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domingo, 27 de octubre de 2013

Al rescate de la tradición negra en México


Durante octubre de 2013 en el estado mexicano de Oaxaca reconoció el valor cultura de la raza negra o de origen africano en sus límites. Para muchos, fue un acto de reconocimiento histórico, para otros, la revaloración de un elemento importante en la historia de México.

Lo cierto: así como sucedió en Cuba, en Colombia y otras zonas colonizadas por los españoles en el Siglo XVI, en México también hubo presencia africana, y dejaron huella en las costumbres, la comida, el habla, e incluso las creencias diarias.

Este tema lo retoma Carmen Boullosa, escritora y ensayista mexicana, en su texto Azúcar Negra (2013) una colección de discursos y ensayos previamente presentados, junto con un capítulo inédito.

En “El negrito blanqueado”, la autora recupera pistas de un supuesto autor negro, que de pronto es “morenado” e incluso “blanqueado”, siendo que a los largo de dos siglos se presume su calidad literaria, y a la vez, sus pistas se pierden en la historia.

En “la goma de borrar de Bernal Díaz del Castillo” y “Raza blanquita”, la novelista mexicana tiene un tono jovial, casi cómico, para recuperar la vida de los negros en México.

“El sueño mexicano” plantea un giro histórico: los negros cruzan la frontera hacia México buscando huir de la esclavitud norteamericana. Pero esta propuesta tiene algo de verdad, que invita a una reflexión valiosa: cómo en México también se pueden construir sueños, y a la vez, recuperar la historia de personas que han constituido nuestro presente.

Este sencillo texto, de tono coloquial y humorístico, deja una enseñanza concreta: existen grupos de personas que han dejado huella en nuestra cultura y, eventualmente, hay que recuperarla. ¿Recomendado? Sí.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Las venas de América Latina ¿siguen abiertas?

Hace un par de años escuché por primera de Eduardo Galeano (Uruguay). Primero encontré sus libros en una librería de Washington (luego entendería la paradoja) en inglés; y este año encontré las rediciones de buen aparte de su obra. Ahora sí, en español. 

Después de un par de libros que tenía pendiente decidí tomar el ensayo Las venas abiertas de América Latina. Por vicio, revisé el primer año de edición: 1971. En mis manos, la séptima reimpresión de la tercera edición ¿Un best-seller? Podemos decir en los parámetros hispanoamericanos, que sí. Incluso a nivel mundial. 

Y es que esta portentosa obra de Galeano nos lleva a una sencilla pregunta ¿por qué América Latina ha sido buscada por todas las grandes civilizaciones y por qué “estamos como estamos”? 

A más de 40 años, el ensayo es simplemente: vigente. En un tono histórico y lleno de fuentes de apoyo, el libro plantea la explotación del oro y la plata, de la caña y el azúcar, del café, del petróleo y los minerales, en fin, de los extensos recursos naturales que han alimentados millares de industrias en Europa y Estados Unidos, que han llevado a la esclavitud y a la muerte a millones de personas; que han llevado a la pobreza extrema a nuestro continente (bueno, del Río Bravo hacia Tierra del Fuego, claro).

Con una visión ampliamente crítica, Galeano nos lleva a los vericuetos de la Corona Española, la sobreexpansión industrial de Inglaterra y a la poderosa influencia de Estados Unidos.
Unidos a África en diversas penalidades, nuestra región ha vivido revoluciones, golpes de estado y prácticamente genocidios silenciosos a nombre del progreso, y de la falta de recursos para explotar nuestros propias fuentes de riqueza. ¿El resultado? Marginación, hambre y estallidos sociales, mientras las ricas industrias estadounidenses y europeas multiplican en varios dígitos sus escasas inversiones. 

“Es América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos.” (16). 

