lunes, 31 de agosto de 2020

The maze runner: historias juveniles de un futuro apocalíptico

Originalmente como trilogía, luego una precuela –y varias historias complementarias- las novelas de James Dashner tuvieron un éxito comercial que los llevó fácilmente a la pantalla grande.

En la historia, contándola en orden cronológico, la Tierra sufre “ataques solares” que provocan desolación, destrucción de ciudades, muertes y provocan una situación extrema de sobrevivencia. Es tal el impacto a nivel global que surge una organización con recursos ilimitados para buscar alternativas para la supervivencia de la raza humana; esto incluye la idea de eliminar a un porcentaje de la humanidad para que, entre quienes vivan, se pueda aprovechar mejor los recursos disponibles.

WICKED (por sus siglas en inglés / CRUEL por sus siglas en español) libera un virus que se sale de control y hace que las condiciones actuales sean realmente extremas. Puñados de sobrevivientes se enfrentan a la locura de aquellos infectados que sienten estallar su cabeza y atacan violentamente sin miramientos.

Así, en la precuela The Kill Order (Virus Letal, 2012), unos jóvenes quedan atrapados en un tren subterráneo y poco a poco se enfrentan a la destrucción que ha provocado las olas de los ataques solares. Si bien dos de ellos se conocen de la preparatoria, de pronto se hace un inesperado grupo solidario que, gracias a un exsoldado, lograrán salir a la superficie para encontrar que todo aquello que conocen ha sido destruido.

El peculiar grupo comienza así un viaje por ruinas y situaciones extremas, hasta llegar a un bosque donde se encontrarán con grupos extremistas que confunden la religión con la locura; y de pronto, un inesperado ataque en helicóptero. Aquellos que reciben los dardos pierden la razón y atacan. Una niña sobreviviente se une al grupo que, mermándose en el camino, huye hacia una zona segura.

Finalmente quienes logran escapar son capturados por los seres de los helicópteros y encerrados para estudiar su reacción al dardo…

Si bien no retoma algún personaje directamente, el capítulo inicial vincula la novela con la trilogía principal. Teresa y Thomas son amigos y están a punto de participar en un experimento que ellos mismos ayudaron a diseñar.

Años después, según plantea la novela The Maze Runner (2009), Thomas despierta sin saber quién es. Una comunidad particular de jóvenes y niños, todos varones. En una especie de “El señor de las moscas”, los jóvenes tienen actividades definidas, cultivan sus alimentos, se gobiernan y visitan regularmente “el laberinto” para encontrar una salida.

Regularmente llegan nuevas personas –como Thomas- quien debe tener una función en esta comunidad. Esto junto con víveres y herramientas básicas que permitan la sobrevivencia del grupo. Sin embargo, dos cosas suceden: el protagonista tiene un mensaje inquietante, todo está por cambiar, y es reconocido por una persona del grupo. Esto origina incertidumbre y las acciones comienzas a precipitarse.

No bien va conociendo lo que sucede, cuando de pronto llega una joven indicando que es la última, y que también reconoce a Thomas. En esto todo cambia: el laberinto lleno de trampas y extraños seres será más que un reto, la única oportunidad para sobrevivir será salir de ahí.

El grupo se divide entre quienes entrar a riesgo de morir la vida y quienes prefieren mantener lo poco seguro que conocen. Diversas situaciones provocan cambio en el liderazgo del grupo y ante un descubrimiento se devela una clave del laberinto.

Muerte, traición y aventura enfrenta a estos jóvenes, quienes han vivido en un domo controlado y ahora se enfrentan a lo desconocido.

A ritmo acelerado, continuamente hay acciones que enfrentan a los personajes. Diversos nombres y apodos aderezan el texto que, con amplios diálogos y descripciones abundantes, van desarrollando la historia de pocos días.

El grupo logra salir después de superar algunas pruebas y se enfrentan al mundo desolado donde reina el caos y la destrucción. Pero de pronto son capturados.

En la novela, el punto de vista del protagonista es sustituido por una serie de informes que nos explican estamos ante un grupo experimental que deberá pasar otra fase…

Las novelas The Scorch Trials (2010) y The Death Cure (2011) se vincula en forma más directa con una estructura similar: el parte más amplia del texto tiene el punto de vista de los personajes, para cerrar con un informe o un memorando que permita explicar las aventuras que se han vivido.

