George Orwell creó textos que rápidamente se hicieron
clásicos. Supo leer su contexto, los conflictos políticos, los riesgos de los
regímenes que se alzaban como la solución a la monarquía, la tecnología que exponencialmente se expandía, la esencia de los conflictos humanos.
Uno de estos textos del escritor biránico es la novela futurista 1984 (2000, Signet
Classic). No solo crea un mundo donde todo es controlado por el partido y el
Big Brother, inventa un lenguaje newspeak que elimina ambigüedades del idioma y
a la vez, limita las expresiones de las personas.
Este mundo, lleno de cámaras y de espías, propone que la
guerra asusta y hace temerosos a los habitantes de un país ¿contra quién es la
guerra? ¿Acaso importa?
La ignorancia es libertad, porque al no conocer otra cosa que
aquello que nos rodea, está de más leer y conocer. Claro, hay periódicos,
novelas, programas... pero todo aprobado para saber menos.
Este país sabe la importancia del pasado y lo destruye: los
discursos, las noticias, la historia en sí es reescrita cada vez que se
requiere, así el todo poderoso siempre habla con la verdad.
No se requiere arte, vestidos diferentes, cultura, libertad
política, o de expresión, importan las masas y ni siquiera la familia es
vital... cualquiera puede denunciar y se eliminará aquello que no siga las
reglas.
¿Qué sucede con quien piensa diferente? Nada, porque
aparentemente no existen... o eso quiere creer el partido.
El protagonista Winston comienza a darse cuenta de la
manipulación, de los excesos, de su falta de amor, de no actuar como quiere.
De pronto conoce a alguien dispuesta a amar, a ir más allá
del sexo que es necesario solo para reproducirse, dispuesta a cambiar de sitio
para huir d gran hermano... y con ello inicia una oportunidad para realmente
ser libre.
Un personaje misterioso le abre los ojos: es posible un libro
donde se explique el porqué de este mundo... y al aceptar leerlo y pertenecer a
este mundo oscuro, todo cambiará.
1984 retrata los límites de una sociedad que no puede ser
libre ante la persecución y la intolerancia, donde la lealtad al partido
importa más que la familia, donde poner en duda una supuesta verdad es capaz de
llevarte a la cárcel... una sociedad que no busca crecer, solo ser feliz con el
día del odio o un enemigo a quién combatir.
Una fábula sobre los límites de la manipulación y de un
futuro dispuesto a borrar el pasado y dominar sin piedad el presente.
Si bien el futuro planteado no se dio en 1984, pero su visión
se enmascara en partidos o figuras políticas que buscan renovar sociedades o en
países que solo a través de la ignorancia de su gente creen lograr el poder
total. Una tecnología que ya logra seguirnos más allá de los límites de la
privacidad.
Un clásico que vale la pena leer una y otra vez. Tal vez
aprendamos algo para nuestros días.