su hermano, que le hará pensar en un accidente que debe evitar, aún a costa de su propia vida.

El amor filial, la entrega, la solidaridad y el afán de amar la poesía, no son limitantes para estos personajes que viven en la pobreza material y espiritual. Recorriendo New York, el joven protagonista convive y dialoga con el autor, quien descubre esa sensibilidad ante el goce y el amor que detecta en Lucas.

En The children`s crusade estamos ante la búsqueda de una secta que, sin tener en claro la motivación, utiliza a jóvenes que son prácticamente niños, que empiezan a estallar/inmolarse a la usanza terrorista.

Buscando a más posibles víctimas manipulables, una telefonista de ayuda por el ataque del 11 Septiembre, recibe una misteriosa llamada, donde las citas de Whitman llaman la atención.

Una búsqueda de la razón del ser, de la adopción, el compromiso filial vs el amor paterno, hacen que poco a poco se busque detener un ataque, a medida que también se busca la razón de vivir.

A manera de relato de suspenso, se busca encontrar el origen de esta secta y sus intenciones, antes de que sea demasiado tarde y haya otro ataque…

En el tercer relato Like beauty, New York se ha convertido en el futuro, en la sede de recepción de extraterrestres, quienes llegan a la Tierra al terminarse los recursos de su planeta.

El protagonista Simon, un humanoide de placer, tiene en su programación una fecha y un lugar, y al saber que su vida artificial terminará, comienza una odisea al lado de una extraterrestre de Nadian contratada como niñera.

Cual fugitivos, los protagonistas comenzarán a toparse con diferentes personajes y con ello, ir detectando aquellos sentimientos, pasiones y acciones que conforman lo humano.

Este humanoide conoce, sin saber por qué, los poemas de Whitman. Y ante esa curiosidad propia del humano, descubre que si busca a su creador tendrá una posibilidad de largar su vida.

En los tres relatos, los personajes son multidimensionales, y buscan en la poesía una razón para su ser. A ritmo lento, con abundantes diálogos y una profunda reflexión sobre lo humano, Cunningham demuestra su habilidad de construir seres que en situaciones extremas, ponen al límite el sentir humano.

Y a la vez, New York es una ciudad vida, que evoluciona junto con sus habitantes, para ser un espacio de amor, un espacio de medio, o un espacio de duda. La búsqueda del ser se mezcla entre sus calles, rincones que el autor conoce como la palma de su mano. 

Una buena novela para conocer al autor y a descubrir a ese gran intertexto que es Whitman.

En este espacio también hemos comentado la novela ganadora del Pulitzer The hours (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2010/02/el-tiempo-y-su-paso-implacable.html)

sábado, 27 de febrero de 2010

El tiempo y su paso implacable

Este libro lo compré originalmente porque ganó el Pulitzer y se "veía" interesante el argumento: La vida de 3 mujeres en 3 momentos diferentes de la historia; con el elemento en común de la Sra Dallaway, la novela de Virginia Woolf.


Lo que en apariencia es un texto "de tristeza" se convierte en una verdadera exploración del sentir humano, la vitalidad frente al vacío de la existencia, la solidaridad y la entrega, las ilusiones y el tedio de la rutina, el simple paso de las horas que nos envuelve y nos retrae.


Así, Las horas (1999) de Michael Cunningham presenta a Virginia Wool en su conflictiva y depresiva vida durante el proceso de escritura de la novela; a la Señora Brown, quien tiene la vida perfecta que toda mujer de los 1940s podría considerar perfecta; y Clarissa Vaughn, una mujer exitosa que planea una fiesta para su agonizante amigo en la década de los 1990s.


Cual vasos comunicantes, la historia de las tres mujeres nunca se cruza "físicamente", pero coinciden en el texto de Woolf: la primera intenta suicidarse y nace así la novela referida; la segunda lee el libro y entra en una profunda crisis existencial al conocer su segundo embarazo y el vacío que presenta su "vida perfecta"; mientras la tercera tiene como apodo el nombre de la protagonista de Woolf.


Así, a paso lento, cada capítulo es una de las historias comentadas, y poco a poco se construye esa sintofía armónica, donde la soledad y la desesperanza parecen dominar. Y es que ninguna puede detener el paso del tiempo, de las horas que nos envuelven y parecen consumir nuestra existencia.


Se realizó una versión fílmica en el 2002, a cargo de Stephen Daldry, con un extraordinario reparto: Nicole Kidman (camaleónica por el cual ganó el Óscar a mejor actriz en rol principal), Julianne Moore (la Sra Brown), Meryl Streep y Ed Harris (los amigos contemporáneos) Estuvo nominada a 8 Óscares y otra serie de reconocimientos internacionales. El ritmo de la película es similar al texto, pero con actuaciones desgarrantes. Vale la pena verla.