Y pareciera que nuestros recursos son inagotables. Pero lo son. Tanto como la paciencia de las personas que pueden vivir con menos de 10 dólares al mes. Los apoyos internaciones se multiplican: los préstamos a tasas insostenibles, las maquinarias de más de 30 años, los derechos ilógicos sobre los pedazos de tierra (incluido el subsuelo y lo que pasa por arriba de ellas). Lo que no se acaba es la necesidad, ni la gente. “El sistema no ha previsto esta pequeña molestia: lo que sobra es gente. Y la gente se reproduce. Se hace el amor con entusiasmo y sin precauciones. Cada vez queda más gente en a la vera del camino, sin trabajo en el campo, donde el latifundio reina con sus gigantescos eriales, y sin trabajo en la ciudad, donde reinan las máquinas: el sistema vomita hombres. Las misiones norteamericanas esterilizan masivamente mujeres y siembran píldoras, diafragmas, espirales, preservativos y almanaques marcados, pero cosechan niños; porfiadamente, los niños latinoamericanos continúan naciendo, reivindicando su derecho natural a obtener un sitio bajo el sol en estas tierras espléndidas que podrían brindar a todos lo que a casi todos niegan.” (19) 

En este texto, se plantea que la tierra está explotada en un 20% o 25%, que la riqueza no llega a quienes se les arrebata la tierra, y nuestras universidades producen excelentes profesionistas que no encuentran trabajo y van hacia el norte en busca de becas y de mejores oportunidades. 

Con ello, los gobiernos continúan firmando tratados y convenios en busca del progreso, en busca del desarrollo. 

¿Es o no un texto vigente? Me atrevo a decir que demasiado. Por supuesto, hay que consultar otras fuentes que complementen esta información, e incluso que nos diga qué ha pasado 40 años después de la primera edición. Pero, de nuevo me atrevo a decir, no creo que haya cambiado mucho.
Una lectura densa, pero con un rigor de investigación de fuentes diversas, que más de uno nos asombrará su revelación, sus citas, sus reflexiones en itálicas. También destaca el estilo periodístico, y las profundas reflexiones del autor.

Tal vez Galeano no se ha equivocado: América Latina es como un cuerpo y continua con las venas abiertas.

lunes, 15 de abril de 2013

Melancolía y recuperación del sur...

Daniel Mordzinski (fotógrafo) y Luis Sepúlveda (escritor) habían decidido hacer un viaje por el sur de América -es decir La Patagonia- desde décadas atrás. El tiempo, las circunstancias y la vida misma llevaron a desplazar la idea... hasta que un buen día tomaron el último expreso para recopilar las "Últimas noticias del Sur".

En un libro, simplemente, fenomenal. No solo por la narrativa franca y deprovista de aforismo de Sepúlveda, sino por las fotografías que Mordzinski nos regala.

Y es que el libro Últimas noticias del Sur (2011) no es un ensayo ni un cuaderno de viaje. Tampoco es una odisea ni la recuperación del tiempo perdido. Es todo lo anterior y nada mas alejado de la realidad que eso...

En 11 sencillos relatos, los autores recrean lo que empezó como un viaje amistodo y terminó siendo la visita a uno de los últimos rincones casi intocados por el ser humano. El sur de América Latina que comparten Chile y Argentina es pintada como una región desolada, donde la vida vale por el trabajo que cada quien realiza, y donde hasta el perfecto desconocido está dispuesto a regalarme un corte de cordero y un buen mate.

Con ese particular estilo de crítica social y narrativa periodística, Sepúlveda nos presenta un texto -casi de ficción- de cómo el dinero puede llevar al Patagonia Express de ser el único medio de transporte de diversas poblaciones al juegete rentado de extranjeros.

También conocemos la vida de los vaqueros o de los músicos que han viajado hasta el fin del mundo para construir violenes utilizados por las grandes orquestas de Europa.


Sin quererlo, conocemos duentes, exiliados de la guerra, aventureros, una señora de 90 años que es feliz con un manzano, y claro, las historias inverósimiles de los buscadores de oro, fama y fortuna.

Otra historia singular es la búsqueda del primer cine que se dio en la región, incluso que grabó documentales y las primeras películas de ficción del siglo.

