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martes, 12 de junio de 2018

Perderá: una polifonía de la condición humana


Perderá (2015, Maxi TusQuets) es una novela polifónica, donde la línea temporal se mezcla con la espacial, resultando una especie de corriente de conciencia en el diván.


El texto de Celso Santajuliana –uno de los miembros de “los enterradores”- resulta una compleja y entretenida novela. Un lenguaje sobrio –a veces sombrío- se conjuga con personajes delimitados por la propia polifonía, y una narrativa fragmentada que asemejan a esa corriente de conciencia que todo ser humano vive.

Con el vaso comunicante de “la loquera”, el protagonista José plantea su aventura  antiética con su terapeuta, quien lo sigue en una especie de descenso al infierno para conocer al amor de su vida... que bien podría resultar en un juego de personalidades.

De pronto, se cambia la acción a un joven deportista que busca oportunidad en las grandes ligas del soccer, para demostrar su inseguridad y su talento, que ante la falta de oportunidades y el miedo a las lesiones, irá construyendo su incierto futuro.

También se escucha a un piloto, que entre la aventura y la osadía no sabemos a ciencia cierta dónde y por qué quiere viajar.

Con una narrativa llena de puntos suspensivos, acotaciones entre paréntesis, abundantes diálogos y descripciones en primera persona, con algunas cursivas a manera de intertexto, esta novela se puede considerar un thriller y una especie de biografía apócrifa de un sueño o de una aventura, donde el protagonista seguro terminará perdiendo.

Interesante para conocer una de las importantes voces narrativas de México y una forma diferente, por qué no decirlo, de explorar la mente contemporánea.

En este espacio, del autor hemos comentado su novela a cuatro manos “El final de las nubes” en coautoría con Ricardo Chávez Castañeda (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2014/10/a-que-se-enfrenta-nuestra-ninez-el.html) y el ensayo de los mismos autores “La generación de los enterradores” (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2010/10/enterrando-el-pasado.html)

jueves, 30 de octubre de 2014

¿A qué se enfrenta nuestra niñez?: El final de las nubes



El final de las nubes (2012) es una novela negra, escrita a 4 manos por Ricardo Chávez Castañeda y Celso Santajuliana, los mismos que nos trajeron la revisión de la literatura mexicana contemporánea llamada “La generación de los enterradores”. 

Finalista del Premio Dashiell Hammett (algo así como el Pulitzer de la novela policiaca y negra), la novela se sitúa en la Ciudad de México, donde el mundo contemporáneo es aplastante y destruye a todos a sus alrededor. 

La premisa es aparentemente sencilla: diario desaparecen niños de las calles, de las escuelas, de las casas, y las razones son desconocidas. 

En diversas historias paralelas, conocemos el dolor de una madre que ha visto desaparecer a su hija; un sacerdote que para no terminar de perder su fe dibuja un mapa de pecados; un par de detectives que pretende hacer su trabajo; un rico que busca cambiar al mundo; un grupo de chicos de la calle que lucha por sobrevivir… y de marco, el aniversario del 2 de octubre. 

Y es que razones hay muchas para que los niños desaparezcan, y con ello nuestra propia humanidad: los personajes descienden al infierno, cada uno en su propia vida. Ricos y pobres buscan la sobrevivencia, sin importar sus acciones ni su trascendencia. 
 
A un ritmo adecuado, las historias se entremezclan a contrapunto, tejiendo esta telaraña que es la capital del país. Abundantes diálogos, lenguaje coloquial, y misteriosos seres de apariencia extraterrestre que cazan cada noche a los pequeños de la calle.

A la vez que reflexiona el drama que se vive todos los días en la gran urbe, se desmitifica el Mitin de Tlatelolco y su revoltoso aniversario. “La fuerza de un movimiento revolucionario radica en su conciencia de estar muertos” (127)

Los personajes pueden parecer estereotipados, pero su variedad permite ver nuestra deshumanización por el dolor o por el dinero. Paradójicamente se plantea que “siendo el cielo y el infierno contrapartes, cuando nos esforzamos por agrandar uno, acabamos agrandando también el otro.” (128)

Una excelente novela que vale la pena leer.

lunes, 10 de enero de 2011

martes, 26 de octubre de 2010

Enterrando el pasado

Se supone que un entierro causa dolor, y alegóricamente es el fin de una etapa. Chávez y Santajuliana toman este concepto y proponen la denominada La generación de los enterradores. En sus textos proponen una revisión a la escritura mexicana y, en el proceso, una revisión biográfica y literaria de autores mexicanos nacidos en la década de 1960. En particular, el concepto de enterradores propone que los escritores “rompen” con generaciones anteriores (padres y abuelos literarios) para construir una nueva literatura. Se “entierra” de esta forma no sólo las temáticas tradicionales –por ejemplo la revolución y lo indigenista- sino las estructuras y características lingüísticas de la época. Se transforma de esta forma el marco literario mexicano o, como bien se reflexiona, se absorbe por el sistema establecido (para bien o para mal)