En la segunda parte  The Scorch Trials (Prueba de fuego en su traducción) tenemos al grupo a las pocas horas se haber sido capturados. Presos en una extraña instalación, sufren alucinaciones y de pronto reciben la vista de un extraño personaje de blanco: deben salir al mundo real y llegar a uno punto en un tiempo límite, ahí tendrán nuevas instrucciones.

Teresa desaparece y viene un personaje nuevo. Con éste, el grupo del laberinto conoce que hay otro laberinto, pero lleno de mujeres niñas y jóvenes y con él como único nombre. También lograron descifrar y salir de su peculiar prisión ¿qué está provocando estos experimentos? No lo saben.

Deciden emprender el viaje y, como parte de las pruebas, se enfrentan diversos grupos de sobreviviente en la Tierra, incluyendo al Grupo B, grupo de mujeres del otro laberinto que resulta tienen entre sus filas a Teresa.

Enfrentamiento entre los protagonistas y sabemos que tienen una habilidad peculiar, que comparten con el otro sobreviviente del laberinto. También resulta que tienen tatuados en el cuello palabras, que resulta ser su papel en la comunidad.

Entre los líderes, los traidores, quien debe morir y quien debe sobrevivir, el ahora grupo de amigos se enfrentan a diversas aventuras, hasta que llegan al punto de encuentro y nuevamente, son atacados por otro grupo de sobrevivientes.

En The Death Cure (La cura mortal en su traducción) ahora los grupos antagónicos se enfrentan a otros sobrevivientes en las ruinas de una ciudad. Entre la atracción de Thomas y una de ellas, la aparente traición de Teresa y la locura que va invadiendo a algunos de los corredores del laberinto, se suma un comando de WICKED/CRUEL dispuesto a frenar el avance de los sobrevivientes ¿a dónde van? No están seguros.

La misión de pronto queda clara: hay que ir al cuartel de WICKED/CRUEL y saber realmente por qué ellos son importantes. ¿Existirán buenas intenciones en WICKED? ¿Puede haber una cura realmente?

Una de las últimas ciudades “libres de virus” de pronto vivirá un doble ataque: los infectados y los sobrevivientes lucharán hasta encontrar la razón del experimento.

Con recursos similares (abundantes diálogos y descripciones), personajes unidimensionales, líneas temporales con pocos juegos, las novelas presentan un futuro apocalíptico que, si bien es producto de un fenómeno natural sí se adereza con un error netamente humano que pone en juego el devenir de la humanidad.

Protagonizada por jóvenes, pueden ser catalogadas como literatura juvenil, un buen ejercicio para lectores ávidos con situaciones comunes de aquellos que pasan de una niñez a la adultez y, cuyo aprendizaje puede derivar en un mejor futuro, o en este contexto, en el único futuro posible.

lunes, 17 de agosto de 2020

Samurai: entre la tradición y la modernidad

Una alegoría del samurái moderno nos presenta la autora japonesa Hisako Matsubara. En Samurai (Colección Andanzas # 5, 1987) la historia de un matrimonio es el pretexto perfecto para profundizar en un país lleno de cambios, en una historia milenaria que se niega a morir.

En la novela Hayato, otrora rico descendiente de una familia de samurais, adopta a Nagayuki, quien ha perdido a su padre y ante el número de personas en casa, su madre decide que se adoptado por la familia, para tener no solo un mejor apellido sino un prominente futuro. Nagayuki hará todo a su alcance para compensar este honor, estudia en una universidad imperial y se casará con Tomiko, hija de Hayato.

En Japón se vive entre lo tradicional y moderno, comienza la expansión territorial del país y comienza a fraguarse la vida militarizada. Modernizar al país con personas más preparadas contrasta con aquellas tradiciones familiares de obediencia, respeto y, en especial, el honor familiar.

Para mantener un tipo de vida que se desvanece ante la mala administración de su padre adoptivo, Hayato irá a Estados Unidos. Otros habitantes de su pueblo han “regresado vestido de brocado”, en alusión a las finas vestiduras de los ricos. ¿Cómo se ha conseguido ese dinero? Pareciera no importar, mientras las familias se beneficien.

Educado, precisamente, con las enseñanzas de los antiguos samuráis, la fidelidad, el heroísmo, la entrega, el respeto, y el sometimiento total a las órdenes familiares, hacen que el joven matrimonio de Hayato y Tomiko tengan una hija, pero el varón se despida de ella para probar suerte en Estados Unidos. Este sacrificio debe ser suficiente para el padre, quien eventualmente vende sus tesoros, deja la propiedad insostenible, muda a la familia y decide vivir de su nombre, pues nada les queda.