Contando las anécdotas de gente que ha visto la avaricia humana a su máxima expresión negativa, o del valor que se da al diálogo honesto y al silencio donde se genera la confianza, la fotografía va retratando rostros, paisajes e intenta capturar esa alma llana que aún deambula en estas llanuras.

Un libro (que por cierto se encuentra impreso y en ebook) que recomiendo para disfrutar a paso lento, para encontrar en las fotografías las pequeñas anécdotas que se presentan, y poco a poco, vivir una ventura al fin del mundo, una recuperación de los que hemos perdido con la modernidad, y una profunda reflexión de nuestra sociedad y de que aquello que en realidad está en el ser humano.

Gracias Luis y Daniel por dejarnos ir al sur con ustedes, y ahí recuperar parte de lo que hemos dejado de ser...

sábado, 31 de diciembre de 2011

Hacia la unidad latinoamericana... un ensayo, un sueño

Jorge Volpi nos regala en El insomnio de Bolívar: cuatro consideraciones intempestivas sobre América Latina en el siglo XXI (2010), una visión desmitificadora sobre la realidad de América Latina.



Y digo desmitificadora, porque retoma el planteamiento de Simón Bolívar en Cartas de Jamaica sobre la propues de una unidad del territorio conquistado por España, que en busca de su independencia, pretende negar su relación con "La Madre Patria" para terminar enfrascados en la fragilidad ideológica de América. No la América que visionaron las antiguas 13 colonias inglesas, ni la unificación política-económica-social-cultural del Virreinato de la Nueva España al Virreinato del Río de la Plata, tampoco aquello que el español o la religión podían ofrecer, ni hablar de las cultural prehispánicas casi aniquiladas. La unidad que revisa Volpi es, precisamente, encontrar que en realidad no existe una unión más allá del papel o de las buenas intenciones de organismos internacionales.



Paso a paso, Volpi revisa luchas ideológicas y económicas frente a Europa y Estados Unidos, hablando de la fortaleza en papel de las Constituciones, mientras se habla de una apertura desmedida a la explotación de los recursos naturales por parte de las potencias mundiales.



Hace un repaso de los líderes actuales que tenemos, desde aquellos que pretenden fortalecer la democracia con sus decisiones dictatoriales, hasta los estados débiles que se pelean por una franja de tierra ignorado las necesidades básicas de sus habitantes; ni hablar de la corrupción en los organismos políticos e incluso, en la fragilidad ideológica de partidos y gobernantes.

Esta obra, ganadora del segundo Premio Debate Casa de las Américas 2010, incluye cuatro capítulos-ensayos, donde uno de ellos pregunta ¿qué es un autor latinoamericano? Comenzando por el origen intandigle de esa palabra "lationamérica", se concluye que no hay un estilo, una escuela, una forma única de escritura; lo que sí, historia en los textos de ficción y periodísticos, que buscan repurarse así mismos en la amalgama cultura donde se desarrollan.



Pareciera, dice el texto, que no hay algo que unifique a los autores, pero en el fondo, tampoco culturalmente hay muchas cosas que logren la unidad bolivariana. No importan los discusos ni los decretos, los pactos o las buenas intenciones. Eso sí, dueños de una necesidad de "re-encontrar" aquello que los españoles derribaron hace 5 siglos, y que a la vez, nos dio, precisamente, esa unidad ficcional.


Un ensayo que vale la pena leer, para invitar después a releer y a criticar en forma más objetiva. Al cabo, no nos debe quitar el sueño, pero sí invitarnos a pensar.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Detrás de las novelas...

... yace la vida misma. Así puede resumirse la experiencia de Historia secreta de una novela (1971) de Mario Vargas Llosa, quien en breves 78 páginas relata cómo se creó una de la grandes obras del boom latinoamericano, La casa verde.

Y es que para Vargas Llosa lo esencial en la vida de todo escritor es la vivencia que ha tenido, de tal forma que la ficción se nutre incansablemente de la realidad que lo rodea, de sus experiencias, de sus vivencias diarias.

