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lunes, 26 de febrero de 2024

El metal y la escoria. Recuperación de la memoria y la nostalgia

 

Uno de mis autores favoritos es Gonzalo Celorio, tanto por el manejo de sus personajes como el uso de lenguaje. En años recientes, ha editado textos donde la recuperación de la memoria es clave, como si buscase reconstruir su pasado y con ello, la vida de todos a su alrededor. 

 

Esto lo mantiene en El metal y la escoria (TusQuets Editores, 2014) novela que explora la historia de una familia a lo largo de tres generaciones, entrelazando elementos de la autoficción, la crónica familiar y la memoria histórica. 

 

Como parte de la Colección Andanzas, la obra comienza en 1874 con Emeterio Celorio, un joven asturiano que emigra a México en busca de fortuna. Tras comenzar como mozo de tienda, logra establecer un próspero emporio de bebidas alcohólicas en el barrio de La Merced. 

 

Sin embargo, sus hijos dilapidan la fortuna en una vida disipada, mientras que sus hijas se ven relegadas a un papel secundario en una sociedad machista. La historia se complica cuando uno de los nietos, en la tercera generación, intenta retomar la iniciativa económica, pero se enfrenta a una amenaza inesperada: la pérdida de la memoria. "La escucho, sí, como he escuchado todas las historias familiares desde las épocas más remotas, de generación en generación, para que el pasado no se lo lleve olvido" (Celorio, 202)

 

A través de esta narrativa –y con ese excelso uso del lenguaje que raya en lo lírico-, Celorio aborda temas como la migración, el exilio y la lucha por la memoria, reflejando las complejidades de la historia reciente de México. 

 

Así, la novela no solo reconstruye la trayectoria de una familia, sino que ofrece una reflexión sobre la identidad y el legado cultural. "Estos recuerdos que invocas para preservarlos del olvido, también os olvidarás, como empezarás a olvidarlo todo, a pesar de las listas que escribes, que no cumplirán la función de red que les adjudicas para echarte el salto mortal de todos los días" (Celorio, 220)

 

La obra fue reconocida con el Premio Mazatlán de Literatura 2015, destacándose por su estilo narrativo y su capacidad para entrelazar lo personal con lo histórico. 

 

En palabras del propio autor, El metal y la escoria es una "novela de madurez" que le permitió confrontar el miedo al olvido y al alzhéimer, enfermedades que afectaron a su padre y hermano, al mismo tiempo que reconstruía la memoria perdida de su familia.​

 

Un excelente texto para disfrutar y, en esa búsqueda del pasado, recuperar la voz propia.

miércoles, 9 de enero de 2019

Tres lindas cubanas: una mirada personal a Cuba


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Con su acostumbrado estilo lírico, una rica prosa y un fin de aventuras casi arrancadas de la realidad, Gonzalo Celorio nos entrega Tres lindas cubanas (MaxiTusQuets Editores, 2009)

La ascendencia cubana de Celorio es el pretexto perfecto para narrar una saga de generaciones antes, durante y casi al final del gobierno de Los Castro en la isla. Rodeados de mar y enemigos políticos, la isla fue un nicho de esperanzas, cabeza de lucha contra el imperialismo y fuente inagotable debates y posturas.

Entre el origen familiar de los abuelos y las tres cubanas (sus dos tías y su propia madre) lo que arranca como una novela histórica se transforma en un viaje propio, donde lo biográfico se mezcla con la ficción.

Además de explorar la Cuba antes de su revolución, se hace una simpática revisión de las costumbres, los platillos, las aspiraciones sociales y la musicalidad del habla cubana que se desborda en el texto.

El narrador principal es un personaje de apellido Celorio, quien estudia Literatura en la tormentosa década de 1960, lo que le permite viajar a Cuba y conocer de primera mano esta paradisiaca y revolucionaria isla. Con otros dos viajes en el futuro, el protagonista irá cargado de ilusiones y de mercancía de lo más básico para las tías, regalo de su madre, que con las cartas intervenidas logra descifrar que si bien hay educación y esperanza, también hay carencias y necesidades materiales sin cubrir.

El narrador va desenredando el pasado de las tres lindas cubanas, que lograron casarse con bien bajo la firme mirada de la abuela, y cómo una de ellas llegó exiliada a Estados Unidos, otra se mantiene en Cuba a vivir la transformación social y su propia madre, que casada con un diplomático mexicano viaje y viene por diversos lugares del mundo.

Así se van conociendo las miradas a favor o en contra, y cómo a pesar de las carencias el pueblo cubano continua feliz, con ese tono festivo que su lenguaje y su propio cuerpo tienen.

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Por un lado, el texto recorre los laberintos burocráticos, las hazañas familiares, las pérdidas en aras de la revolución, mientras conocemos los propios rincones familiares, las fiestas, la música, los bailes y aquello que ha hecho de esta isla un oasis o un encierro para el resto del mundo.