Todo el dinero que envía el hijo adoptivo se gasta en donaciones a un templo, recuperar los tesoros familiares, comprar kimonos finos para preparar el regreso triunfal. Pero además del poco dinero –que administra al padre, la esposa no tiene derecho a tocarlo siquiera- Hayato escribe poco y cada vez con más tiempo entre las misivas.

Reaparece en escena la mamá biológica de Hayato, quien se hace amiga de Tomiko para explorar --con el pretexto de conocer a su nieta- y reflexionar sobre las carencias y las vejaciones que se viven en el extranjero.

Las apariencias que quiere tener el padre se anudan a la corrupción y la ambición que otro hijo de un humilde pescador ya vestido de brocado, provocando cambios en el pensamiento del antiguo samurái y modificando la percepción del antiguo samurái ante un hijo adoptado que no hace honor al nombre.

Tomiko se debate así entre el honor a su familia y el amor a su marido: se entera que el dinero enviado es para que ella vaya a América, pero ese destino pareciera cada vez más lejano.

A un ritmo lento, la novela va retratando a estos personajes definidos con descripciones precisas, con la reconstrucción de ambientes, colores y sensaciones propios de la literatura japonea.

Matsubara construye así una profunda historia familiar en medio de un mundo cambiante, donde paradójicamente, tras tradiciones y valores más fuertes parecen desvanecerse ante la necesidad y el interés.

Un heroísmo oculto vivirán las mujeres de esta novela frente a su papel en la sociedad y en la propia familia.

Una historia importante para contrarrestar tradición y modernidad, así como amor y respeto familiar, con una historia de amor que parece tan simple como ir a otro país para hacer fortuna y regresar a reclamar lo que es propio. 

lunes, 3 de agosto de 2020

El atentado: entre la guerra y el pasado

El autor holandés Harry Mulisch se consagró con la novela El atentado (Colección Andanzas # 39, 1987) la historia de un sobreviviente de la segunda guerra mundial que a lo largo de su vida, prácticamente sin buscarlo, se enfrenta a su pasado en forma continua.

Una obra reconocida a nivel internacional, forma parte del cuerpo de novelas del IBO, por lo profundo de su historia y la oportunidad de construir un análisis tan extenso como el planteamiento original del texto.


En la novela de Mulisch, ocurre cerca del final de la guerra un atentado: el jefe de policía de la localidad cae muerto de su bicicleta en una pequeña calle de Haarlem, Holanda, ciudad portuaria. Perfectamente dibujada con 4 escasas casas, sin duda los militares de la ocupación saben que en ellas están los autores de este crimen. Y no lo perdonarán.

Así, ante los pocos vecinos hay muchos sospechosos. Muerte y persecución giran en torno al protagonista Anton Steenwijk, de doce años, quien sin conocimiento pleno de lo que pasa ve cómo su mundo se derrumba: muere su familia, es arrestado y posteriormente enviado a vivir con unos tíos a otra ciudad.

Lo que podría desatar una venganza, se convierte en una fuerte reflexión de la postura ante la guerra, los crímenes de otros, la justicia vs la venganza. Steenwijk tiene la oportunidad de vivir en un hogar seguro con tus tíos, estudia y trabaja.

Este protagonista aparentemente frío ante lo que le ha tocado vivir, pero muy consciente de que sus vecinos pudieron estar involucrados en el arresto y muerte de sus padres, no siente necesidad de desenterrar el pasado.

La estructura de la novela retoma momentos clave en la vida del protagonista: 1945, 1952, 1956, 1966,1981; cada capítulo retrata el encuentro un personaje que recupera el pasado y lo enfrenta a sí mismo. El hijo de uno de sus vecinos, otro vecino, una persona que conoció a sus padres, antiguos colaboradores y miembros de la resistencia. Todos parecieran, ante la negativa del protagonista, empeñarse a desenterrar el pasado.

Pero la historia sigue: recobrar la paz y sanar las heridas; los movimientos del cambio de los 60s, de madurez en el sentido personal y político, las decisiones individuales, las transformaciones económicas, todo va quedando en los capítulos de la novela.

Con ese ritmo lento que caracteriza a Mulisch, vamos construyendo al protagonista a estos personajes secundarios cuyas convicciones políticas tiene una transcendencia importante en la historia.