Así, nos enteramos que Piura nace de la experiencia infantil del autor, y que Santa María de Nieva es sitio surrealista existente en la selva peruana. De tal forma que todo ha existido alguna vez: el desierto, la selva, la historia de los explotadores de indios, las monjas que arrancan niñas de sus familias de indios nativos, los músicos, las referencias históricas, inclusive los nombres y los tormentos que caciques usan para "meter en cintura" a los rebeldes.

Lo más interesante es que existió un prostíbulo enigmático en su juventud, pintado de verde, donde existía un trío musical, donde había personajes llamativos y novelables, donde la realidad y la irrealidad se fundían cada noche.

El autor no sólo desnuda su proceso creativo, también el origen de ser escritor. "Es muy difícil pensar en "ser un escritor" si uno ha nacido en un país donde casi nadie lee: los podres porque no saben o porque no tienen o smedios de hacerlo y los ricos porque no les da la gana. Es una sociedad así, ser escritor no es optar por una profesión, sino un acto de locura." (27) Muchos dirán, qué bueno que siguió con esta locura, porque ha regalado profundas reflexiones sobre aquello que nos hace ser humanos.

Otra cosa que Vargas Llosa hace es indicar, no sólo de las historias vividas o narradas se logran grandes argumentos, también de la obsesión de realizar notas, de realizar investigaciones que permitan una profunda documentación y, por supuesto, la necesidad de ser escritores con rutina: dedicarse algunas horas a escribir, ser disciplinados al deseo de escribir, ser constantes en la edición. Todo ello hará de cualquier persona un buen escritor, al menos un escritor.

Un texto ágil, escrito a manera de discurso, nos permite adentrarse en una gran obra latinoamericana y en el proceso creativo del ahora ganador del Premio Nobel de Literatura 2010.

martes, 26 de octubre de 2010

Enterrando el pasado

Se supone que un entierro causa dolor, y alegóricamente es el fin de una etapa. Chávez y Santajuliana toman este concepto y proponen la denominada La generación de los enterradores. En sus textos proponen una revisión a la escritura mexicana y, en el proceso, una revisión biográfica y literaria de autores mexicanos nacidos en la década de 1960. En particular, el concepto de enterradores propone que los escritores “rompen” con generaciones anteriores (padres y abuelos literarios) para construir una nueva literatura. Se “entierra” de esta forma no sólo las temáticas tradicionales –por ejemplo la revolución y lo indigenista- sino las estructuras y características lingüísticas de la época. Se transforma de esta forma el marco literario mexicano o, como bien se reflexiona, se absorbe por el sistema establecido (para bien o para mal)

Los autores de este texto tienen una historia interesante: han escrito a cuatro manos ensayos y ficción. Cada uno, por su parte, ha escrito novela o cuento, inclusive han sido acreedores a premios y reconocimientos literarios. Chávez forma parte del “Crack” una especie de movimiento con declaratoria que Estívil, Padilla, Urroz y Volpi empiezan con el laureado cuento “Variaciones sobre un tema de Faulkner” (1989) y posteriormente sellan con Palou y el mismo Chávez en el “Manifiesto del Crack” (1996); y ha escrito novela, donde destacan “El libro del silencio” (2007) y “La conspiración idiota” (2003). También más de 10 títulos de literatura infantil, sobresaliendo “Las peregrinas del fuisoysere” (2007) y “El beso más largo del mundo” (2005). En estos dos últimos géneros, ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales. Con este contexto, a veces institucionalizado y otras rebelde con causa, Chávez Castañeda planea, critica, señala y, a diferencia de otros tantos, escribe. Pareciera que su conocimiento de la generación que comenta se fundamente, no sólo en una visión crítica sino en formar parte activa de ella.