Los personajes van recorriendo kilómetros y anécdotas, desde los berrinches masculinos hasta el matrimonio entre primos-hermanos. Con múltiples referencias a grandes escritores como Lezama Lima, Alejo Carpentier, Eliseo Diego, Gonzalo Rojas, García Márquez y muchos más, la novela se salpica de referencias culturales y políticas: quienes apoyan al líder revolucionario y quienes lo combaten desde fuera.

Esa revisión literaria nos permite adentrarnos en esa historia que vincula sin fin a México y Cuba, que adereza no solo la historia real sino las anécdotas de la novela.

Llega un punto en que el propio narrador “es un personaje” que al frente de diversas iniciativas culturales busca los convenios y eventualmente, las vacaciones familiares para que sus propios hijos conozcan el pasado que encierran las tres lindas cubanas.

Los capítulos de los diversos personajes se combinarán con intertextos en cursivas que adornan la novela a medida que otros personajes escriben en sus diarios o reportan sus propias vías.

Una novela excelsa para disfrutar una historia cercana, un estilo narrativo ágil y letrado, así como una musicalidad que atrapa.

En este espacio hemos comentado la faceta de narrador (Amor propio http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2010/01/con-amor-propio.html) y como ensayista (México, ciudad de papel http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2012/03/una-ciudad-de-papel.html)

viernes, 23 de marzo de 2012

Una ciudad de papel

El reciente terremoto en la Ciudad de México nos recuerda la fragilidad de esa urbe, la visión de que en un minuto cualquier cosa cambia, como si fuese una ciudad de papel.

Precisamente ese es el título de un discurso de Gonzalo Celorio, México, ciudad de papel (1996) publicado por TusQuets Editores, para darle permanencia al texto leído durante la ceremonia de ingreso de éste a la Academia Mexicana.

Y es que usando su estilo narrativo, cargado de adjetivos, prosa fluida y múltiples recursos del lenguaje, el autor mexicano nos lleva a un recorrido histórico por el Valle de México, para enfrentarnos no a sus fantasmas o sus destructores, sino a los autores que la vieron antes de la Conquista, en la Colonia, o en la Independencia, hasta la Revolución, donde se pretendió convertirla en la máxima expresión de la libertad y el progresos.

"De los pasados esplendores de la ciudad de México persisten, empero, las voces de quienes la cantaron, con líricos acentos, cuando era la región más transparente del aire; de quienes la describieron azorados, cuando a ella llegaron allende el mar océano o la establecieron en lengua latina para darle cabida en las ciudadades del mundo o la magnificaron con palabras hipérboles y artificiosas..." (17)

Con esta breve descripción, Celorio nos enfrenta a la capital Azteca, que ante la falta de una descripción concret fue comparada con las grandes capitales europeas, renovando el mito del águila de devora a la serpiente, y enfrentándola con Venecia o con una mágica ciudad de oro.

En una edición acompañada de portadas de grandes texto, imágenes arrancadas de códices o de incunables, vamos recorriendo los mercados de Alfonso Reyes, o la visión fantástica de Bernal Díaz del Castillo, o el barroco que la embelleció, frente a lo inconcluso del palacio legislativo, ahora Monumento a la Revolución.
Y es que esta ciudad, realmente, es un personaje en el escenario de nuestro país, un persona que cada vez crece más, que se transforma en cada esquina y que permite la convivencia del modernismo, con lo colonial, de lo contemporáneo con lo indígena. Cada rincón parece estar lleno de poesía y enfrentarnos a nosotros mismos.

Es que a lo largo de los siglos "las voces, en suma, que la han construido letra a letra en la realidad perseerante de la literatura. La nuestra es una ciudad de papel." (17)

Una invitación es a leer esta ciudad, la otra es a vivirla.

martes, 26 de enero de 2010

Con amor propio

"Moncho no era personaje todavía. Apenas tramoyista." esta frase es parte de las primeras líneas de Amor propio (1992) de Gonzalo Celorio... una obra que va nos presenta la vida del personaje durante los años 1960 a 1980, y su transformación en un México que ya no cabe en su historia.

Viviendo a través de los ojos de Moncho, Ramón y el licenciado Aguilar... conocemos una generación llena de cambios, ruptura de mitos, el descubrimiento de amor, la esperanza juvenil y el desencando adulto.

Todo se combina con una voz narrativa única, un estido divertido que recrea un lenguaje común e inclusive canciones de la época. La Ciudad de México es el telón de fondo, testigo mucho que también sufre una transformación.

En un lenguaje rico de metáforas y un estilo propio de su autor, la novela puede hacer reír y llorar, pero también reflexionar...