La mujer en la cárcel, las confesiones, los sentimientos enterrados por las ruinas de la guerra, la necesidad de paz interior, la fidelidad, la capacidad de escucha… el inminente regreso a casa -a manera de regreso del héroe- se convierte en un viaje físico y temporal para identificar aquello que está detrás de las paredes y de las apariencias.

¿Qué estamos dispuestos a callar, a perdonar y, en especial, a hacer para salvar al otro? Grandes preguntas que este texto se podrán contestar entre líneas. Un atentado es solo el pretexto para un profundo análisis de personajes.

En este espacio hablamos de otro texto del autor: Sigfrido (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2019/09/un-sigfrido-moderno-harry-mulisch.html) una visión moderna del legendario héroe en la Alemania Nazi y en la moderna.

domingo, 26 de julio de 2020

3 jóvenes, 3 voces, los impacientes


Novela ganadora del Premio Biblioteca Breve 2000, Los impacientes (2000, Editorial Seix Barral) nos presenta una juventud argentina dispuesta a hablar, experimentar, vivir, gozar, pero también denunciar, explorar, preguntar.

En una polifonía total, Mila, Boris, Keller van recreando años después de vivir aventuras juntos, aquellos momentos que han definido su personalidad, sus decisiones, su manera de ser. Entre los encuentros sexuales voluntarios y los abusos, la reflexión de la cuestión política y social de su país, y sus propias inquietudes estudiantiles y profesionales, van construyendo una vivencia “portuaria”, un Buenos Aires que se busca a sí misma entre el pasado y el futuro.

Escrita por el argentino Gonzalo Garcés, la novela se presenta en estas voces polifónicas, explorando los puntos de vista de cada narrador, con largos párrafos que incluye una grafía singular de los diálogos y las reflexiones, con posturas tan cambiantes como arrancadas de la realidad.

La recuperación de la memoria se convierte así parte importante de los jóvenes, ya no tanto, que se buscan encontrar así mismo en el pasado. “… tuve la clásica impresión de que la memoria inventa para paliar sus ausencias, la de haberlo sabido todo el tiempo.” (111)

El papel de la mujer ante este mundo cambiante queda poderosamente identificado en una de las protagonistas: “Y en éste, al contrario de otros de la historia, las mujeres podían enorgullecerse de haber participado ampliamente, aunque de modo involuntario. ¿Me oyen, cretinas? ¿Creen todavía haber conquistado algo? Y ahora el mundo dominado por grandes niños deseantes y dispuestos como nunca a degollarse unos a otros va a hundirse (…) Cultivo el espíritu sin sexo, hacia el que toda mujer y todo hombre realmente inteligente han tenido en el pasado.” (120)

La virginidad, los excesos, el alcohol, la aventura, incluso la búsqueda de un posible abusador sexual, o la simple decisión de dónde estudiar y qué hacer cada día… son parte de los temas complementarios de esta intensa novela, escrita ritmo lento, mezclando diálogos y descripciones, en un complejo pero vivencial mundo.

Poco a poco vemos que la recuperación de la memoria es por escrito, en una especia de diario o de novela propia. Donde las voces son más que disposiciones de letras. Una constante es la exploración de la palabra, de la historia escrita. Y en un momento dado “Antes de haber escrito una sola línea, me preguntaba por qué hacerlo. Las palabras en las que en otra época había tenido confianza me parecían sospechosas, portadoras de un engaño y una decepción en sí mismas. Ahora mismo no estoy seguro, y tal vez no lo esté nunca. Pero sé una cosa: toda historia encuentra su lector.” (218)

Un texto complejo que obliga a un lector ávido de una historia diferente, capaz de desenredar la historia de estos tres amigos, amantes, impacientes que buscan vivir día a día.

lunes, 20 de julio de 2020

Los libertadores toman café: la no-historia de un encuentro real


El autor mexicano José Manuel Villalpando ha explorado en otras obras diversos pasajes de la historia de México para aportar nuevos datos o una visión diferente de lo que conocemos.

Ahora presenta una obra de ficción histórica basada en un encuentro real: el 10 de mayo de 1824 en el Royal Coffee de Londres, conversas durante un tiempo Agustín de Iturbide y José de San Martín, libertadores de México y Chile & Perú, respectivamente.

El encuentro está documentado por representantes de ambos gobiernos en la ciudad inglesa, que de una u otra manera seguían los pasos de ambas figuras importante para sus naciones, pero envueltos en diversos escándalos políticos y de propias aspiraciones imperiales.