Su mancuerna en “El final de las nubes” (2001) es Celso Santajuliana, también mexicano y escritor de vicio y oficio. Además de sus obras propias -las novelas “Historia de Lorea” (1990) y “Palabras que sueñan como si vuelves” (1993) y las colecciones de cuentos “Salón de usos múltiples” (1993)” y “Ninantla (1992) por mencionar algunas-, Celso coordina su propio laboratorio de novela, el cual “es un curso de vida. (…) teórico práctico sobre cómo encontrarnos a nosotros mismos, ya sea escarbando en nuestro interior todo lo que tenemos, ya sea buceando en nuestros profundos posos de sentimientos internos, algunos de los cuales están, incluso, encarcelados.” (Santajuliana) Celso no se ha limitado a la ficción, también ha sido ensayista e incluso entrevistador del Subcomandante Marcos.

Para llegar a donde lo hacen, Santajuliana y Chávez revisan personalmente un conjunto de obras selectas, entrevistan a los autores y se lanzan a una cruzada monumental de documentar textos publicados, ignorados por los lectores o guardados en un cajón, para dar forma a una generación que pareciera perdida entre la burocracia gubernamental y la aparente “chispa de genialidad”. Se enfatiza “aparente” porque estos críticos se toman con el hecho de enfrentarse a textos prometedores, a narradores conscientes de su oficio y de la necesidad de explorar vericuetos que atraigan a lectores –y por qué no señalarlo- a editoriales capaces de imprimirlos y distribuirlos en diversas geografías.

Y resulta, como hallazgo interesante, la existencia de autores que han librado el vaticinio de una excelente opera prima, mientras otros se han perdido en el laberinto de la burocracia creativa o la diplomacia internacional, o bien entre becas y fondos que impulsan su escritura pero los condena al anonimato. Otra cuestión interesante representa el mapa literario mexicano, donde existen –más que obras- autores que luchan por estar en la presencia de lectores y de autoridades que apoyan su creatividad. ¿Existe entonces un futuro literario? Diría que su planteamiento es más bien: hay esperanza en tener un cúmulo de obras que permitan acrecentar la reflexión humana y la originalidad emocional.

Otra identificación valiosa es su distinción de la literatura pura e impura; si bien no es el “hilo negro”, sí remarca la cuestión económica entre lo popular y lo selectivo. Dado que la primera marca la innovación literaria como singularidad, la segunda remarca que lo valioso es lo prefabricado y lo comercialmente exitoso. Esto se enfatiza, en el caso México con el festejo del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución: escritores consagrados como Palua y Silvia Molina han lanzado textos de esta naturaleza (“Pobre patria mía” y “El resplandor de la montaña” respectivamente) Aquí la pregunta que surge es ¿los puros se han vuelto impuros? ¿lo “nacionalista” es lo importante en este momento?

Paradójicamente, mencionan que algunos autores reseñados se pierden en las ediciones propias o poco difundidas, y su análisis presentado en dos volúmenes está fuera de circulación por parte de la editorial que los cobijó. Tal vez esto represente una de sus grandes denuncias: La literatura mexicana también es presa de la mercadotecnia, de la venta rápida y los libros digeridos para los lectores promedio.

Si bien tiene un lenguaje accesible y un ritmo propio, el libro no puede ser completamente “disfrutado” por cualquiera, hay que saber un poco de historia, de creación literaria, de las condiciones políticas y culturales de México, incluso, del Servicio Exterior Mexicano y la necesidad de expresarse libremente sin imitar a otros autores ni a fórmulas dictadas por el éxito comercial. Su metodología es básica pero necesaria, en especial para revisar lo escrito por su generación, aunque no todos sean autores reconocidos. Tal vez esto mismo es lo que lleva a los que “enterradores” sean así mismos “enterrados” en un catálogo editorial.


REFERENCIA
Chávez Castañeda, Ricardo y Celso Santajuliana. La generación de los enterradores II. Una expedición a la narrativa mexicana del tercer milenio. México: Nueva Imagen, Grupo Patria, 2003.
----- La generación de los enterradores. Una expedición a la narrativa mexicana del tercer milenio. México: Nueva Imagen, Grupo Patria, 2000.