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lunes, 13 de marzo de 2023

Los pánicos principales: despertar sexual, lecciones de vida

Luis Panini, maestro del relato corto, a manera de viñetas, construye el despertar sexual de un adolescente. 

En Los pánicos principales (Editorial An-Alfa-Beta y Conarte, 2022) el autor presenta a través de su alterno ego Luis Panini, los primeros deseos y las fijaciones eróticas en la escuela, en la casa, en los rincones familiares. 

Con una rica prosa, ritmo fluido, capítulos a manera de viñetas, el narrador-protagonista comienza a narrar cuál fue su despertar sexualmente, qué le atrajo inicialmente, sus primeros encuentros sexualidad. 

Más que morbo o lenguaje lascivo, las historias de esta narración –segundo autorretrato del tríptico Un cuerpo sin órganos- se convierten en trozos de realidad, momentos de reflexión sobre aquello que atrae o la satisfacción que se puede lograr. 

No falta la visión religiosa que condena el placer, especialmente el homosexual, o los silencios que deben hacerse ante la pornografía o el primer contacto que no se puede presumir… sino guardarse en lo íntimo de las emociones. También las oportunidades que se ofrecen, algunos personajes predecibles y otros que, aunque no pareciera, se dan a la mano. O a la boca, o al tacto. 

Un texto ágil que en poco más de 100 páginas nos recrea una época personal, un despertar; nos hace reír e incluso reflexionar sobre los gustos y la honestidad.

Y es que construir la seguridad tiene un costo, pero también la honestidad. Un relato para reír, sentir y vivir un poco de esos placeres que parecen estar ocultos, esos pánicos que debemos enfrentar en algún momento de la vida. 

lunes, 13 de julio de 2020

Entre el deseo y la perversión: El uranista


Conocí a Luis Panini con La mala hora (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2019/09/la-hora-mala-una-novela-de-minutos.html) y el poder narrativo entre breve y complejo me llevó a buscar otros libros del autor.

Y el ver en oferta (reconozco que soy caza-ofertas) El uranista, no lo pensé dos veces. Aunque su historia va más allá de un accidente y un grupo de vecinos que debaten entre ayudar o no al herido.

En El uranista (2014, Colección Andanzas, TusQuets Editores), seguimos a “El Viejo”, un personaje mayor que vive solo en un complejo habitacional, y hace su vida en los alrededores cercanos: un supermercado, la plaza, el banco. Aficionado a los rompecabezas, callado y un poco cascarrabias, El Viejo es ilustrador a mano en una publicación, trabaja medio tiempo y tiene un delirio de persecución que se acrecenta todos los días: se siente atraído sexualmente por otros varones, pero mucho más jóvenes que él. De hecho, púberes o recién entrados a la juventud.

Esta afición lo hace buscar determinadas imágenes en los rompecabezas, ayudar a chicos necesitados de algo de dinero (aunque reduzca su presupuesto semanal) para divertirse o ser extremadamente amable con un nuevo compañero en la oficina.

Narrada en cuatro días, El Viejo buscará un rompecabezas determinado con tiene diversos elementos y un niño desnudo –lo que lo hace para él extremadamente valioso- mas evidenciará ante la vendedora su gusto. Sin embargo, el día que decide ir por el siente a una figura extraña que parece espiarlo… que aparentemente compra su preciado deseo.

En su edificio aparece una mano cercenada, y ello deriva en una investigación policial, y al platicar con el viejo detectan a un joven vecino al que solicita una reparación de un aparato doméstico. Esto también lo pondrá nervioso, pues ha visto a una figura misteriosa en los alrededores.

Entre el cambio de servicio en la lavadora del edificio y su nerviosismo, el viejo termina invitando a un joven a bañarse en su departamento, y sus vestigios en el baño serán preciados.

Igual el lunes que va a trabajar –y que presiente es de los últimos días, porque ya no hay restiradores de dibujo sino aparatos computacionales para ilustrar- con la ropa menos apestosa, entra un joven recién graduado con el cual es amable, y después de una comida y naturalmente ir al baño, también entrará para buscar otros valiosos tesoros.

Estos pequeños detalles nos hacen conocer a El Viejo, cuya afición por ver, por casi recordar fotográficamente algunos momentos o situaciones de sus personas favoritas, lo hacen gozar y desear, pero a la vez vivir con el temor de ser descubierto.

Refunfuñón cuando algo no sale como quiere, cuidando el poco dinero que tiene y satisfaciendo sus deseos, este personaje es capaz de emocionarse hasta la excitación, y de tener “accidentes” presa del placer.

Una novela breve escrita con maestría, que invita a ver actitudes de un vicio, más allá de un simple deseo. Con un lenguaje llano, descripciones que nos hacen ver de otra manera los límites del deseo, el texto de Panini retrata una perversión que yace detrás de una cara amable o del infinito placer carnal.

Para disfrutar una historia diferente, cruda, de una actualidad apabullante. Cosas que no siempre se dicen -muchas de ellas tabú-, pero que la literatura nos permite explorar.

lunes, 11 de marzo de 2019

La hora mala: una novela de minutos


De esas veces que vas a la Feria del Libro –como se ha mencionado en otras ocasiones- y buscas una combinación de buenas editoriales y libros que te llamen la atención, por supuesto, a un buen precio.
Así llegó a mis manos, y después de caminar en los restringidos pasillos de la FIL Monterrey, me topé con un libro interesante: La hora mala (Tus Quets Editores, Colección Andanzas, 2016) del autor regiomontano Luis Panini.

Resultó todo un disfrute literario: una anécdota aparentemente sencilla, donde hay un accidente entre la calle y la banqueta, mientras un singular grupo de personas desconocidas se topan, se conocen, se disuelven.

Con esto arranca la presentación de personajes tan inverosímiles como arrancados de la realidad: el joven agonizante, un mago, el vecino metiche, la catequista, el deportista, el vendedor ambulante, la chica “alzada” que no presta su celular, el trabajador de una funeraria y siempre apresurada, un joven en moto… todos resultan tener una versión del accidente, y más aún, de lo que se debe hacer a continuación.

Entre las 3 y las 4 de la tarde, los capítulos van marcando las entradas y las salidas de los personajes, quienes dialogan de las cosas diarias, la situación nacional, las condiciones sociales, de una forma tal que parece enfrentarnos a un absurdo, a un momento digno de teatro (de hecho, me encantaría que fuese algún día una obra teatral)

Con un ritmo tan acelerado como los minutos de una hora, el autor logra delinear a los personajes, representarlos en situaciones absurdas, presentarnos diálogos cotidianos y a la vez trascendentales, mientras leemos sobre el joven accidentado.

Una excelente novela para conocer a Panini, a la vez de retomar lo valioso y lo efímero de la vida, y por qué no, conocer la galería de personajes que parecen nunca caminar por las calles, y de pronto, en un segundo, todos están ahí.