Los libertadores toman café (2020, Grijalbo) se plantea entonces como una novela dialogada; o un diálogo teatral novelado… donde los libertados dejan de ser meras figuras para convertirse en seres multidimensionales, mientras son espiados por los representantes / espías de los jóvenes gobiernos de Chile y México, así como un simpático camarero dispuesto a ser servicial con los héroes, y a la vez discreto ayudante de los funcionarios.

En la recreación histórica, figura un personaje mexicano que favorece no solo el diálogo entre los próceres sino también de voz amable para el hijo de Agustín de Iturbide; y en otro momento clave, el mismo Simón Bolívar, el otro gran libertados de América.

La recreación de Iturbide y San Martín busca explorar las ideas de independencia que cosecharon a lo largo de sus vidas, así como la contradicción en la que ambos cayeron al ser exiliados de sus patrias recién separados de España por sus ideales monárquicos o imperiales.

Figuras llenas de gloria y de miedo, así como de ambición y de melancolía por sus tierras, los libertadores primero se alaban sus hazañas: uno sabio dialogar que logró independizar a la Nueva España con un bando y un llamado a la unidad –claro, prometiendo a cada grupo o figura relevante una promesa viable- mientras el otro un gran soldado, ganador de amplias batallas y político sin mucha flexibilidad.

Exploración del poder de los criollos, de los propios españoles en las colonias, el papel de la Iglesia y de las grandes intrigas internacionales, la obra mantiene el atractivo mezclando las posturas de los libertadores, el “chismorreo” de los espías y las oportunas intervenciones del camarero.

Cómica, llena de ironía y de ágil ritmo, el retrato de que se logra de los libertadores que toman café –poco, para cuidar la salud y el escaso dinero- nos lleva a conocer esos detalles personales como el número de hijos, el papel de las esposas, las posturas de los gobiernos ante sus ambiciosas próceres, mientras exploramos el papel de Bolívar como amante de la libertad y del sistema republicano, con una interesante postura sobre la monarquía y la presidencia vitalicia…

Entre la historia y la ficción, una excelente obra para disfrutar de la historia y tomar mientras tanto un rico café. Provecho.

lunes, 13 de julio de 2020

Entre el deseo y la perversión: El uranista


Conocí a Luis Panini con La mala hora (http://literaturaexperienciaviva.blogspot.com/2019/09/la-hora-mala-una-novela-de-minutos.html) y el poder narrativo entre breve y complejo me llevó a buscar otros libros del autor.

Y el ver en oferta (reconozco que soy caza-ofertas) El uranista, no lo pensé dos veces. Aunque su historia va más allá de un accidente y un grupo de vecinos que debaten entre ayudar o no al herido.

En El uranista (2014, Colección Andanzas, TusQuets Editores), seguimos a “El Viejo”, un personaje mayor que vive solo en un complejo habitacional, y hace su vida en los alrededores cercanos: un supermercado, la plaza, el banco. Aficionado a los rompecabezas, callado y un poco cascarrabias, El Viejo es ilustrador a mano en una publicación, trabaja medio tiempo y tiene un delirio de persecución que se acrecenta todos los días: se siente atraído sexualmente por otros varones, pero mucho más jóvenes que él. De hecho, púberes o recién entrados a la juventud.

Esta afición lo hace buscar determinadas imágenes en los rompecabezas, ayudar a chicos necesitados de algo de dinero (aunque reduzca su presupuesto semanal) para divertirse o ser extremadamente amable con un nuevo compañero en la oficina.

Narrada en cuatro días, El Viejo buscará un rompecabezas determinado con tiene diversos elementos y un niño desnudo –lo que lo hace para él extremadamente valioso- mas evidenciará ante la vendedora su gusto. Sin embargo, el día que decide ir por el siente a una figura extraña que parece espiarlo… que aparentemente compra su preciado deseo.

En su edificio aparece una mano cercenada, y ello deriva en una investigación policial, y al platicar con el viejo detectan a un joven vecino al que solicita una reparación de un aparato doméstico. Esto también lo pondrá nervioso, pues ha visto a una figura misteriosa en los alrededores.

Entre el cambio de servicio en la lavadora del edificio y su nerviosismo, el viejo termina invitando a un joven a bañarse en su departamento, y sus vestigios en el baño serán preciados.