Los autores de este texto tienen una historia interesante: han escrito a cuatro manos ensayos y ficción. Cada uno, por su parte, ha escrito novela o cuento, inclusive han sido acreedores a premios y reconocimientos literarios. Chávez forma parte del “Crack” una especie de movimiento con declaratoria que Estívil, Padilla, Urroz y Volpi empiezan con el laureado cuento “Variaciones sobre un tema de Faulkner” (1989) y posteriormente sellan con Palou y el mismo Chávez en el “Manifiesto del Crack” (1996); y ha escrito novela, donde destacan “El libro del silencio” (2007) y “La conspiración idiota” (2003). También más de 10 títulos de literatura infantil, sobresaliendo “Las peregrinas del fuisoysere” (2007) y “El beso más largo del mundo” (2005). En estos dos últimos géneros, ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales. Con este contexto, a veces institucionalizado y otras rebelde con causa, Chávez Castañeda planea, critica, señala y, a diferencia de otros tantos, escribe. Pareciera que su conocimiento de la generación que comenta se fundamente, no sólo en una visión crítica sino en formar parte activa de ella.

Su mancuerna en “El final de las nubes” (2001) es Celso Santajuliana, también mexicano y escritor de vicio y oficio. Además de sus obras propias -las novelas “Historia de Lorea” (1990) y “Palabras que sueñan como si vuelves” (1993) y las colecciones de cuentos “Salón de usos múltiples” (1993)” y “Ninantla (1992) por mencionar algunas-, Celso coordina su propio laboratorio de novela, el cual “es un curso de vida. (…) teórico práctico sobre cómo encontrarnos a nosotros mismos, ya sea escarbando en nuestro interior todo lo que tenemos, ya sea buceando en nuestros profundos posos de sentimientos internos, algunos de los cuales están, incluso, encarcelados.” (Santajuliana) Celso no se ha limitado a la ficción, también ha sido ensayista e incluso entrevistador del Subcomandante Marcos.

Para llegar a donde lo hacen, Santajuliana y Chávez revisan personalmente un conjunto de obras selectas, entrevistan a los autores y se lanzan a una cruzada monumental de documentar textos publicados, ignorados por los lectores o guardados en un cajón, para dar forma a una generación que pareciera perdida entre la burocracia gubernamental y la aparente “chispa de genialidad”. Se enfatiza “aparente” porque estos críticos se toman con el hecho de enfrentarse a textos prometedores, a narradores conscientes de su oficio y de la necesidad de explorar vericuetos que atraigan a lectores –y por qué no señalarlo- a editoriales capaces de imprimirlos y distribuirlos en diversas geografías.

Y resulta, como hallazgo interesante, la existencia de autores que han librado el vaticinio de una excelente opera prima, mientras otros se han perdido en el laberinto de la burocracia creativa o la diplomacia internacional, o bien entre becas y fondos que impulsan su escritura pero los condena al anonimato. Otra cuestión interesante representa el mapa literario mexicano, donde existen –más que obras- autores que luchan por estar en la presencia de lectores y de autoridades que apoyan su creatividad. ¿Existe entonces un futuro literario? Diría que su planteamiento es más bien: hay esperanza en tener un cúmulo de obras que permitan acrecentar la reflexión humana y la originalidad emocional.

Otra identificación valiosa es su distinción de la literatura pura e impura; si bien no es el “hilo negro”, sí remarca la cuestión económica entre lo popular y lo selectivo. Dado que la primera marca la innovación literaria como singularidad, la segunda remarca que lo valioso es lo prefabricado y lo comercialmente exitoso. Esto se enfatiza, en el caso México con el festejo del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución: escritores consagrados como Palua y Silvia Molina han lanzado textos de esta naturaleza (“Pobre patria mía” y “El resplandor de la montaña” respectivamente) Aquí la pregunta que surge es ¿los puros se han vuelto impuros? ¿lo “nacionalista” es lo importante en este momento?

Paradójicamente, mencionan que algunos autores reseñados se pierden en las ediciones propias o poco difundidas, y su análisis presentado en dos volúmenes está fuera de circulación por parte de la editorial que los cobijó. Tal vez esto represente una de sus grandes denuncias: La literatura mexicana también es presa de la mercadotecnia, de la venta rápida y los libros digeridos para los lectores promedio.

Si bien tiene un lenguaje accesible y un ritmo propio, el libro no puede ser completamente “disfrutado” por cualquiera, hay que saber un poco de historia, de creación literaria, de las condiciones políticas y culturales de México, incluso, del Servicio Exterior Mexicano y la necesidad de expresarse libremente sin imitar a otros autores ni a fórmulas dictadas por el éxito comercial. Su metodología es básica pero necesaria, en especial para revisar lo escrito por su generación, aunque no todos sean autores reconocidos. Tal vez esto mismo es lo que lleva a los que “enterradores” sean así mismos “enterrados” en un catálogo editorial.


REFERENCIA
Chávez Castañeda, Ricardo y Celso Santajuliana. La generación de los enterradores II. Una expedición a la narrativa mexicana del tercer milenio. México: Nueva Imagen, Grupo Patria, 2003.
----- La generación de los enterradores. Una expedición a la narrativa mexicana del tercer milenio. México: Nueva Imagen, Grupo Patria, 2000.