Igual el lunes que va a trabajar –y que presiente es de los últimos días, porque ya no hay restiradores de dibujo sino aparatos computacionales para ilustrar- con la ropa menos apestosa, entra un joven recién graduado con el cual es amable, y después de una comida y naturalmente ir al baño, también entrará para buscar otros valiosos tesoros.

Estos pequeños detalles nos hacen conocer a El Viejo, cuya afición por ver, por casi recordar fotográficamente algunos momentos o situaciones de sus personas favoritas, lo hacen gozar y desear, pero a la vez vivir con el temor de ser descubierto.

Refunfuñón cuando algo no sale como quiere, cuidando el poco dinero que tiene y satisfaciendo sus deseos, este personaje es capaz de emocionarse hasta la excitación, y de tener “accidentes” presa del placer.

Una novela breve escrita con maestría, que invita a ver actitudes de un vicio, más allá de un simple deseo. Con un lenguaje llano, descripciones que nos hacen ver de otra manera los límites del deseo, el texto de Panini retrata una perversión que yace detrás de una cara amable o del infinito placer carnal.

Para disfrutar una historia diferente, cruda, de una actualidad apabullante. Cosas que no siempre se dicen -muchas de ellas tabú-, pero que la literatura nos permite explorar.

lunes, 6 de julio de 2020

Los pescadores: los contrastes de la África contemporánea


La colección Nuevos tiempos de Siruela nos trae libros que buscan romper los límites geográficos y narrativos más allá de lo común.

Los pescadores (2016) de Chigozie Obioma es un libro de esta tradición, que nos adentra en vida de unos hermanos que buscan pasar los días pescando y disfrutando del mundo a su alrededor. Hasta que tienen un encuentro trágico.

La edición de Siruela incluye una serie de prefacios que establecen el valor del hombre, de la locura y la transformación; así como un mapa que ilustra los alrededores familiares donde se vivirán aventuras y persecuciones.

Ubicada a partir de enero de 1996 en Akure, Nigeria, narra la historia de seis hermanos, centrada en cuatro de ellos; una madre dedicada al hogar y a sus hijos, y un padre que ha estudiado en medio de las escasas oportunidades y trabaja para el Banco de Nigeria, lo que lo aleja diversas veces de su hogar.

El frágil equilibrio familiar de un padre que al estar presente quiere ser autoritario, una madre que se debate entre la nueva cristiandad y las tradiciones de su pueblo, se enfrenta a una tensión civil en el país: entre los golpes de estado militares, las elecciones presidenciales, la democracia que busca su lugar en la nación y toda la turbulencia política, 4 de hermanos –todos varones- quieren ser pescadores.

Pero el río cercano a casa es peligros y en su orilla vive un vagabundo, víctima de las burlas del pueblo, alimentado de las sobras y habitando entre la basura. Pero también puede ser violento y a tacar a cualquier provocación.

Según la tradición popular –que el autor logra incluir a través del lenguaje nativo, de la descripción de las sensaciones y las costumbres- este “loco podría ser víctima de una maldición y también hacer lo propio: infundir en otros la locura.

El padre no quiere que sus hijos sean pescadores, al contrario, que estudien en “la formación occidental” para migrar a Canadá y tener mejores oportunidades. Pero ellos se empeñan, distrayendo a madre y con aditamentos caseros. Un día se topan con “el loco” y comienza la transformación de la familia.

El enfrentamiento de los hermanos se va dando, entre las ausencias laborales del padre, su madre preocupada por cuidar a todos y un país que comienza a ver la tensión provocada por los enfrentamientos civiles y militares.

Entre la adolescencia y la infancia, los hermanos se debaten entre la inocencia y las decisiones difíciles, hasta que una aparente maldición lleva a una pelea con final trágico. Otra vez la transformación familiar se hace evidente y las oportunidades de una vida normal se desvanece.
Lo que empezó como un juego terminará en una persecución fatal para buscar retomar la inocencia y evitar una mayor tragedia familiar.

Narrada el menor de los pescadores, la novela va retratando esa visión de la sencillez y el conflicto, a medida que la madurez va llegando a él.

Una novela que avanza a ritmo lento, como la paciencia de los pescadores, para llenar de diálogos salpicados de dialecto nativo y de una historia que, de tan sencilla, ilustra lo complejo de las relaciones familiares y el poderoso contexto histórico que rodea a los personajes.

Un excelente debut narrativo para pedir más del autor y conocer esos rincones africanos difíciles de visualizar para nuestra ubicación geográfica.